30 Octubre 2011 Seguir en 
Los protagonistas de las fotos fueron prácticamente los mismos. Sin embargo, al retrato se añadió una figura más y el escenario también fue distinto. La asunción del gabinete provincial fue uno de los episodios más breves y emotivos de la ceremonia que ayer marcó el inicio de la tercera gestión consecutiva del gobernador, José Alperovich.
En relación con los ministros que habían asumido en 2007, sólo hubo cambios en tres de las ocho carteras: Desarrollo Productivo, Desarrollo Social y Educación (en ese entonces habían jurado José Manuel Paz, Beatriz Mirkin y Susana Montaldo, respectivamente).
En esta oportunidad, se sumó una nueva área, la de Coordinación, una suerte de jefatura de ministros, a cargo de Jorge Gassenbauer (había reemplazado a Paz en Producción). De esta manera, el alperovichismo apenas cambió nombres dado que seguirán en sus cargos Edmundo Jiménez (Gobierno y Justicia), Jorge Jiménez (Economía), Pablo Yedlin (Salud), Mario López Herrera (Seguridad) y Osvaldo Jaldo (Interior). Por otro lado, las nuevas inclusiones serán Enrique Zamudio (Desarrollo Social) y Jorge Feijóo (Producción). Ambos ya se desempeñaban como secretarios en esos ministerios.
Esta vez, los integrantes del gabinete juraron en el Teatro San Martín, en la misma ceremonia en la que asumió el primer mandatario. Durante las gestiones anteriores, lo hacían con posterioridad en el salón Blanco de la Casa de Gobierno.
Abrazos e inconvenientes
El ministro Gassenbauer fue el primero en ocupar un lugar en el escenario. Tras jurar, se abrazó largamente con Alperovich y con la senadora, Beatriz Rojkés.
Luego, fue el turno del titular del área de Gobierno y Justicia, Edmundo Jiménez. Sin embargo, el compartir el apellido con el encargado de las finanzas, Jorge Jiménez, le jugó una mala pasada. Por error, Alperovich leyó el nombre del segundo. Inmediatamente, el murmullo que llegó desde el público alertó al mandatario. Todos rieron por lo ocurrido y el inconveniente fue subsanado. "Pirincho" y el gobernador se abrazaron efusivamente. Finalmente, Jiménez (Economía) juró y cuando se disponía a ocupar su lugar en la hilera de funcionarios, se tropezó con un escalón, pero un custodio gubernamental lo atajó a tiempo e impidió que cayera.
Los ministros más vivados por el público fueron Jaldo y Rojkés, dado que sus seguidores se ubicaron en las bandejas superiores de la sala. También protagonizaron los saludos más cálidos con el titular del PE. Quien también estuvo entre los más aplaudidos, sin tener hinchada propia, fue Yedlin.
Los ministros cumplieron las reglas de protocolo y vistieron acorde. Pero todas las miradas fueron para la única ministra, quien lució un vestido sobrio pero distinguido.
En relación con los ministros que habían asumido en 2007, sólo hubo cambios en tres de las ocho carteras: Desarrollo Productivo, Desarrollo Social y Educación (en ese entonces habían jurado José Manuel Paz, Beatriz Mirkin y Susana Montaldo, respectivamente).
En esta oportunidad, se sumó una nueva área, la de Coordinación, una suerte de jefatura de ministros, a cargo de Jorge Gassenbauer (había reemplazado a Paz en Producción). De esta manera, el alperovichismo apenas cambió nombres dado que seguirán en sus cargos Edmundo Jiménez (Gobierno y Justicia), Jorge Jiménez (Economía), Pablo Yedlin (Salud), Mario López Herrera (Seguridad) y Osvaldo Jaldo (Interior). Por otro lado, las nuevas inclusiones serán Enrique Zamudio (Desarrollo Social) y Jorge Feijóo (Producción). Ambos ya se desempeñaban como secretarios en esos ministerios.
Esta vez, los integrantes del gabinete juraron en el Teatro San Martín, en la misma ceremonia en la que asumió el primer mandatario. Durante las gestiones anteriores, lo hacían con posterioridad en el salón Blanco de la Casa de Gobierno.
Abrazos e inconvenientes
El ministro Gassenbauer fue el primero en ocupar un lugar en el escenario. Tras jurar, se abrazó largamente con Alperovich y con la senadora, Beatriz Rojkés.
Luego, fue el turno del titular del área de Gobierno y Justicia, Edmundo Jiménez. Sin embargo, el compartir el apellido con el encargado de las finanzas, Jorge Jiménez, le jugó una mala pasada. Por error, Alperovich leyó el nombre del segundo. Inmediatamente, el murmullo que llegó desde el público alertó al mandatario. Todos rieron por lo ocurrido y el inconveniente fue subsanado. "Pirincho" y el gobernador se abrazaron efusivamente. Finalmente, Jiménez (Economía) juró y cuando se disponía a ocupar su lugar en la hilera de funcionarios, se tropezó con un escalón, pero un custodio gubernamental lo atajó a tiempo e impidió que cayera.
Los ministros más vivados por el público fueron Jaldo y Rojkés, dado que sus seguidores se ubicaron en las bandejas superiores de la sala. También protagonizaron los saludos más cálidos con el titular del PE. Quien también estuvo entre los más aplaudidos, sin tener hinchada propia, fue Yedlin.
Los ministros cumplieron las reglas de protocolo y vistieron acorde. Pero todas las miradas fueron para la única ministra, quien lució un vestido sobrio pero distinguido.










