El edén aún está lejos como para sacar conclusiones en este eterno y feroz camino de la "B" Nacional. Atlético sintió la cachetada de saber que puede perder, y bien. Esa tormenta de emociones creadas en el Monumental -las ocasiones de gol contra Independiente Rivadavia- apenas si fueron un puñado de uuus ayer, en cancha de Huracán de Corrientes.
De principio a fin el cielo se tiñó de peligro para el "decano". Entró dormido al callejón aceitado de Boca Unidos y no murió en el inicio porque ni Aldo Visconti ni el peligroso Medina supieron enterrar la cruz en el piso. Tantos sofocones en el área, bien resueltos por Lucas Ischuk, presagiaron un cuadro bañado en fragancia de triunfo, pero Atlético no encontró la llave. Ni cuando zafó de la caída ni cuando pudo haber dado el batacazo, con Deivis Barone, Cristian Chávez y Héctor Alvarez, los únicos del celeste y blanco con chances de cantar chamamé. Después de lamentar un misil bajo de Medina, un cabezazo en soledad de Aldo y otro par de movidas clarísimas de Medina, la visita se alteró en el campo y comenzó a sacudir los dominios del segurísimo Nereo Fernández.
Ischuk copió la fórmula del arquero rival, salió rápido y mandó el balón donde duele. Chávez se escurrió entre las torres centrales y desenfundó. Nada, la caprichosa se fue orillando el parante derecho. También ella le dijo no a un movimiento aéreo de Barone y a otro de Alvarez, que no pudo conectar con la frente un tiro de chilena de "Hulk" a los tres palos.
Los vasos tampoco se llenaron de algarabía en el acto dos. La culpa fue de Benítez y de Visconti, los verdugos. El uno tapó dos bolas en el arranque, y Aldo la mandó a guardar. ¿Cómo? Sacando máximo rédito de un error de Tavio, que no despejó un buscapié de Medina y le sirvió el 1 a 0 al grandote.
Cerca del cuarto de hora la cosa se puso furiosa. Boca seguía parado ancho de contra, siempre buscando la cabeza de Aldo o los pies de Medina, un demonio que se canonizó santo tras cederle una maravilla (de taco) a Benítez en la entrada del rancho de Lucas. El ocho no dudó, pinchó la pelota, marcó el 2 a 0 y desinfló cualquier tipo de sueño de empate.
1 Lo mareó el rectángulo
El "decano" nunca le encontró el gusto a la cancha corta y terminó sufriendo un martirio, tanto por arriba como por abajo. Visconti atormentó a Stang, y Medina hizo lo mismo con el resto de los zagueros de Atlético. Es uno de los puntos sobre los que habrá que trabajar.
2 No hubo milagro
Hrabina mandó al campo a Buffarini, a Cuevas y a Becerra (este último, demasiado tarde). Con ellos intentó insuflarle oxígeno la ofensiva "decana". No hubo caso: Atlético se mostró desesperado y comenzó a abusar del pelotazo. Para colmo, los relevos poco pudieron colaborar.
3 De idas y venidas
"Yaya" Alvarez debe bajar demasiado para buscar el balón porque la pelota no le llega. Esto hace que su lugar natural quede libre. Ayer contó con una ocasión clarísima, pero no consiguió concretarla. Se notó que necesitaba de Ramos, pero, lamentablemente el paraguayo aportó muy poco.
De principio a fin el cielo se tiñó de peligro para el "decano". Entró dormido al callejón aceitado de Boca Unidos y no murió en el inicio porque ni Aldo Visconti ni el peligroso Medina supieron enterrar la cruz en el piso. Tantos sofocones en el área, bien resueltos por Lucas Ischuk, presagiaron un cuadro bañado en fragancia de triunfo, pero Atlético no encontró la llave. Ni cuando zafó de la caída ni cuando pudo haber dado el batacazo, con Deivis Barone, Cristian Chávez y Héctor Alvarez, los únicos del celeste y blanco con chances de cantar chamamé. Después de lamentar un misil bajo de Medina, un cabezazo en soledad de Aldo y otro par de movidas clarísimas de Medina, la visita se alteró en el campo y comenzó a sacudir los dominios del segurísimo Nereo Fernández.
Ischuk copió la fórmula del arquero rival, salió rápido y mandó el balón donde duele. Chávez se escurrió entre las torres centrales y desenfundó. Nada, la caprichosa se fue orillando el parante derecho. También ella le dijo no a un movimiento aéreo de Barone y a otro de Alvarez, que no pudo conectar con la frente un tiro de chilena de "Hulk" a los tres palos.
Los vasos tampoco se llenaron de algarabía en el acto dos. La culpa fue de Benítez y de Visconti, los verdugos. El uno tapó dos bolas en el arranque, y Aldo la mandó a guardar. ¿Cómo? Sacando máximo rédito de un error de Tavio, que no despejó un buscapié de Medina y le sirvió el 1 a 0 al grandote.
Cerca del cuarto de hora la cosa se puso furiosa. Boca seguía parado ancho de contra, siempre buscando la cabeza de Aldo o los pies de Medina, un demonio que se canonizó santo tras cederle una maravilla (de taco) a Benítez en la entrada del rancho de Lucas. El ocho no dudó, pinchó la pelota, marcó el 2 a 0 y desinfló cualquier tipo de sueño de empate.
1 Lo mareó el rectángulo
El "decano" nunca le encontró el gusto a la cancha corta y terminó sufriendo un martirio, tanto por arriba como por abajo. Visconti atormentó a Stang, y Medina hizo lo mismo con el resto de los zagueros de Atlético. Es uno de los puntos sobre los que habrá que trabajar.
2 No hubo milagro
Hrabina mandó al campo a Buffarini, a Cuevas y a Becerra (este último, demasiado tarde). Con ellos intentó insuflarle oxígeno la ofensiva "decana". No hubo caso: Atlético se mostró desesperado y comenzó a abusar del pelotazo. Para colmo, los relevos poco pudieron colaborar.
3 De idas y venidas
"Yaya" Alvarez debe bajar demasiado para buscar el balón porque la pelota no le llega. Esto hace que su lugar natural quede libre. Ayer contó con una ocasión clarísima, pero no consiguió concretarla. Se notó que necesitaba de Ramos, pero, lamentablemente el paraguayo aportó muy poco.










