Un muro se derrumbó y causó una tragedia

Tres obreros que trabajaban en la excavación de los cimientos de un edificio murieron y varios de sus familiares se enfrentaron con la Policía. Los vecinos de la zona y los allegados de las víctimas denunciaron que los albañiles operaban en condiciones nulas de seguridad. Habían alertado sobre el peligro.

22 Mar 2007
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DESOLACION. Los rescatistas retiran el cuerpo de una de las víctimas del pozo en el que se produjo el derrumbe; sus compañeros observan en silencio.(LA GACETA / FRANCO VERA)

Tres obreros murieron ayer aplastados por una pared que se derrumbó mientras realizaban la excavación de los cimientos de un edificio en General Paz 964. Los familiares de las víctimas, que protagonizaron serios incidentes con la Policía, denunciaron a la empresa constructora Elgart de no cumplir las condiciones de seguridad y de haber seguido trabajando a pesar de que los albañiles habían advertido el peligro antes del accidente.
A las 10, un grupo de 10 trabajadores cavaba un pozo de tres metros de profundidad que estaba inundado. De pronto, parte de la vivienda que colinda al oeste de la construcción, se derrumbó. "Me salvé porque había ido a comprar pan. Sentí un ruido y vi cómo la pared se caía sobre mis compañeros", relató Angel Figueroa. Claudio Neme, de 25 años, Javier Rojas, de 27, y su primo Omar Díaz, de 22, quedaron sepultados bajo el agua por escombros y lodo. Un grupo de 50 personas, entre los que se encontraban bomberos, policías, personal de Defensa Civil y obreros, tardó dos horas y media para ubicar los cuerpos y otras tantas para liberarlos.
"Un rato antes le habíamos dicho al ingeniero que no teníamos que seguir cavando porque se iba a producir un derrumbe. Pero él nos obligó a seguir", expresó Figueroa.
El ingeniero Horacio Bevilaqua, responsable técnico del proyecto, no realizó declaraciones. Sin embargo, los vecinos confirmaron la versión del obrero de que había temor de que se produjera un derrumbe por la excavación. "Hablé el martes con el capataz porque en mi casa se estaban produciendo varias grietas. Me dijo que hoy (por ayer) iría la dueña a observar. No sé si con ello se hubiera evitado la tragedia, pero era una luz de alarma", aseguró Mauricio Semelman, propietario de la vivienda de la que desapareció una habitación entera por el derrumbe.
Una mujer, que pidió reserva de su identidad, propietaria de la casa que está delante de la obra, reconoció que los trabajos causaron daños. "Desde que comenzaron a cavar la casa sufrió daños. Saltaron los azulejos, las paredes se agrietaron y hubo pérdidas de gas. La empresa ubicó a mis inquilinos en un departamento por los problemas que causaron", expresó.

Investigación
Al poco tiempo de haberse producido el accidente, arribó al lugar la fiscal Adriana Giannoni, acompañada por la secretaria Norma Díaz Volachec y el ayudante Carlos Bustos Morón, para realizar una inspección ocular y ordenar una serie de pericias que estuvieron a cargo de los comisarios Fabián Brito, Víctor Pacheco, Luis Ibáñez y Sergio González.
La Justicia, después de identificar a los que en el momento del accidente, solicitará los informes técnicos de la obra y esperará los resultados de las pericias para determinar si hubo alguna negligencia. "La obra está clausurada. Hicimos una inspección ocular y ordenamos la realización de todos los estudios. Queremos determinar qué fue lo que realmente pasó. Vamos a tomar todas las declaraciones necesarias", dijo Giannoni.
Los obreros dijeron que en el lugar no se respetaban las condiciones mínimas de seguridad. "No nos proporcionaban cascos, ni vestimentas. Trabajábamos descalzos, bajo el agua. Las paredes de la vivienda no estaban apuntaladas", expresó Rubén Darío Oscari.
Los vecinos sostuvieron los dichos de los obreros. "Yo los veía trabajar todos los días. Estaban descalzos, sin casco y sin guantes. No tenían la ropa adecuada y venían con pantalón corto por el agua que se acumulaba en los cimientos", relató Sergio López.
Además, Olga Aybar, tía de Neme, uno de los fallecidos, dijo que los obreros debían llevar sus propios cascos al trabajo. "Mi hijo no quería venir a trabajar. Decía que todo era muy frágil y que cada vez se hacía más peligroso", contó Oscar Francisco Neme, el padre."Trabajaban como esclavos, descalzos, sin cascos ni guantes", dijo entre lágrimas Carlos Eduardo Díaz, el padre de Omar. Todo esto fue negado por la empresa.
Durante la tarde, el lugar de la tragedia se convirtió en un campo de batalla. Los familiares de Díaz, cuyo cadáver fue el último en ser rescatado, arrojaron piedras contra los policías. "Creen que son perros y no personas los que murieron", gritaba una mujer, mientras lreclamaban la presencia de algún responsable de la empresa constructora. Los agentes respondieron al ataque con disparos de bala de goma y seis de ellos resultaron heridos. LA GACETA intentó hablar con los responsables de la empresa, pero sólo accedió a hacer declaraciones el representante legal de la firma, José Agustín Ferrari.