21 Octubre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA.- A casi cuatro meses del golpe de Estado en Honduras, el diálogo para superar la crisis política entró en un impasse que acorta al régimen de facto el camino a las elecciones. Ante lo que consideró una maniobra del presidente de facto Roberto Micheletti, Manuel Zelaya, el mandatario derrocado, reclamó más auxilio internacional. Zelaya, que se halla alojado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el 21 de septiembre, espera un pronunciamiento del Consejo Permanente de la OEA, que se reúne hoy en Washington, sobre el "estado de obstrucción" y estancamiento de 13 días de diálogo con un gobierno de facto que se niega a reinstalarlo en el poder.
Los negociadores zelayistas calificaron de insultante la última de varias propuestas del régimen, por la cual la mesa de diálogo decidiría la restitución tras consultar a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y al Congreso. "Es una manipulación, una nueva bofetada del régimen al mundo", dijo el mandatario desde la embajada. "Aceptar las ofertas de Micheletti equivale a negar que hubo un golpe de Estado el 28 de junio, se quejó un opositor del gobierno de facto.
Zelaya sostiene que su restitución para acabar su mandato el 27 de enero es asunto político, por lo que la decisión corresponde al Congreso. Vilma Morales, jefa negociadora de Micheletti, dijo que antes de tomar una decisión es necesario consultar a la CSJ, que acusa a Zelaya de 18 delitos como traición a la patria por intentar cambiar la Constitución con el supuesto fin de presentarse a su reelección. Los delegados de Micheletti se declararon a la espera de un nuevo llamado de la contraparte a las pláticas supervisadas por la OEA, pero Víctor Meza, negociador de Zelaya, asegura que no volverán mientras no haya una propuesta seria. El régimen gana tiempo en su apuesta por las elecciones del 29 de noviembre como solución a la crisis. Micheletti resiste al aislamiento y la presión mundial. Estados Unidos, mercado del 50% de las exportaciones hondureñas, suspendió visas al régimen y, al igual que la Unión Europea y organismos multilaterales, congeló créditos. La comunidad internacional se niega a avalar los comicios bajo un gobierno de facto. Pero Micheletti apuesta a que una vez que surja el nuevo gobierno por el voto popular el escenario cambiará. (AFP-NA-Especial)
Los negociadores zelayistas calificaron de insultante la última de varias propuestas del régimen, por la cual la mesa de diálogo decidiría la restitución tras consultar a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y al Congreso. "Es una manipulación, una nueva bofetada del régimen al mundo", dijo el mandatario desde la embajada. "Aceptar las ofertas de Micheletti equivale a negar que hubo un golpe de Estado el 28 de junio, se quejó un opositor del gobierno de facto.
Zelaya sostiene que su restitución para acabar su mandato el 27 de enero es asunto político, por lo que la decisión corresponde al Congreso. Vilma Morales, jefa negociadora de Micheletti, dijo que antes de tomar una decisión es necesario consultar a la CSJ, que acusa a Zelaya de 18 delitos como traición a la patria por intentar cambiar la Constitución con el supuesto fin de presentarse a su reelección. Los delegados de Micheletti se declararon a la espera de un nuevo llamado de la contraparte a las pláticas supervisadas por la OEA, pero Víctor Meza, negociador de Zelaya, asegura que no volverán mientras no haya una propuesta seria. El régimen gana tiempo en su apuesta por las elecciones del 29 de noviembre como solución a la crisis. Micheletti resiste al aislamiento y la presión mundial. Estados Unidos, mercado del 50% de las exportaciones hondureñas, suspendió visas al régimen y, al igual que la Unión Europea y organismos multilaterales, congeló créditos. La comunidad internacional se niega a avalar los comicios bajo un gobierno de facto. Pero Micheletti apuesta a que una vez que surja el nuevo gobierno por el voto popular el escenario cambiará. (AFP-NA-Especial)
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