Con la música en los genes
La soprano Valeria Albarracín cumple 25 años de carrera. Y, para festejarlos, brindará mañana un concierto en el Teatro Alberdi, junto a cantantes, directores y músicos que marcaron su camino. La artista, que cantaba las canciones de Abba cuando era tan sólo una niña, ha protagonizado algunas de las óperas más recordadas de los últimos años. "No podría hacer otra cosa más que cantar", señala.
28 Octubre 2009 Seguir en 
Cuenta que cuando tenía seis años solía subirse al escritorio de su padre para cantar "Dancing queen" y "Chiquitita", las canciones de Abba que tanto le gustaban en su infancia. "Era como un juego que compartía con mi hermano y que, poco a poco, se fue convirtiendo en realidad", señala Valeria Albarracín, la soprano que mañana festejará sus 25 años de carrera con un concierto de antología en el Teatro Alberdi (Crisóstomo Alvarez y Jujuy).
El espectáculo, denominado "Melodías de plata", se realizará a las 21.30 y la cantante estará acompañada por el Ensamble Tornasol, integrado por jóvenes músicos tucumanos. "Este es un concierto de puro festejo, porque además de mis 25 años, el Ensamble Tornasol también festejará sus dos años de actividad", dice la cantante.
Albarracín, que actuó en algunas de las óperas más recordadas de los últimos años en Tucumán, reconoce que la música está en sus genes. "No podría hacer otra cosa más que cantar. Para eso me he preparado durante tantos años. Y, aunque decidí también formar mi familia, nunca abandoné el canto", declara con su habitual simpatía. Esto, según dice, se debe a que creció en una casa que destilaba música. "Mi padre, un melómano empedernido, solía cantarme la canción de cuna de Brahms y yo me dormía con esa maravillosa melodía sonando en mis oídos", relata.
Más tarde, su amor por el canto la llevó a integrar el coro de la Escuela Normal, donde se destacó de inmediato por su particular timbre de voz. "Fue ahí donde aprendí a compartir mi voz con otros cantantes", dijo. Pero, como su pasión excedía los límites de un coro, a los 15 años comenzó a estudiar con la soprano Diana López Esponda, con quien aprendió todos los secretos del bel canto. "Ese fue el puntapié inicial para una carrera que fue muy fructífera", asegura Albarracín. De hecho, protagonizó algunos papeles que dejaron huella en la lírica local. Fue la Reina de la Noche en "La Flauta Mágica", de Mozart; Mimí en "La Bohème", de Puccini; Lucía en "Lucia de Lammermoor", de Donizetti; Rosalinda de la opereta "El Murciélago", de J. Strauss; la Condesa de "Bodas de Fígaro", de Mozart; Gilda de "Rigoletto" y Oscar de "Ballo in Maschera", ambas de Verdi. "Si me pusieran a elegir a algún compositor en particular no sabría con cual quedarme. Siento que todos ellos escribieron para mí", dice entre risas. Y, por supuesto, considera que aún tiene mucho por hacer. "Ahora estoy ensayando una comedia musical muy divertida que se verá el mes que viene", cuenta de manera enigmática. "Pero no quiero dar detalles hasta que el director no lo autorice", agrega. Se refiere a "La Mamma, Conveienze ed inconvenienze teatrali (conveniencia e inconveniencia teatral)", de Gaetano Donizetti, que se estrenará el viernes 13 de noviembre, en el Teatro San Martín, con adaptación del regisseur Jorge de Lassaletta.
En cuanto a la velada de mañana, Albarracín comentó que más que un concierto, será un encuentro de amigos. "Me siento extraña al aparecer como eje de un espectáculo. Por eso, me van a acompañar algunos de los que de una u otra forma me apoyaron durante todos estos años", dijo. Así, como directores invitados estarán Ricardo Sbrocco, Juan Pablo Cadierno y Javier Mas, de Buenos Aires. Como cantantes solistas estarán Cristina Tillán, Daniel Arrieta, Alejandro Alonso, Alfredo Tiseira, Matías Safarsi y Marcelo Oppedisano. Como músico solista estará Matías Villafañe (cello) e instrumentistas de Santiago del Estero y de San Juan.
"Quise que todos ellos me acompañaran en este festejo", señala Albarracín, quien asumió la coordinación musical del encuentro junto con el director del Ensable Tornasol, Juan Pablo Vázquez.
