"Hay que andar despacio, porque ninguna persona sobra en este país"
Chiquitos de jardines de infantes dieron una sorprendente lección sobre el respeto a las normas de tránsito. Los pequeños se quejaron del modo de manejar de los adultos en general. "En los taxis nadie usa cinturón de seguridad", dijo uno.
10 Septiembre 2010 Seguir en 
Muy segura en medio de una caja de cartón con forma de auto, Sofía Mansilla acaricia una tira de papel negro que simula ser un cinturón de seguridad. Con pasos cortitos, avanza y retrocede y mira con atención a su alrededor antes de cruzar la calle con su vehículo de juguete. "Hay que tener cuidado y andar despacio porque se puede atropellar a alguien", dice la pequeña de cinco años, mientras frunce el ceño y mueve la cabeza adornada con chufletas rojas.
Envueltos en coloridos disfraces, más de 500 niños de jardines de infantes se adueñaron de varias cuadras de la avenida Aconquija, en Yerba Buena, y dieron una clase magistral acerca de las normas de tránsito y de cómo conducir de forma segura. Y sorprendieron. Aunque sus palabras provocaron risas entre el público adulto, más de una frase invitó a reflexionar sobre las consecuencias de la imprudencia al volante.
Muy compenetrado en su papel de policía de tránsito, Mariano Augusto hizo sonar el silbato una y otra vez. Aprendió de memoria las normas de tránsito y por eso no tiembla para dar órdenes desde su metro de estatura. "No me gusta que pasen el semáforo en rojo y que no usen cinturón. A veces lo tengo que retar a mi papá", apunta el alumno de seis años, que concurre al jardín Querubines.
El desfile duró más de una hora, participaron jardines de Yerba Buena y de la capital, y sirvió para mostrar lo que los niños aprenden acerca de la seguridad vial, con el objetivo de concientizar a los mayores sobre las normas para conducir. Asistieron autoridades de ambos municipios.
Simple y directo, Brian Robledo señala cómo se debe actuar ante los diferentes colores que lleva estampados sobre una tafeta negra que cubre su cuerpo. "Rojo: pare. Amarillo: ojito. Verde: pase", describe el niño de cinco años.
Reclamos
Esponjitas de todo lo que ocurre alrededor de ellos, los chicos no se cansaron de reclamar que los adultos no respetan las normas de tránsito. "En los taxis nadie usa el cinturón de seguridad", dispara Tiago Castro, de cinco años. Su primo, Mauro, recuerda que los motociclistas tienen que usar casco. "Si no lo hacen se golpean y les sale sangre", añade el pequeño morocho de ojos vivaces y una dulzura plena. A su lado camina Fabrizzio Cossio, cargando un armazón de cartón pintado de amarillo y negro. "Si los grandes toman un poquito de vino no pueden manejar. Tampoco hay que hablar por celular. Si suena el teléfono, que suene", reclama el niño menudito.
Hubo chicos hasta de apenas tres años que se animaron a ponerse un traje para ser los protagonistas del desfile. Estuvieron los alumnos del Querubines, del Semillitas y de la escuela municipal de Yerba Buena Petrona de Adami, entre otros. Todos desarrollaron diferentes trabajos sobre educación vial en los últimos meses. En la mayoría de las tareas, los chicos advirtieron sobre los riesgos de la velocidad, el respeto a los peatones y a las señales de tránsito.
Un grupo de alumnos de la escuela Petrona de Adami llevó sus diminutas bicicletas para mostrar cómo conducían con precaución. "Manejando nuestro primer vehículo con cuidado, aprendemos a transitar bien toda la vida", rezaba el cartel que los precedía.
"Quiero que mis amigos y mis hermanos puedan cruzar la calle sin problemas", anhela Rocío Vera, de cinco años. Su compañero, Benjamín Soler, levanta la mano y espera el turno para hablar: "hay que andar despacio porque ninguna persona sobra en este país". Para el final del desfile, los niños se guardan una promesa: cuando empiecen a manejar muchos no lo harán como lo hacen sus padres. Mientras tanto, intentarán que sus voces resuenen una y otra vez desde el asiento trasero.
Envueltos en coloridos disfraces, más de 500 niños de jardines de infantes se adueñaron de varias cuadras de la avenida Aconquija, en Yerba Buena, y dieron una clase magistral acerca de las normas de tránsito y de cómo conducir de forma segura. Y sorprendieron. Aunque sus palabras provocaron risas entre el público adulto, más de una frase invitó a reflexionar sobre las consecuencias de la imprudencia al volante.
Muy compenetrado en su papel de policía de tránsito, Mariano Augusto hizo sonar el silbato una y otra vez. Aprendió de memoria las normas de tránsito y por eso no tiembla para dar órdenes desde su metro de estatura. "No me gusta que pasen el semáforo en rojo y que no usen cinturón. A veces lo tengo que retar a mi papá", apunta el alumno de seis años, que concurre al jardín Querubines.
El desfile duró más de una hora, participaron jardines de Yerba Buena y de la capital, y sirvió para mostrar lo que los niños aprenden acerca de la seguridad vial, con el objetivo de concientizar a los mayores sobre las normas para conducir. Asistieron autoridades de ambos municipios.
Simple y directo, Brian Robledo señala cómo se debe actuar ante los diferentes colores que lleva estampados sobre una tafeta negra que cubre su cuerpo. "Rojo: pare. Amarillo: ojito. Verde: pase", describe el niño de cinco años.
Reclamos
Esponjitas de todo lo que ocurre alrededor de ellos, los chicos no se cansaron de reclamar que los adultos no respetan las normas de tránsito. "En los taxis nadie usa el cinturón de seguridad", dispara Tiago Castro, de cinco años. Su primo, Mauro, recuerda que los motociclistas tienen que usar casco. "Si no lo hacen se golpean y les sale sangre", añade el pequeño morocho de ojos vivaces y una dulzura plena. A su lado camina Fabrizzio Cossio, cargando un armazón de cartón pintado de amarillo y negro. "Si los grandes toman un poquito de vino no pueden manejar. Tampoco hay que hablar por celular. Si suena el teléfono, que suene", reclama el niño menudito.
Hubo chicos hasta de apenas tres años que se animaron a ponerse un traje para ser los protagonistas del desfile. Estuvieron los alumnos del Querubines, del Semillitas y de la escuela municipal de Yerba Buena Petrona de Adami, entre otros. Todos desarrollaron diferentes trabajos sobre educación vial en los últimos meses. En la mayoría de las tareas, los chicos advirtieron sobre los riesgos de la velocidad, el respeto a los peatones y a las señales de tránsito.
Un grupo de alumnos de la escuela Petrona de Adami llevó sus diminutas bicicletas para mostrar cómo conducían con precaución. "Manejando nuestro primer vehículo con cuidado, aprendemos a transitar bien toda la vida", rezaba el cartel que los precedía.
"Quiero que mis amigos y mis hermanos puedan cruzar la calle sin problemas", anhela Rocío Vera, de cinco años. Su compañero, Benjamín Soler, levanta la mano y espera el turno para hablar: "hay que andar despacio porque ninguna persona sobra en este país". Para el final del desfile, los niños se guardan una promesa: cuando empiecen a manejar muchos no lo harán como lo hacen sus padres. Mientras tanto, intentarán que sus voces resuenen una y otra vez desde el asiento trasero.
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