Un heredero peronista

El mirandismo mueve su maquinaria. Alperovich no estuvo en la reunión de los oficialistas.

26 Junio 2002
Por Juan Manuel Asis

El mirandismo sueña con 2003. No quiere perder el poder político e institucional que logró en Tucumán. Más allá de la gestión de Gobierno, obstaculizada por la crisis y la dependencia de los recursos nacionales, comenzó a tramar la estrategia para perpetuarse en el poder.
El lunes por la noche, en el domicilio del diputado nacional Alberto Herrera, en la capital, avanzó un paso en el proceso de reconstrucción y consolidación interna en el Partido Justicialista -herramienta política del mirandismo-: se ratificó que quien lidera es Julio Miranda y que el resto sólo se encolumna.
En el acto de recordación de la victoria del 6 de junio del 99, en la sede del PJ, el gobernador ya había dado la primera señal de que al barco lo conducirá él. "No abandono la política", anunció para precisar que el eje de cualquier futura negociación pasará por su persona. Y como para que se entienda quién manda y quién usufructúa el poder desde la Casa de Gobierno regaló otra frase esclare- cedora hace pocos días: "Nadie hará política con el pellejo del Poder Ejecutivo". Nadie excepto él, claro.

A cavar trincheras
Pero lo que también quedó claro es que si la situación nacional no mejora -ayuda del FMI de por medio-, de nada valdrán las estrategias políticas y cada cual -como se deslizó- tendrá que cavar una trinchera y defenderse de lo que se venga. sin embargo los mirandistas son optimistas. Estiman que puede haber una meseta política en los próximos meses -de tranquilidad de gestión- que facilite la tarea partidaria.
Se habla de elecciones anticipadas y de acompañar la posible postulación de Carlos Reutemann, siempre y cuando el vice sea el salteño Juan Carlos Romero, amigo personal de Miranda y apuntalado por el Frente Federal de gobernadores. ¿Y Carlos Menem? Para los que sostienen que el mandatario tucumano no olvida al ex presidente, desde su nucleamiento se responde con una frase contundente: "Institucionalmente, el Gobierno está jugado con Duhalde". Políticamente también.
En la cena del lunes estuvieron Miranda, Sisto Terán, Juan Carlos Ramírez, Antonio Guerrero, Enrique Romero, Herrera, Raúl Hadla, Roberto Castro, Alejandro Sangenis, José Alberto Cúneo Vergés, Roque Alvarez, Fernando Juri Debo y Próspero Barrionuevo. Fernando Juri y Malvina Seguí no pudieron asistir. En ellos se asienta la superestructura mirandista. Como era un encuentro de "análisis interno del peronismo" no estuvo José Alperovich, quien a los cuatro vientos asegura que no es candidato a nada. "Con él, Miranda arregla personalmente", confió uno de los asistentes.
Después de las empanadas, degustando los postres, Miranda lanzó otra frase tajante y esclarecedora por demás. "Si no puedo ser reelecto, mi sucesor será peronista", dijo. Más allá de las especulaciones sobre el heredero justicialista, esto implica que sin reforma de la Constitución, Miranda será el gran elector. Señalará a su posible reemplazante, mientras que el mirandismo será el que instale en la mayoría de los puestos públicos a sus candidatos. Esa es la meta del grupo: seguir reteniendo el poder y manejando los hilos de la política en Tucumán.
De todas formas, la definición de Miranda no implica haber abandonado la pretensión reeleccionista. Sólo que por ahora no se la apurará, porque hay un "Plan B": el gobernador tiene abierta la candidatura a senador en primer término para 2003.

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