
El índice de pobreza en Tucumán alcanzó un 43,5% y el impacto de ello se refleja -aún más- en comedores y merenderos de la provincia. “Los comedores explotan de gente. La situación es insostenible, no alcanza”, coincidieron los responsables de estos espacios a LA GACETA.
Además de asegurarles un plato de comida a grandes y numerosas familias, las organizaciones asumen el compromiso de contener a jóvenes, adultos y ancianos. “La situación de cada familia es difícil. Hay muchos papás que están sin trabajo, que juntan vidrios, cartones o chatarra y viven del día a día”, contó a LA GACETA Yanina Domínguez, de un merendero ubicado en El Manantial.
La mujer señaló que este año incrementó la presencia de familias en busca de un plato de comida. “Había familias que dejaron de venir porque alcanzaron un poco más de estabilidad económica pero ahora volvieron y además se sumaron familias nuevas”, indicó.
Además, detalló que la mayoría de las familias tienen entre siete y ocho hijos, y que hay muchas madres jóvenes de entre 15 y 18 años. “Hay mucha demanda, no damos abasto y es todos los días igual; pensar de dónde sacamos para cocinar el día siguiente”, agregó.
El sustento del merendero se consigue, en parte, a partir de donaciones y colectas que se realizan en el día. “No tengo personería jurídica así que sólo recibo del Ministerio de Desarrollo Social la parte seca. Pero carne, verduras, condimentos y otros gastos salen de mi bolsillo, cuando tengo la posibilidad”, manifestó Domínguez, cuya organización asiste a 40 familias, lo que corresponde a unas 250 personas.
Pedidos de colaboración en redes sociales, ferias americanas, venta de repostería y otras medidas son las que permiten que el merendero siga funcionando. “Es el día a día, lo que conseguimos hoy lo usamos para cocinar. No podemos bajar los brazos porque no somos sólo nosotros, sino que hay muchas familias detrás que necesitan su comida”, lamentó.
Por su parte, Juan Antonio Sánchez recordó que hace 10 años la situación era diferente, y por lo tanto, más estable. “Antes era darle la comida a 40 chicos que después se iban a la casa. Ahora aumentó la cantidad de gente y además de comida, ofrecemos otro tipo de actividades”, contó.
El hombre forma parte del comedor Don Bosco, en la parroquia San Cayetano de Aguilares. Aseguró que entregan alrededor de 300 platos por día, con un presupuesto que no corresponde con los gastos diarios reales.
“La cifra de las partidas de políticas alimentarias de la Provincia es la misma que la del año pasado; $ 89,90 por chico cada día, y yo gasto $ 160. Estamos permanentemente pidiendo donaciones de ropa, de mercadería, y con eso hacemos un 10 o un 20% del total que tenemos”, explicó.
El año pasado -señaló Sánchez- hasta se consideró cerrar el comedor por la falta de dinero para mantenerlo. “Hay veces que sentimos que tenemos que parar, o al menos mermar las cantidades de comida”, dijo.
Ademas, contó: “hay una familia en la que son 12 personas, sumado a una hermana que vive en el fondo y ahí se hacen 16. A veces los veo por las calles pidiendo porque no tienen para comer a la noche… Hacen fideos o arroz y si no les alcanza toman mate cocido. La situación es desbordante”.
Lo mismo opinó Santiago Camuña, que consideró que la voluntad de continuar con la ayuda comunitaria a pesar de la dificultad nace “del convencimiento de querer cambiar la ciudad”. “Es una voluntad poco valorada, la del compromiso con la sociedad y con el cambio. No se ve habitualmente, es por eso que seguimos. Ojalá algún día los funcionarios pisen un barrio y conozcan lo que realmente pasa”, sostuvo.
Reclamó que “de parte del Gobierno sólo recibimos criminalización y ataque”. Añadió: “Pueden decir que aumentó el empleo, pero eso no necesariamente significa que hay menos pobreza, ya que no hay una recuperación de los ingresos”.
“Con la inflación y los salarios que no acompañan ese aumento desmedido, es evidente que no alcanza con tener un sólo trabajo sino que la gente busca dos y hasta tres empleos de manera precaria”, explicó.
En este marco, “la situación es insostenible. Hacemos lo que podemos pero es cada vez más difícil”, resaltó. (Producción periodística: Bárbara Nieva)












