La devoción cinéfila generó sorpresa todos estos días; emociona comprobar que muchos son capaces de tomarse el día o hacer una hora de cola para ver una película. La Tercera Muestra de Cine Europeo finalizó anoche, pero el jueves, antes de la presentación central, hubo muchos que se quedaron sin poder entrar. Los había convocado "La Chica del Tren", del asombroso André Téchiné, pero solo hubo lugar para unos 180 espectadores. La cola dio toda una vuelta en el piso superior del Shopping. Las reglas del juego eran esas: se podía ingresar hasta colmar la capacidad de la sala, aunque esta vez fue necesaria la tolerancia de los propietarios para contener gran parte de la masiva concurrencia. Hasta el jueves a la noche, el ciclo había convocado a 1.444 espectadores, pero aún falta sumar los del día del cierre, que venía con igual o mayor demanda, lo que implicaría alrededor de un 20% más de asistencia que la muestra anterior. Tamaño caudal y de aspiraciones cinéfilas deja también resueltos los planes para la próxima muestra. Y también nos permitiría agregar que el buen cine es pasión de multitudes.







