Son dos de los últimos exponentes del básquet provincial que alcanzaron proyección internacional. Desde aquellos días en los que Carlos Romano se calzó la celeste y blanca en la Copa Intercontinental de 1977, para vestirla ininterrumpidamente durante 17 años, con dos Mundiales incluidos (1986 y 1990); después fue el turno en la Selección mayor de "Gaby" Díaz, allá por 1997. Casi paralelamente Victoriano, a fuerza de talento y brillantes producciones en las categorías menores, venía pidiendo pista para entrar en la historia como uno de los integrantes de la fantástica generación dorada de épica actuación en Indianápolis 2002. José Muruaga participó en el Mundial Juvenil de Tesalónica (2003), y aunque no pudo darse el gusto de llegar a la máxima categoría, fue otro de los hombres nacidos en nuestro suelo con roce en el nivel mundial. El presente del basquetbol tucumano no permite vislumbrar, al menos en estos tiempos, la aparición de una figura que pueda trascender como aquellos cuatro que tuvieron el honor de jugar en la Selección.








