"No hay fórmulas para ser exitosos"

Egresado de la UNT y especializado en Management en Barcelona, Ma­nuel Sb­dar apunta en contra de los "falsos gurúes" de la educación empresaria.

23 Marzo 2008
A riesgo de que no le crean, Manuel Sbdar afirma que su infancia entre las gradas del Club Atlético Concepción le dio tantas lecciones de management como su Master of Business Administration en Barcelona. Egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT y de la Escuela de Comercio Nº 1, Sbdar conjuga docencia, consultoría, una empresa propia (Mediabizz), un blog de su especialidad para el matutino "Clarín" y la pasión por la polémica y por la escritura, que se revelan tanto en su sección digital como en su flamante libro "Rompiendomoldes" (de management y negocios) en el que se despacha en contra de los "falsos gurúes".
Entre otras particularidades de su currículum, el especialista es hermano de Claudia Sbdar, que probablemente integrará la Corte Suprema de Justicia tucumana. De ese tema no se habló en el transcurso de esta entrevista, que se realizó por teléfono (Sbdar vive en Buenos Aires), una semana antes de que se conociera la postulación de su hermana para el máximo tribunal.

- ¿Qué ha cambiado en el management en estos 20 años?
- El concepto del conocimiento. Hace 20 años las compañías valían por los activos que tenían. General Motors era muy valiosa porque tenía muchos "fierros". Ahora, las compañías valen por algo que es intangible: la confiabilidad, la credibilidad. Ha cambiado la posición de los ejecutivos dentro de las organizaciones, y a su vez, las organizaciones dentro de la sociedad.

- En "Rompiendomoldes" usted cuestiona algunos recursos en boga...
- Hay un tema muy en boga, el de la Responsabilidad Social Empresaria. Lo tengo entre paréntesis porque soy bastante crítico de las siglas, de los gurúes y de las recetas fáciles. No creo que conferencias mágicas transformen a alguien en un gran empresario, y tampoco creo que acciones sin valor de responsabilidad transformen a una empresa. Hay responsabilidades que son básicas y prioritarias: cumplir con las obligaciones que cualquier organización tiene por ley. Si la RSE significa dar donaciones a entidades de beneficencia, pero no pagamos impuestos, no sirve.

- ¿Hay fórmulas para ser exitosos?
- No, y hay que estar precavidos de aquellos ?gurúes? que dicen que hay fórmulas mágicas. Las ?reglas? son: trabajar mucho; tener una buena idea; generar un buen equipo de trabajo, que la gente sienta que ir a su trabajo es placentero. Pero es imposible hacer una ecuación de éxito, porque hay otros elementos, como el contexto socioeconómico. En educación ejecutiva hay mucho de promesas que después no se pueden cumplir.

- ¿Las organizaciones se modernizaron?
- Sí. Las empresas que no se adaptan a esa "democratización" de las estructuras están quedando obsoletas y están perdiendo la mejor fuerza laboral. Hoy, nuestros jóvenes eligen el lugar de trabajo no sólo por el sueldo sino por la característica del espacio: estar conforme con el lugar donde uno trabaja, cómo trabaja y con quien trabaja; las organizaciones se hacen más planas porque los conocimientos se hacen más transparentes. Porque un señor que es mi subordinado puede saber mucho más que yo de determinados temas. Y yo tengo que poder escucharlo, y quizás después tomar una decisión. Las nuevas camadas que se están incorporando a las organizaciones no tienen la idea de hacer esa carrera de años para llegar a ser gerente general. Hay mucha rotación, y mucha competencia por los talentos, en un ámbito en el cual la remuneración no es el elemento excluyente. Por suerte, también está cambiando el elemento de lo multicultural. Hace veinte años era impensable que conviviera gente de diferentes culturas. No llega todavía a las pequeñas y medianas empresas, pero sí a las grandes corporaciones, y las personas deben ser capaces de adaptarse a lo diferente, a admitir formas de trabajo distintas de las que tienen ellas.

- ¿Qué otros mitos trata de refutar usted ?
- Por ejemplo, que hoy las mujeres siguen siendo minoría en nuestras organizaciones. Y no hay ninguna explicación racional para eso. Hoy seguimos teniendo organizaciones machistas. Sólo el 7% de los sillones de directorios de las compañías argentinas están ocupados por mujeres.

-Usted ha escrito sobre el Club Atlético Concepción...
- Es una parte importante de mi vida, porque mi papá presidió el club durante muchos años. Toda mi infancia la pasé muy cerca de Atlético Concepción. Llegué a entrenarme en la Tercera porque era el hijo del presidente. Mi integración en Banda del Rio Salí es para mí una experiencia de vida impagable, y vale tanto como mi MBA de la Esade de Barcelona.

- ¿Qué le enseñó ese paso?
- A la primera lección de management la tuve viéndolo a mi papá actuar en ese ámbito, en el que la escasez de recursos es el signo de identidad, y donde los fines alternativos son enormes. Las luchas de poder, que se verifican en cualquier organización, pero que ahí estaban al rojo vivo. Yo lo veía a mi papá actuar en ese ámbito. El sabía desenvolverse perfectamente entre la hinchada ( los resultados no llegaban y los tipos te querían quemar el estadio), los jugadores, a los que había que motivar para que salieran al campo de juego a jugar, a veces con deudas salariales; los compañeros de comisión directiva, que tenían sus intereses particulares, y los equipos grandes de la época, como Atlético y San Martín.

- ¿Ha pensando alguna vez en las fortalezas de Tucumán?
- Siempre pienso en Tucumán. Hay que buscar dónde te podés diferenciar. Y creo que Tucumán sigue teniendo una masa crítica universitaria importante. Si no son capaces de ver eso y de hacer con eso valor es porque no están viendo más allá de la soja. Hoy, la transacción más valorada en el mundo es el conocimiento y la inteligencia. Y el Estado tiene que apalancar esas fortalezas. Cuando los commodities tienen precio internacionales que empujan a eso, no hacerlo es de necios, es obvio. El tema es hacer lo que no es obvio: hay que desarrollar conocimientos, buscar nichos, y fomentar esa empresa que traspase la frontera, pero no sólo con cajones llenos de limones, sino con cajones llenos de bytes, entre otras alternativas que den valor agregado.

- ¿Qué otros ejes desarrolla en sus libro?
- Hay situaciones de discriminación en las compañías. Hay cambios que se están dando, y los quiero apalancar. Otro tema es el rol de las empresas dentro de la sociedad. Las compañías no son la mala de la sociedad. Las empresas ?son? la sociedad. Lo que hay que trabajar es la posición de la compañía dentro de la sociedad. Una compañía no son sólo sus dueños. Quizás haya que ir remplazando empresas por organizaciones. También me interesa derrribar algunos mitos en relación a la exagerada importancia que se le da a la educación ejecutiva en el mundo de las personas.

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