22 Julio 2010 Seguir en 
SANTIAGO.- Luis Corvalán, histórico opositor al dictador Augusto Pinochet, murió ayer a los 93 años. Amigo del líder soviético Leonid Brézhnev, de Fidel Castro y del alemán Erich Honecker, el dirigente comunista chileno fue protagonista en los hitos de la historia de su país en el siglo XX. Participó de hecho en el gobierno socialista de Salvador Allende y convirtió al comunismo chileno en uno de los referentes de esa ideología en Occidente, con figuras como Pablo Neruda y Víctor Jara.
Los momentos más dramáticos de su existencia los vivió en la austral Isla Dawson, un campo de prisioneros adonde fue deportado tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Consciente de su importancia y de sus conocimientos de la vida íntima en las redes de poder del bloque socialista, Brézhnev pidió su libertad, que el régimen de Augusto Pinochet la concedió a cambio de la liberación del disidente soviético Vladimir Bukovsky, encarcelado por poseer literatura prohibida.
Después de un periplo por varios países, Corvalán volvió clandestinamente de su exilio en 1983, sin dejar jamás la conducción del partido. Desde entonces lideró la lucha por la recuperación de la democracia, lo que finalmente ocurrió en 1990. En esos años abandonó la primera línea y comenzó a escribir libros, entre ellos una extensa entrevista a su amiga Margot Honecker sobre la extinta República Democrática Alemana.
Por rara coincidencia, su deceso se produce en momentos en que el gobierno conservador de Sebastián Piñera evalúa una propuesta de indulto a los militares que cometieron crímenes durante la dictadura. La iniciativa de la Iglesia fue calificada de inaceptable por familiares de víctimas del régimen que ayer protestaron frente al palacio de La Moneda. La dictadura dejó 3.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos. Más de 500 militares de la época están procesados por asesinatos y violaciones de los derechos humanos. (DPA-AFP-NA)
Los momentos más dramáticos de su existencia los vivió en la austral Isla Dawson, un campo de prisioneros adonde fue deportado tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Consciente de su importancia y de sus conocimientos de la vida íntima en las redes de poder del bloque socialista, Brézhnev pidió su libertad, que el régimen de Augusto Pinochet la concedió a cambio de la liberación del disidente soviético Vladimir Bukovsky, encarcelado por poseer literatura prohibida.
Después de un periplo por varios países, Corvalán volvió clandestinamente de su exilio en 1983, sin dejar jamás la conducción del partido. Desde entonces lideró la lucha por la recuperación de la democracia, lo que finalmente ocurrió en 1990. En esos años abandonó la primera línea y comenzó a escribir libros, entre ellos una extensa entrevista a su amiga Margot Honecker sobre la extinta República Democrática Alemana.
Por rara coincidencia, su deceso se produce en momentos en que el gobierno conservador de Sebastián Piñera evalúa una propuesta de indulto a los militares que cometieron crímenes durante la dictadura. La iniciativa de la Iglesia fue calificada de inaceptable por familiares de víctimas del régimen que ayer protestaron frente al palacio de La Moneda. La dictadura dejó 3.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos. Más de 500 militares de la época están procesados por asesinatos y violaciones de los derechos humanos. (DPA-AFP-NA)







