Falleció el político José Antonio Allende

El destacado militante democristiano cordobés fue presidente del Senado en los años 70.

21 Ago 2007
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ALLENDE FUE NUMERO UNO EN LA SUCESION PRESIDENCIAL. LA GACETA

En la noche del domingo, dejó de existir en Buenos Aires, a los 89 años, el doctor José Antonio Allende, figura distinguida y respetada de la vida cívica argentina, en la que desempeñó funciones de gran relevancia. Había nacido en Córdoba el 28 de noviembre de 1917 en una antigua y tradicional familia de esa provincia. Fueron sus padres el doctor Luis M. Allende, destacado médico y diputado nacional; y doña Flavia Zavalía. Estudió en el Colegio de Montserrat y se graduó de abogado en la Universidad Nacional de Córdoba, en 1940.
De inmediato se dedicó a la profesión y formó un estudio que adquiriría relieve en la vida forense de Córdoba. Se desempeñó como secretario de la Academia Nacional de Derecho, y en 1952 integró el primer directorio de Colegio de Abogados de su provincia.
Convencido del papel renovador que la Democracia Cristiana podía jugar en la política argentina, inició, en la década del 40, la militancia en la pionera Unión Democrática Cristiana de su provincia natal, cuyo directorio integró varias veces.
En 1950 condujo el Ateneo de Estudios Social-Cristianos, y en 1955 presidió la primera Convención Nacional del Partido Demócrata Cristiano, que en esa oportunidad quedó creado. Formó parte de la Junta Nacional y continuó en cargos directivos dentro de la agrupación. Se convertiría desde entonces en uno de sus grandes referentes.
Resuelto opositor al peronismo, el gobierno de la Revolución Libertadora lo designó integrante de la Junta Consultiva Nacional, en la que remplazó al doctor Rodolfo Martínez. En 1957 presidió la Junta Nacional de la Democracia Cristiana. Fue elegido constituyente a la Convención de Santa Fe. En esa asamblea condujo el bloque partidario y fue miembro de la comisión redactora.
Al comienzo de los 70, inició conversaciones en Madrid con el ex presidente Juan Domingo Perón. Este llegaría a dispensarle gran confianza y amistad. Cuando los democristianos se incorporaron al Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), Allende fue elegido senador nacional por Córdoba, en 1973.
Sus pares lo designaron vicepresidente 1º de la alta cámara y, al producirse la crisis que determinó la renuncia del presidente Héctor J. Cámpora, asumió la presidencia del Senado de la Nación. Posteriormente, de 1974 a 1975, sería presidente provisional del Senado, y en ese carácter, número uno en la sucesión presidencial, durante la gestión de María Estela Martínez de Perón.
Por esto fue que le tocó a él despedir, en nombre del Senado, al general Perón en su funeral. Su discurso quedó grabado en la opinión pública y en el ámbito político como una valiosa pieza de oratoria, en la que además de elogiar sin desmesura la figura de Perón, insistía en la consolidación del consenso y de la democracia en la Argentina. Tuvo de ese modo un vasto protagonismo nacional. En la conversación privada, tenía relevante interés escuchar su testimonio sobre hombres y circunstancias de aquella tensa época.
El mandato de senador de Allende resultó interrumpido por el golpe militar de 1976. Desde entonces, se retiró de la vida cívica activa, salvo su breve aparición, a comienzos de los 90, como candidato a diputado nacional por la Capital, por el Partido Autonomista. Pero nunca dejó de preocuparlo la política, como lo demostró su participación en instituciones como el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, el Ateneo de la República, o la Fundación Adolfo Alsina. Integró asimismo, en 1987, el Consejo para la Consolidación de la Democracia.
Los restos del doctor Allende serán inhumados hoy en el cementerio de la Recoleta.