28 Enero 2010 Seguir en 
Las agencias de viaje siempre buscan conquistar pasajeros ofreciendo todo tipo de servicios para que las vacaciones sean agradables. Sin embargo, hay un caso en el que dicen no. En esta época del año sugieren a los turistas que no viajen a Machu Picchu. Las razones son el mal tiempo y el peligro que ello implica.
"En diciembre, enero y febrero no vendo pasajes a Machu Picchu por una cuestión simple: la lluvia. Los operadores peruanos nos advierten con frecuencia que no es aconsejable viajar en estos meses. El cielo nunca está despejado y el viaje se torna poco agradable", contó José Ramos, agente de viaje en Tucumán.
Ramos contó que desde hace tiempo ofrece viajes aéreos directos a Perú. "Ir a fines de enero hace de la estadía en los valles andinos algo muy desagradable, llueve constantemente, no podés ir a ningún lado y se torna sumamente incómodo", agregó.
Recuerdo amargo
El empresario Samuel Levy recordó con tristeza un hecho similar al que se vive en las cercanías del santuario de Machu Picchu actualmente. "Todavía tengo presente la tragedia de Sollunko que tanto nos impactó. Ese hecho condicionó todos los viajes posteriores. En esta época del año prefiero no vender viajes a Perú. No sólo por las intensas lluvias sino porque se corre verdadero peligro", dijo, y añadió que la lluvia es un problema serio.
Levy admiró la osadía de los jóvenes que emprenden la travesía a pie. "Los norteños prefieren irse con sus mochilas. No les importa el riesgo que puedan llegar a correr en las montañas. Es una aventura muy peligrosa", advirtió.
"En diciembre, enero y febrero no vendo pasajes a Machu Picchu por una cuestión simple: la lluvia. Los operadores peruanos nos advierten con frecuencia que no es aconsejable viajar en estos meses. El cielo nunca está despejado y el viaje se torna poco agradable", contó José Ramos, agente de viaje en Tucumán.
Ramos contó que desde hace tiempo ofrece viajes aéreos directos a Perú. "Ir a fines de enero hace de la estadía en los valles andinos algo muy desagradable, llueve constantemente, no podés ir a ningún lado y se torna sumamente incómodo", agregó.
Recuerdo amargo
El empresario Samuel Levy recordó con tristeza un hecho similar al que se vive en las cercanías del santuario de Machu Picchu actualmente. "Todavía tengo presente la tragedia de Sollunko que tanto nos impactó. Ese hecho condicionó todos los viajes posteriores. En esta época del año prefiero no vender viajes a Perú. No sólo por las intensas lluvias sino porque se corre verdadero peligro", dijo, y añadió que la lluvia es un problema serio.
Levy admiró la osadía de los jóvenes que emprenden la travesía a pie. "Los norteños prefieren irse con sus mochilas. No les importa el riesgo que puedan llegar a correr en las montañas. Es una aventura muy peligrosa", advirtió.









