26 Junio 2009 Seguir en 
El incremento del consumo de alcohol, de drogas, los embarazos precoces, la violencia en las escuelas y colegios, en la calle, el elevado índice de estudiantes secundarios que repiten el curso, menores que son protagonistas de choques automovilísticos mortales, la delincuencia juvenil son síntomas no sólo de un malestar social profundo, sino también de una crisis de valores y de la incomunicación.
En 1987, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió establecer el día 26 de junio de cada año como el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, con la idea de fortalecer las actividades necesarias para alcanzar el objetivo de una sociedad internacional libre del abuso de drogas. El organismo mundial tomó esa medida el 7 de diciembre de 1987 (resolución Nº 42/112), de conformidad con la recomendación de la Conferencia Internacional sobre el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas del 26 de junio de 1987. El último informe sobre drogas de la ONU señala que la Argentina es el país sudamericano, en el que prevalece la tasa más alta de consumo de cocaína. Según el relevamiento, Argentina pasó del 1,9 % en 1999 al 2,6 % en 2006-07 de consumidores entre la población de 12 a 65 años, y se transformó en el segundo mercado de cocaína de América del Sur en números absolutos, por detrás de Brasil.
En Tucumán es más que preocupante el avance de este flagelo, especialmente entre los jóvenes. Un informe realizado por el Programa Universitario para el Estudio de las Adicciones (PUNA), dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán, señala que la marihuana es la droga que más se consume en la provincia, seguida por la cocaína y el alcohol. Más del 60 % de los adictos tienen entre 16 y 25 años y la edad en la que comienzan a consumir sustancias ilegales se ubica en los 12 años.
El PUNA informó que las consultas por las adicciones se incrementaron en un 95 % en los últimos dos años. El estudio indica que un 20 % de las personas se comunica porque descubrió a un ser querido consumiendo drogas y un 11% lo hace porque el tipo de vida de su familiar le genera inquietud y quiere averiguar si se droga. El 55% los denunciantes reconoce que sus allegados llevan más de cinco años drogándose. Casi el 60 % de los llamados se refiere a consumidores de entre 16 y 25 años, aunque hay consultas por menores de 15 años que fueron vistos usando estupefacientes. Las sustancias a las que más se hace referencia en las llamadas son la marihuana (28 %), la cocaína (18 %) y el alcohol (16 %).
En abril pasado, una defensora de Menores local se refirió a la crisis de la familia. "En la Defensoría tenemos niñas de 9 años que están embarazadas, chicos de 4 a 7 años que toman alcohol o se drogan, niños que no pueden volver a sus casas porque los maltratan? y un Estado desbordado para enfrentarse con todo eso. Lo riesgoso es cómo el bombardeo de publicidad que incita el consumo los lleva a transgredir normas para llenar con objetos todos estos vacíos familiares y sociales", afirmó.
Al no existir una política de Estado integral, Tucumán prácticamente carece de lugares de internación y de rehabilitación que puedan atender una demanda cada vez más creciente. Las adicciones tienen que ver esencialmente con la falta de expectativas y de esperanzas en una sociedad cada vez más individualista y excluyente. Si no se aborda el flagelo en forma interdisciplinaria, este seguirá destruyendo a nuestra juventud.
En 1987, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió establecer el día 26 de junio de cada año como el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, con la idea de fortalecer las actividades necesarias para alcanzar el objetivo de una sociedad internacional libre del abuso de drogas. El organismo mundial tomó esa medida el 7 de diciembre de 1987 (resolución Nº 42/112), de conformidad con la recomendación de la Conferencia Internacional sobre el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas del 26 de junio de 1987. El último informe sobre drogas de la ONU señala que la Argentina es el país sudamericano, en el que prevalece la tasa más alta de consumo de cocaína. Según el relevamiento, Argentina pasó del 1,9 % en 1999 al 2,6 % en 2006-07 de consumidores entre la población de 12 a 65 años, y se transformó en el segundo mercado de cocaína de América del Sur en números absolutos, por detrás de Brasil.
En Tucumán es más que preocupante el avance de este flagelo, especialmente entre los jóvenes. Un informe realizado por el Programa Universitario para el Estudio de las Adicciones (PUNA), dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán, señala que la marihuana es la droga que más se consume en la provincia, seguida por la cocaína y el alcohol. Más del 60 % de los adictos tienen entre 16 y 25 años y la edad en la que comienzan a consumir sustancias ilegales se ubica en los 12 años.
El PUNA informó que las consultas por las adicciones se incrementaron en un 95 % en los últimos dos años. El estudio indica que un 20 % de las personas se comunica porque descubrió a un ser querido consumiendo drogas y un 11% lo hace porque el tipo de vida de su familiar le genera inquietud y quiere averiguar si se droga. El 55% los denunciantes reconoce que sus allegados llevan más de cinco años drogándose. Casi el 60 % de los llamados se refiere a consumidores de entre 16 y 25 años, aunque hay consultas por menores de 15 años que fueron vistos usando estupefacientes. Las sustancias a las que más se hace referencia en las llamadas son la marihuana (28 %), la cocaína (18 %) y el alcohol (16 %).
En abril pasado, una defensora de Menores local se refirió a la crisis de la familia. "En la Defensoría tenemos niñas de 9 años que están embarazadas, chicos de 4 a 7 años que toman alcohol o se drogan, niños que no pueden volver a sus casas porque los maltratan? y un Estado desbordado para enfrentarse con todo eso. Lo riesgoso es cómo el bombardeo de publicidad que incita el consumo los lleva a transgredir normas para llenar con objetos todos estos vacíos familiares y sociales", afirmó.
Al no existir una política de Estado integral, Tucumán prácticamente carece de lugares de internación y de rehabilitación que puedan atender una demanda cada vez más creciente. Las adicciones tienen que ver esencialmente con la falta de expectativas y de esperanzas en una sociedad cada vez más individualista y excluyente. Si no se aborda el flagelo en forma interdisciplinaria, este seguirá destruyendo a nuestra juventud.







