Luis Arata dejó su marca en los escenarios tucumanos

El gran actor y comediante tuvo una extensa temporada de éxito en el teatro Alberdi en 1936.

LOS HIJOS DEL OTRO. Arata en la película de 1947 y en la que se ve a un joven Juan Carlos Altavista con apenas 18 años.  LOS HIJOS DEL OTRO. Arata en la película de 1947 y en la que se ve a un joven Juan Carlos Altavista con apenas 18 años.
Manuel Riva
Por Manuel Riva 10 Julio 2023

“Esta noche debutará en el Alberdi la Compañía Nacional de Sainete que dirige el primer actor Luis Arata, cuyo prestigio divulgado con justicia le presente ante las consideración de todos los públicos como un actor de sólida complexión artística, ecuánime, experimentado, sobrio”, así comenzaba la nota de LA GACETA del 11 de abril de 1936 para presentar la gran temporada que realizó el reconocido actor en nuestra provincia, que se extendió hasta fines del mismo mes y con gran cobertura de nuestro diario. Arata presentó varias obras en estreno y hubo días que la compañía hizo tres presentaciones con obras diferentes.

La crónica de su presentación agrega que es no sólo un actor cómico; su mayor mérito se encuentra precisamente en su ductilidad y en el dominio que posee en todos los géneros escénico, siendo en especial el grotesco el que le ha dado el firme cartel que ostenta. Junto al reconocido actor vinieron los artistas Berta Gangloff, Carmen Olivet, Luisa Alvarez, el cómico Gonzalito y Bellucci entre otros reconocidos actores de la época.

Su debut con la obra “Las minas de Caminiaga” de Alberto Vaccarezza fue un éxito a sala llena. Nuestro diario señalaba que la composición del elenco era inmejorable, siendo el mismo que actuara en el teatro San Martín de Buenos Aires y con ligeras variantes pero reforzado en su valor. En ese mismo sentido se destacó un conjunto afiatado y tan nutrido de figuras responsables de su rol artístico y de su posición ante el público que paga y que tiene derecho a exigir. En cuanto a la obra de Vaccarezza se dice que es una pieza aceptable que divierte y hace sentir con matices la alegría con la emoción, en virtud de resortes sentimentales muy bien tocados. Para la actuación de Arata el crítico tuvo palabras de elogio: sabe explotar su arte y su físico, hizo un Caminiaga admirable inteligente rico de recursos hábil en escena, seguro en el gesto y en la acción, mantuvo el interés y la hilaridad durante los tres actos, imponiendo en determinados momentos su temperamento dramático por los contrastes de la obra.

La compañía realizó tres presentaciones al día siguiente con las puesta de “La honradez en piyama”, comedia de Antonio Botta y Luis César Amadori; repitió “Las minas…“ y en maitnee estrenó “Que parientes mama mía” de Arnaldo Malfatti y Nicolás de Llanderas. El cronista asegura en sus líneas que Arata y su equipo realizaron unas labores actorales exquisitas que fueron del agrado del público presente que colmó el teatro.

El reconocido actor se ganó el cariño de los tucumanos con sus presentaciones impecables y bien logradas. Abarcó todos los géneros en sus 15 días de presentaciones, pasó del sainete, al drama y de allí a la comedia. Además tuvo tiempo para bromear sobre su suerte al comprar un número de lotería y obtener un premio por terminación. El momento reflejado por nuestro fotógrafo muestra a un Arata feliz, de gran humildad y con una gran capacidad para entablar una amistad con el extraño o el desconocido.

Estreno

La labor fue intensa se puede decir ya que durante las tres primeras jornada de actuación la compañía hizo siete presentaciones con distintas obras. La noticia destacaba la actuación del conjunto en la comedia de Vaccarezza –el reconocido dramaturgo, poeta y tanguero creador del famoso Conventillo de la paloma- y que se estrenara en nuestra provincia. Los complicados problemas en que esos personajes son colocados por el autor, crean situaciones y los momentos muchas veces cómicos a fuerza de contraste haciendo doblemente valiosa la labor del interprete, que tiene que poner inteligencia y sentido escénico para lograr la eficacia deseada.

