Luleños denuncian fraude electoral

Militantes y vecinos afirman que el candidato Bonilla triunfó en la categoría intendente.

02 Sep 2011
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PROTESTA. Con cánticos y banderas apoyan a Bonilla y arremeten contra Dip. LA GACETA / FOTO DE ENRIQUE GALINDEZ

El anochecer luleño distó mucho de resultar apacible, en los últimos tres días. Hacia las 20 de cada una de estas jornadas, cientos de vecinos se concentraron en la plaza 9 de Julio para dar inicio a la movilización. Mientras marchan gritan y reclaman que les devuelvan sus votos: entienden que el domingo se cometió un fraude electoral.

Se trata de militantes y de seguidores del candidato a intendente Fabián Bonilla (Todos por Tucumán), vinculado al ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. A los primeros se los reconoce con facilidad, porque visten una remera blanca con la leyenda "La Renovación", presente en cada cartel de propaganda de aquel partido.

Un molesto ruido de redoblantes, vuvuzelas, bombas de estruendo y bocinazos acompaña la caminata. Los vecinos circundan la plaza y luego recorren calles del microcentro luleño. Se detienen brevemente en dos ocasiones: frente a la sede municipal (San Martín y Almirante Brown) y a media cuadra de la casa del intendente, César "Kelo" Dip (San Martín y 9 de Julio), quien según el escrutinio provisorio habría resultado re-reelecto.

Cinco mujeres, cada una con un bebé envuelto en sus brazos, se acercan a LA GACETA. "Queremos que el ?Kelo? devuelva los votos que les sacó a los candidatos a concejal, que la están peleando desde abajo", dicen; y se van sin dar sus nombres, porque tienen miedo.

Según partidarios de Dip, la manifestación va perdiendo fuerza. El martes la muchedumbre ocupaba una cuadra, casi sin huecos en el medio. Ayer, en efecto, el número de vecinos que protestaban era menor. No obstante, desde los negocios, clientes y empleados adhieren con aplausos el paso de la protesta.

"Es impresionante lo que está pasando acá. Vos preguntás a 10 personas, y siete u ocho votaron a Bonilla; esto es una vergüenza", dice Enrique, que atiende un kiosco lejos del centro. Carlos (ninguno quiere dar su apellido) mira la marcha desde una esquina. "Acá hubo fraude; en la mesa donde voté junto a mi familia no había ni un voto de Bonilla, ¿cómo puede ser?", se pregunta.
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