Un programa con obras de autores memorables
Valeria Albarracín no se considera una soprano de un único repertorio. "A lo largo de mi carrera navegué por muchas propuestas estéticas. Y de todas pude aprender un poco", dice. Y, como para ratificarlo, cuenta que para la elección del repertorio tuvo en cuenta a los grandes compositores y también aquellos poco conocidos. "No podía faltar algo de Mozart y algunas arias famosas de Verdi, Bellini o Fauré. Y, claro, no pude dejar a un lado a Puccini y a Rossini, cuyas composiciones han marcado a fuego mi camino", manifiesta la cantante.
El espectáculo, denominado "Melodías de plata", se realizará a las 21.30 y la cantante estará acompañada por el Ensamble Tornasol, integrado por jóvenes músicos tucumanos. "Este es un concierto de puro festejo, porque además de mis 25 años, el Ensamble Tornasol también festejará sus dos años de actividad", dice la cantante.
Albarracín, que actuó en algunas de las óperas más recordadas de los últimos años en Tucumán, reconoce que la música está en sus genes. "No podría hacer otra cosa más que cantar. Para eso me he preparado durante tantos años. Y, aunque decidí también formar mi familia, nunca abandoné el canto", declara con su habitual simpatía. Esto, según dice, se debe a que creció en una casa que destilaba música. "Mi padre, un melómano empedernido, solía cantarme la canción de cuna de Brahms y yo me dormía con esa maravillosa melodía sonando en mis oídos", relata.
Más tarde, su amor por el canto la llevó a integrar el coro de la Escuela Normal, donde se destacó de inmediato por su particular timbre de voz. "Fue ahí donde aprendí a compartir mi voz con otros cantantes", dijo. Pero, como su pasión excedía los límites de un coro, a los 15 años comenzó a estudiar con la soprano Diana López Esponda, con quien aprendió todos los secretos del bel canto. "Ese fue el puntapié inicial para una carrera que fue muy fructífera", asegura Albarracín. De hecho, protagonizó algunos papeles que dejaron huella en la lírica local. Fue la Reina de la Noche en "La Flauta Mágica", de Mozart; Mimí en "La Bohème", de Puccini; Lucía en "Lucia de Lammermoor", de Donizetti; Rosalinda de la opereta "El Murciélago", de J. Strauss; la Condesa de "Bodas de Fígaro", de Mozart; Gilda de "Rigoletto" y Oscar de "Ballo in Maschera", ambas de Verdi. "Si me pusieran a elegir a algún compositor en particular no sabría con cual quedarme. Siento que todos ellos escribieron para mí", dice entre risas. Y, por supuesto, considera que aún tiene mucho por hacer. "Ahora estoy ensayando una comedia musical muy divertida que se verá el mes que viene", cuenta de manera enigmática. "Pero no quiero dar detalles hasta que el director no lo autorice", agrega. Se refiere a "La Mamma, Conveienze ed inconvenienze teatrali (conveniencia e inconveniencia teatral)", de Gaetano Donizetti, que se estrenará el viernes 13 de noviembre, en el Teatro San Martín, con adaptación del regisseur Jorge de Lassaletta.
En cuanto a la velada de mañana, Albarracín comentó que más que un concierto, será un encuentro de amigos. "Me siento extraña al aparecer como eje de un espectáculo. Por eso, me van a acompañar algunos de los que de una u otra forma me apoyaron durante todos estos años", dijo. Así, como directores invitados estarán Ricardo Sbrocco, Juan Pablo Cadierno y Javier Mas, de Buenos Aires. Como cantantes solistas estarán Cristina Tillán, Daniel Arrieta, Alejandro Alonso, Alfredo Tiseira, Matías Safarsi y Marcelo Oppedisano. Como músico solista estará Matías Villafañe (cello) e instrumentistas de Santiago del Estero y de San Juan.
"Quise que todos ellos me acompañaran en este festejo", señala Albarracín, quien asumió la coordinación musical del encuentro junto con el director del Ensable Tornasol, Juan Pablo Vázquez.
Un programa con obras de autores memorables
Valeria Albarracín no se considera una soprano de un único repertorio. "A lo largo de mi carrera navegué por muchas propuestas estéticas. Y de todas pude aprender un poco", dice. Y, como para ratificarlo, cuenta que para la elección del repertorio tuvo en cuenta a los grandes compositores y también aquellos poco conocidos. "No podía faltar algo de Mozart y algunas arias famosas de Verdi, Bellini o Fauré. Y, claro, no pude dejar a un lado a Puccini y a Rossini, cuyas composiciones han marcado a fuego mi camino", manifiesta la cantante.







