La Virgen de la Merced, vicepatrona

La designó un Cabildo abierto de 57 vecinos en 1813. Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA.

IGLESIA DE LA MERCED. El templo de Rivadavia y 24 de Septiembre que se demolió en 1927 para edificar el actual, inaugurado en 1950.
IGLESIA DE LA MERCED. El templo de Rivadavia y 24 de Septiembre que se demolió en 1927 para edificar el actual, inaugurado en 1950.
08 Octubre 2009
Como es sabido, desde la fundación de esta ciudad, su patrono era San Miguel Arcángel. Pero luego de la batalla del 24 de septiembre de 1812, el vecindario quiso honrar a Nuestra Señora de la Merced, bajo cuyo patrocinio se habían puesto las fuerzas patriotas, y a la que Manuel Belgrano había designado "generala".
Así, en 1813, el teniente de gobernador Antonio Luis Beruti propuso al Cabildo elegir "patrona menos principal" a la Virgen de la Merced, además de designar su día como "día festivo o media fiesta, con demostración de los singulares servicios dispensados por tan divina señora a favor de la causa sagrada, principalmente el 24 de septiembre del año anterior", expresa el acta.
Para tratar esto, se citó a una solemne sesión del Cabildo, el 20 de agosto de 1813. Fue un verdadero "cabildo abierto". De acuerdo a las firmas estampadas en el acta, asistieron 57 personas. Entre ellas estaban no sólo Beruti y los alcaldes, sino también los priores de los conventos y "el vecindario más decente que compone la parte sana del pueblo".
Oídos los argumentos de Beruti, "de común acuerdo eligieron y nombraron por Patrona menos principal de esta ciudad a la Santísima Virgen Nuestra Señora de La Merced"". Se resolvió que el 24 de setiembre "se constituya por día festivo en la ciudad y sus arrabales", y que se celebrase "cada año, una solemne misa votiva con sermón y asistencia del magistrado". Constituiría la "acción de gracias por el distinguido beneficio que en igual día recibió la Patria de su santísima mano, destruyendo y aniquilando las legiones enemigas que sacrílegamente atacaban los derechos sagrados del hombre y de la libertad civil".
Un testimonio del acta -que certificó el escribano Florencio Sal- se elevó al Vicario General y Gobernador del Obispado, para que aprobase la parte que constituía "día festivo" al 24.

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