Murió David Lagmanovich

El destacado escritor y lingüista tenía 83 años. Fue docente en la UNT, en la Unsta y en varias universidades de EEUU y Europa.

26 Oct 2010
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VIDA PROLIFICA. Lagmanovich estudió y enseñó en varias universidades argentinas, estadounidenses y europeas. ARCHIVO LA GACETA

El destacado escritor y lingüista David Lagmanovich falleció esta mañana, a los 83 años. Sus restos son velados en una sala del pasaje Padilla y serán inhumados mañana, a las 13. Nacido en Córdoba, se trasladó siendo aún un niño a Tucumán, donde cursó sus primeros estudios. Desde entonces, le ha puesto el cuerpo y el corazón a la palabra y a la escritura.  
Ensayista, cultor del cuento breve, lingüista, periodista (cubrió distintas funciones en LA GACETA) y profesor de Literatura en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta) y en otras casas de estudio argentinas, brasileñas, estadounidenses y europeas, Lagmanovich ha escrito una veintena de libros, entre los cuales hay algunos dedicados a la Crítica, como “Códigos y rupturas” (publicado en Italia), o “ El microrrelato, teoría e historia”, que ya se han convertido en obras de referencia en el mundo académico.
Becado por la Graduate School of Journalism de Columbia, en 1958 cursó sus estudios superiores de periodismo en Estados Unidos. De regresó a la Argentina publicó sus primeros libros: "Circunstancias" y "Ocasiones", que son colecciones de poemas, y "Réquiem y otros cuentos", de narrativa. En 1962, se radicó en Washington, donde viviría durante 15 años. 
Tras un período en el que viajó por distintas provincias y países, a los que iba a enseñar o a perfeccionarse, Lagmanovich se incorporó en 1984 a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde fue designado director del Instituto de Literatura Hispanoamericana. En 1989, renunció a su cátedra y regresó a Tucumán, para profundizar sus tareas de escritor e investigador.
Miembro de la Academia Nacional de Ciencias desde 2008, el destacado intelectual repartía su tiempo entre conferencias, dictado de cursos breves y participación en congresos y simposios. Los resultados de su trabajo fueron escuchados tanto en numerosas ciudades argentinas como en varios países latinoamericanos y europeos. LA GACETA © 
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