Tenían entradas, pero no ingresaron

Muchos hinchas denunciaron que no los dejaron entrar en La Ciudadela.

INDIGNADOS. Araóz, Solórzano y Milesi no pudieron ingresar al estadio. LA GACETA / HECTOR PERALTA
INDIGNADOS. Araóz, Solórzano y Milesi no pudieron ingresar al estadio. LA GACETA / HECTOR PERALTA
24 Noviembre 2008

Cientos de personas, impotentes de bronca y sin respuesta alguna, se quedaron con las ganas de ver el duelo entre "santos" y "xeneizes", a pesar de que habían hecho los deberes como la ley manda. Entrada en mano, tanto hinchas locales como visitantes vieron coartado su derecho debido a que el estadio de La Ciudadela explotaba de gente. Es verdad que hubo varios casos donde se les negó el ingreso debido a una supuesta falsificación del ticket de ingreso. Pero ese es otro tema. Minutos antes y después de iniciado el encuentro, los accesos a la tribuna de Boca y a la platea de San Martín (por calle Bolívar) eran un hervidero. Las puertas se habían cerrado, aunque afuera todavía quedaban personas pidiendo justicia, porque a ellos no se les permitía ingresar pese a contar con el pase indicado. La tensión subió a niveles inimaginables y entró en escena la Policía Montada, que tuvo que dispersar a varios revoltosos de "La Ribera", molestos por no haber podio alentar a su equipo. Los fanáticos visitantes no fueron los únicos en reaccionar.
Pegados al portón de ingreso, varios simpatizantes del "santo" intentaron, poco más, arrancar la estructura de hierro con tal de pasar. En medio de tanta ira, señores con uno, dos y hasta tres hijos no ocultaron su malestar. "Esto es una vergüenza. Tengo una entrada numerada y no me dejan pasar", refunfuñó Gustavo Olarte, al tiempo que José Neme, socio de la institución de La Ciudadela desde hace 10 años, lo apoyaba, también molesto. "Me parece un horror esto. Vine con mis hijos a la cancha y me coartan la posibilidad de ver el espectáulo. Que dejen de vender entradas de más", pidió. Al ver que la polémica volvía a subir de tono muchos de los allí presentes decidieron retirarse. Minutos después, José Sarmiento, un hincha "santo", salió a bajar los decibeles, acomodó a todos en una fila y comenzaron a entrar.
En la vereda del frente no hubo caso. Jorge Araóz y Luciano Solórzano, tucumanos e hinchas de Riquelme, lucharon en vano y no consiguieron entrar. Al igual que Germán Milesi, que vino desde Santa Fe y sólo se llevó un mal recuerdo. "Es increíble; me cobraron 100 pesos por la popular y no puedo pasar", acusó el litoraleño, mientras Juan Martín y Gustavo, provenientes de Buenos Aires, relataban un cuento parecido.
"Yo he visto al vicepresidente de Boca (José Beraldi) haciendo ingresar gente a la cancha sin entradas. Me parece una falta de respeto lo que hicieron. Eso no es de un club grande. Después amenazaron con denunciarnos porque no les habilitamos más lugares. Hicieron un papelón", se quejó María Jesús Rivero sobre la actitud de los altos mandos "xeneizes". Luego, Rivero insinuó una posible venta de entradas "mellizas" (falsas) en Buenos Aires.
Otro hecho lamentable lo protagonizó la hinchada visitante. "La 12" entró como Pancho por su casa al codo cedido por San Martín y, al ver que le faltaba lugar, empezó a abrirse camino a golpes sin importale que en el lugar había niños y mujeres.

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