10 Septiembre 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) realizó hoy un sorpresivo operativo contra empresas y directivos del Grupo Clarín, el más importante de ellos en el diario, que levantaron una fuerte polémica y denuncias sobre el uso intimidatorio de los instrumentos del Estado.
La polémica surgió por la dimensión del procedimiento -sólo en el edificio en el que funcionan las redacciones de "Clarín", "Olé" y "La Razón" hubo cerca de 200 inspectores- y porque el propio titular del ente fiscal, Ricardo Echegaray, reveló que no había autorizado el operativo.
La AFIP también envió unos 50 inspectores a otras dependencias del Grupo y a domicilios particulares de sus directivos. Todos bajaron de camionetas de color negro y rodearon la manzana donde funciona el matutino. El grupo adujo "órdenes superiores" para realizar las tareas, que se centraron en cuestiones previsionales y fiscales.
Sin embargo, Echegaray pidió disculpas y, mediante una carta enviada al diario, adujo que dos funcionarios de su dependencia fueron separados de sus cargos por haber ordenado el operativo. También pidió la instrumentación de un sumario administrativo para aclarar el hecho.
Clima de hostilidad
Los sucesos de hoy se producen en el marco del debate de la nueva ley de medios que el Gobierno impulsa y de medidas oficiales como la denegación de la fusión entre Cablevisión y Multicanal, la ruptura del acuerdo de la Asociación del Fútbol Argentino con Televisión Satelital Codificada y la aparición de afiches y publicaciones con agresiones contra directivos del Grupo Clarín.
Clarín vinculó el accionar de la AFIP con la publicación, en la edición de hoy, de una denuncia sobre la presunta existencia de un subsidio irregular de más de $ 10 millones de la ONCCA. El Gerente de Comunicaciones Externas del grupo, Martín Etchevers, indicó: "200 inspectores para un procedimiento es claramente una intimidación".
"Clarín es una empresa pública que cotiza en la Bolsa, que además de cumplir con sus obligaciones, publica su balance. Esto es un proceso que estaba integralmente diseñado. Llama la atención que se dé en un clima de hostilidad y agresiones hacia la prensa y hacia nosotros en particular", explicó.
El hecho provocó numerosas reacciones contrarias por parte de políticos, dirigentes del campo, y entidades empresarias y periodísticas. (DyN)
La polémica surgió por la dimensión del procedimiento -sólo en el edificio en el que funcionan las redacciones de "Clarín", "Olé" y "La Razón" hubo cerca de 200 inspectores- y porque el propio titular del ente fiscal, Ricardo Echegaray, reveló que no había autorizado el operativo.
La AFIP también envió unos 50 inspectores a otras dependencias del Grupo y a domicilios particulares de sus directivos. Todos bajaron de camionetas de color negro y rodearon la manzana donde funciona el matutino. El grupo adujo "órdenes superiores" para realizar las tareas, que se centraron en cuestiones previsionales y fiscales.
Sin embargo, Echegaray pidió disculpas y, mediante una carta enviada al diario, adujo que dos funcionarios de su dependencia fueron separados de sus cargos por haber ordenado el operativo. También pidió la instrumentación de un sumario administrativo para aclarar el hecho.
Clima de hostilidad
Los sucesos de hoy se producen en el marco del debate de la nueva ley de medios que el Gobierno impulsa y de medidas oficiales como la denegación de la fusión entre Cablevisión y Multicanal, la ruptura del acuerdo de la Asociación del Fútbol Argentino con Televisión Satelital Codificada y la aparición de afiches y publicaciones con agresiones contra directivos del Grupo Clarín.
Clarín vinculó el accionar de la AFIP con la publicación, en la edición de hoy, de una denuncia sobre la presunta existencia de un subsidio irregular de más de $ 10 millones de la ONCCA. El Gerente de Comunicaciones Externas del grupo, Martín Etchevers, indicó: "200 inspectores para un procedimiento es claramente una intimidación".
"Clarín es una empresa pública que cotiza en la Bolsa, que además de cumplir con sus obligaciones, publica su balance. Esto es un proceso que estaba integralmente diseñado. Llama la atención que se dé en un clima de hostilidad y agresiones hacia la prensa y hacia nosotros en particular", explicó.
El hecho provocó numerosas reacciones contrarias por parte de políticos, dirigentes del campo, y entidades empresarias y periodísticas. (DyN)