Otro de los éxitos estrenado en Tucumán por Arata fue la comedia de Federco Mertens y Carlos de Paoli, “Enlace Undárraga – Fumigueiro” que según la crónica de entonces la pieza en cuestión es amable por la intención y por el desarrollo y agrega que se trata de un tema muy socorrido, pero también muy repetido: la lucha entre la bondad del inmigrante burdo y adinerado y la vanidad falsa de quienes quieren mantener una prosapia de apellido, sin otro puntal que la apariencia social como velo insuficiente de una plena bancarrota. “Arata estuvo admirable en su gallego, un poco basto, pero bueno y honesto a carta cabal”, destacó el crítico.

Cartelera

En la extensa cartelera de la compañía se destacaron también las obras “La cantina de Pabolo Andonio” una comedia de Eduardo Pappo, “Martes 13” una obra de Octavio Sargenti y la comedia dramática “Judio” de Ivo Pelay seudónimo del Guillermo Juan Robustiano Pichot famoso autor teatral y letrista de tango considerado el más prolífico creador teatral –a él se deben la milonga “Se dice de mí“ y el tango “Adiós pampa mia” entre otras- que fuera amigo de Carlos Gardel. La obra de Pelay era sobre los problemas de los inmigrantes, con sus sinsabores, estrecheces y demás situaciones que en este caso es judío. Arata actuó de manera magistral según el relato.

Realmente la compañía de Arata realizó un esfuerzo extraordinario durante esas jornadas ya que diariamente hacían dos presentaciones con una repetición y un estreno, que eran recibidos con fervor y cariño como forma de reconocimiento a las actuaciones de los artistas. Otra de las obras presentadas fue “El 72 a la cabeza” de Antonio de Bassi y Antonio Botta. Ambos autores marcaron la escena de aquellos años, el sainete “Falucho” de Botta fue estrenado en 1925 por Arata mientras que de Bassi tuvo su debut en tiempo del circo criollo de Pablo Podestá con la obra “Aves negras”. Otra actuación memorable de Arata fue como “don Chicho”, un italiano taimado, hipócrita y que cobarde, que vive del producto del robo y de todo lo mal venido fingiéndose un hombre religioso y bueno, obra de Alberto Novión.

Biografía

Luis Arata Elizondo nació en Buenos Aires el 23 de agosto de 1895 y falleció en la misma ciudad el 21 de junio de 1967. Tuvo una extensa carrera iniciada allá por 1914 actuando en el teatro Variedades junto a Enrique de Rosas para debutar dos años más tarde en el cine con el film Resaca. En 1923 formó su propia compañía de teatro y con la que recorrió todo el país. Su pareja fue la también actriz Berta Gangloff que fue parte de su compañía teatral junto a muchos reconocidos actores como Carmen Olivet o Miguel Ligero. Su mayor mérito estaba en la interpretación de personajes de gran humanidad, un poco grotescos y algo básicos. En 1933 compartió cartel con Luis Sandrini en la película “Los tres berretines”. Luigi Pirandello lo felicitó por su interpretación en El Gorro de cascabeles. Fue dirigido por los más reconocidos directores de la época entre ellos Daniel Tinayre, Manuel Romero y Augusto Vatteone entre otros. Protagonizó junto a Libertad Lamarque el film Ceniza al viento. En 1945 fue la rutilante estrella de la puesta de Antonio Cunill Cabanellas sobre la obra de Moliere El avaro. Tras un importante descanso volvió a mediados de los 50 donde acompañó a Tita Merello y Alfredo Alcón en “La morcha”. En televisión alcanzó popularidad en los ciclos Don Camilo y La Hora.

El gran actor y comediante tuvo una extensa temporada de éxito en el teatro Alberdi en 1936

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