Boca cambió la cara y por eso conquistó el clásico

En un partido mal jugado, Pablo Mouche le dio la victoria a la escuadra de Julio Falcioni.

FESTEJO GOLEADOR. Diego Rivero corre para asociarse a la característica celebración de Pablo Mouche, autor del único tanto en Avellaneda. FOTOBAIRES
FESTEJO GOLEADOR. Diego Rivero corre para asociarse a la característica celebración de Pablo Mouche, autor del único tanto en Avellaneda. FOTOBAIRES
20 Febrero 2011
BUENOS AIRES.- Boca logró en Avellaneda, frente a Racing, un festejado e impostergable triunfo por 1 a 0. Fue al cabo de un clásico deslucido, caracterizado por la ausencia de ideas y de juego colectivo en los dos equipos.

Esta vez Boca fue firme en defensa, contó con un Javier García seguro en el arco y sus otros argumentos fueron la agresividad de Pablo Mouche, autor de gol, y el incansable despliegue de Diego Rivero, expulsado sobre el final.

Racing dejó siempre la sensación de estar activo en el medio juego, con buen aporte de Lucas Licht e Iván Pillud, especialmente en la primera parte. Tuvo además marcada posesión de pelota durante la segunda mitad, pero su falta de presencia en el área rival y algunas desinteligencias en la última línea terminaron condenándolo a la derrota. Sus mejores oportunidades derivaron de centros.

No se había llegado al segundo minuto después de la reanudación cuando Javier García sacó largo desde su área y, ante el inexplicable estatismo de los defensores de Racing, Mouche se escapó solo por derecha y ante la salida de De Olivera lo venció con remate bajo.

El resto del partido fue un monótono ir de Racing hasta el área rival, pero sin forzar nunca el desequilibrio en los últimos metros de cancha. En ese largo lapso, apenas hubo un remate desde fuera del área de Gabriel Hauche, a los 18?, que cayó por detrás de García y pasó cerca de un palo. En tanto que Boca estuvo cerca de aumentar a los 40?, en un contraataque que Mouche concluyó con un zurdazo desviado. (DyN)

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