Aire fresco para uno, más incertidumbre para otro

Análisis.

Por Eduardo Herrera 21 Enero 2010
Con el atrevimiento y la frescura de sus 17 años, Daniel Villalva dejaba desparramada con asombrosa facilidad a  la vacilante defensa de Boca. Un soberbio segundo tiempo rubricó la gran victoria de River en el superclásico, resultado indiscutido por donde se lo mire. Más allá de las facilidades que el cuadro de Basile le concede a cualquier rival (no por casualidad recibió su arco 10 goles en tres partidos), el "millonario" -sin Ortega y sin Gallardo- jugó mucho mejor, se floreó ante su adversario de siempre y se anima a soñar. Boca sigue envuelto en las turbulencias que jaquean otra vez la continuidad de su entrenador.

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