05 Enero 2010 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, regresó ayer a Washington con una tarea más en su ya apretada agenda: la renovada lucha contra el terrorismo tras el frustrado atentado aéreo en Navidad, que no sólo trastocó sus vacaciones en Hawai, sino que lo obligó a reelaborar su lista de prioridades políticas en un país sobre el que vuelve a planear la amenaza terrorista. De momento, Estados Unidos y el Reino Unido extendieron el cierre de sus embajadas en Yemen. Francia, Alemania y Japón clausuraron a su vez las suyas por amenazas de ataques terroristas. Obama mantendrá hoy una reunión de alto nivel con jefes de la CIA, después de recibir el último día de 2009, un informe preliminar sobre los fallos de seguridad que permitieron que el nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab intentara explotar el avión en el que viajaba el 25 de diciembre.
En el marco de las disposiciones inmediatas para mejorar la seguridad como consecuencia de este hecho, los viajeros con destino a Estados Unidos enfrentan un incremento de los controles aleatorios de su equipaje, procedimiento que será obligatorio para los ciudadanos procedentes de 14 países sospechosos de terrorismo o de patrocinar el terrorismo, entre ellos Cuba, Irán, Sudán y Siria. Además, serán cacheados exhaustivamente. Algunos de estos países ya protestaron por la medida.
Fuerzas de seguridad yemeníes mataron el domingo a dos miembros de Al Qaeda cerca de la capital, Saná. Los enfrentamientos ocurrieron en una región al noreste de aquella capital, donde el mes pasado el gobierno redobló sus operaciones contra una célula de la organización que lidera Osama bin Laden. Según las autoridades, el líder terrorista planeó atentados contra objetivos extranjeros, incluyendo embajadas, y mató a cuatro hombres entrenados para ser atacantes suicidas. El mismo Abdulmutallab confesó que había sido entrenado por miembros de Al Qaeda en Yemen para lo que fue el fallido ataque en el avión, que se aproximaba a Detroit con 300 personas a bordo.
Por todo esto Yemen, una nación del sur de la Península Arábiga con profundos problemas políticos y económicos, se convirtió de repente en centro de atención mundial. (DPA)
En el marco de las disposiciones inmediatas para mejorar la seguridad como consecuencia de este hecho, los viajeros con destino a Estados Unidos enfrentan un incremento de los controles aleatorios de su equipaje, procedimiento que será obligatorio para los ciudadanos procedentes de 14 países sospechosos de terrorismo o de patrocinar el terrorismo, entre ellos Cuba, Irán, Sudán y Siria. Además, serán cacheados exhaustivamente. Algunos de estos países ya protestaron por la medida.
Fuerzas de seguridad yemeníes mataron el domingo a dos miembros de Al Qaeda cerca de la capital, Saná. Los enfrentamientos ocurrieron en una región al noreste de aquella capital, donde el mes pasado el gobierno redobló sus operaciones contra una célula de la organización que lidera Osama bin Laden. Según las autoridades, el líder terrorista planeó atentados contra objetivos extranjeros, incluyendo embajadas, y mató a cuatro hombres entrenados para ser atacantes suicidas. El mismo Abdulmutallab confesó que había sido entrenado por miembros de Al Qaeda en Yemen para lo que fue el fallido ataque en el avión, que se aproximaba a Detroit con 300 personas a bordo.
Por todo esto Yemen, una nación del sur de la Península Arábiga con profundos problemas políticos y económicos, se convirtió de repente en centro de atención mundial. (DPA)
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