A ninguno de los dos les sirve demasiado el empate. "Por la situación de Boca, es lo mismo pelear por entrar a la Sudamericana que luchar el título", se envalentonó Falcioni después de la victoria en el superclásico. Y aunque la matemática pudiese admitir que sus expresiones tuviesen -hasta que las pronunció- algún asidero, el rendimiento del equipo las contradice palmariamente. Lo prueba su desempeño de ayer contra Arsenal, que pena con el promedio y no gana desde hace cinco fechas en el Viaducto, y lo dominó en gran parte del encuentro. Otra vez sin Riquelme -venció y perdió con él- la escuadra de "JC" ofreció una actuación descolorida: otorgó demasiadas ventajas atrás, estuvo desbalanceado en el medio y produjo poco adelante. Los de Alfaro estuvieron dos veces en ventaja (el segundo, devolución de gentileza de Luchetti por el error de Campestrini en el primero del "xeneize"). Cada vez más lejos de Vélez, Boca va de la mano con la innegable vulgaridad de su juego.







