Un proyecto busca revivir a los pueblos en extinción

En Tucumán hay al menos siete "poblaciones fantasma". Una ONG propone reflotarlas por medio de iniciativas turísticas. Experiencia exitosa en Entre Ríos. Por la supervivencia.

01 Abr 2002
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IMAGENES DEL PASADO. Las casas semiderruidas son un símbolo del abandono en que está Santa Cruz.

La muerte del ferrocarril y la falta de fuentes de trabajo hacen que mucha gente del interior emigre a las ciudades. Familias enteras han abandonado su terruño para terminar hacinadas en barrios marginales o en villas de las capitales de provincia o en Buenos Aires. Como consecuencia de ese movimiento, muchos pequeños pueblos están a punto de quedar sin habitantes.
Una investigación auspiciada por el CONICET los llama "pueblos en extinción" y ubica la mayoría de ellos en la región pampeana. Son en total 430. En Tucumán hay por lo menos siete, según señala el estudio firmado por la geógrafa y socióloga Marcela Benítez, quien investigó el tema durante siete años.
Ingenio Fronterita (Famaillá), Nueva Trinidad (Simoca), Santa Cruz (Simoca), 7 de Abril (Burruyacu), Gobernador Piedrabuena (Burruyacu), Capitán Cáceres (Monteros) y Soldado Maldonado (Monteros) son los lugares que integran la lista de los pueblos tucumanos "en extinción". Pero seguramente la cifra es más alta.
En realidad, los datos obtenidos por el último censo elevarían el total de estos pueblos, en el país, a 650. En una entrevista con LA GACETA, Benítez atribuyó la escasez de datos a la lentitud en el procesamiento y a la parcialidad de los datos oficiales.
Impactada por los resultados del estudio, la investigadora creó en 1999 una asociación civil sin fines de lucro para trabajar por la supervivencia de esos pueblos.Primero se recuperó a Irazusta, una localidad del sur entrerriano, a través del novedoso plan de "turismo en pueblos rurales". Allí se abrieron casas de comidas típicas rusas y alemanas y otras atracciones. Ahora, la ONG Responde está dispuesta a encarar su proyecto "Pueblos Dorados" en la vecina Faustino Parera (160 habitantes), en agonía desde el cierre de su estación ferroviaria. Para lograrlo, se convoca a personas interesadas en repoblar el lugar.

Luz de esperanza
Benítez está convencida de que en Tucumán puede aplicarse el mismo proyecto, e incluso dijo que la organización Responde está interesada en dirigir su realización. "Todo depende de la voluntad del pueblo, las ganas que pongan y que nos reciban y nos alojen -advirtió-. No se necesita mucho dinero para realizar el proyecto, pero por ahora no tenemos ningún apoyo oficial".

Una comunidad de Simoca está desapareciendo
CONCEPCION.- La lluvia carga de tristeza a la pequeña comunidad de Santa Cruz, 14 km al este de Concepción. Al pueblo se llega a duras penas. El camino pantanoso, con tramos intransitables, desnuda la realidad de la zona.
En el pueblo hay angustia, silencio y bronca. "Estamos cada día peor", se despacha con ira un vecino.
Razones le sobran. Una de ellas es la amenaza permanente del río Gastona. "El cauce nos devora. Antes pasaba a 700 metros, ahora apenas a 400. Hicieron algunos trabajos, pero mal", afirma Carlos Galván.
En el centro del pueblo hay casas semiderruidas. Unas pocas tienen refacciones recientes. El "rincón moderno" son las 36 viviendas que comenzó a construir hace dos años el Instituto de la Vivienda. Pero la obra está paralizada desde hace meses. "A nadie le preocupa terminarlas porque vamos quedando tan pocos que las casas sobran", dice Galván.
Hace 10 años, en Santa Cruz y zonas aledañas vivían cerca de 6.000 pobladores. Ahora hay 2.500, y la cifra cae año tras año. En el pueblo no se ve gente joven. Hasta los niños son tan pocos que no pueden romper el silencio."Los que nacen aquí se van pronto. El campo no brinda esperanzas", dicen los lugareños. (C)