"No le dieron tiempo para nada": conmoción por el asesinato del policía en la autopista

"No le dieron tiempo para nada": conmoción por el asesinato del policía en la autopista

El autor habría intentado asaltarlo para quitarle la moto.

LA PESQUISA. Muchos policías llegaron a Las Piedritas para buscar al autor del homicidio. LA GACETA/FOTO DE DIEGO ARÁOZ LA PESQUISA. Muchos policías llegaron a Las Piedritas para buscar al autor del homicidio. LA GACETA/FOTO DE DIEGO ARÁOZ

“No le dieron tiempo para nada”. Así de directo fue el investigador para explicar cómo había sido asesinado de siete disparos un cabo de policía por un joven que buscaba quedarse con la moto en la que se trasladaba. El homicidio en ocasión de robo se registró cerca de las 19 en la autopista, a la altura del barrio Las Piedritas, en la capital.

A esa hora, el suboficial Ramón Sánchez, que prestaba servicio en la comisaría de San Andrés, regresaba a su casa de Laprida al 800. Fue sorprendido por un hombre que, al parecer, estaba al acecho para cometer un asalto. Cuando descubrió que tenía uniforme, sin mediar palabra, le efectuó varios disparos. Sánchez recibió dos balazos en las piernas (a la altura del muslo), en sus partes íntimas, en la ingle, en su mano derecha, uno en el abdomen (habría sido el que le provocó la muerte) y en el brazo.

“No tenemos dudas de que se dio cuenta de que era un efectivo. Por eso salió a disparar a mansalva para evitar que respondiera el fuego”, argumentó una fuente policial.

Los vecinos, al escuchar los disparos, salieron a ver qué había sucedido. Encontraron al suboficial tirado en el suelo, moribundo. No le habían quitado el rodado ni el celular.

Advirtieron de la situación a los motoristas Ramón Lescano y Gustavo Pérez, de la Patrulla Vial, que estaban haciendo controles vehiculares en la autopista. Los uniformados pidieron refuerzos y en una camioneta de la fuerza Sánchez fue trasladado al Centro de Salud. Los médicos poco pudieron hacer para salvarle la vida y falleció a los minutos.

Sospechosos

Los vecinos les avisaron a los efectivos que por la zona transitaban dos chicas y un joven de manera sospechosa. Indicaron además que los tres tenían mala fama en el barrio y que podrían estar vinculados al crimen.

El barrio Las Piedritas está en uno de los ingresos a la capital. Hace no mucho tiempo atrás, a un oficial de la fuerza le arrojaron una piedra para derribarlo de la moto en la que se trasladaba y robarle el rodado. Los asaltantes no pudieron cumplir con su plan porque huyeron al darse cuenta de que se trataba de un uniformado. La víctima perdió un ojo por la lesión que sufrió.

En cuestión de minutos la zona se llenó de efectivos policiales que comenzaron a realizar rastrillajes para tratar de dar con los sospechosos, que tendrían antecedentes por delitos contra la propiedad.

El caso quedó en manos del fiscal Carlos Sale, quien ordenó que la investigación fuese realizada por personal de Homicidios, al mando de los comisarios Adrián Moreno, Miguel Carabajal, Diego Bernachi y Jorge Dib.

“Es un golpe muy duro para la familia policial. Se trata de un cabo que era conocido y respetado por sus compañeros”, resumió el jefe de la Unidad Regional Este, Fabio Ferreyra. “Cumplía con sus funciones en la comisaría de San Andrés. En principio estaba de franco y venía de realizar un trámite personal. Se dirigía hacia su domicilio”, agregó el funcionario en una entrevista con LA GACETA.

Este es el homicidio número 52 que se registró en la provincia en lo que va del año. Este caso es el número 14 de los crímenes en situación de robo, lo que representa el 27% del total, transformándose en el principal móvil de los hechos de sangre.

De ese número, seis personas fueron ultimadas en robos; una fue murió al quedar en medio de una balacera generada por el robo de una moto. Siete acusados de cometer delitos contra la propiedad murieron en manos de las personas a las que habrían intentado asaltar.

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