San Martín de Tucumán: Un golpe que obliga a replantear todo

San Martín de Tucumán: Un golpe que obliga a replantear todo

La paupérrima imagen del equipo y la derrota ante Guillermo Brown dejan en claro que es momento de buscar soluciones urgentes

SIEMPRE DE ATRÁS. Quilez intenta superar a dos rivales. Esta imagen es un resumen de lo que sufrió el “santo” anoche: terminó corriendo detrás de la pelota, apresurado, sin ideas y sin encontrar respuestas. SIEMPRE DE ATRÁS. Quilez intenta superar a dos rivales. Esta imagen es un resumen de lo que sufrió el “santo” anoche: terminó corriendo detrás de la pelota, apresurado, sin ideas y sin encontrar respuestas. La Gaceta / fotos de Diego Aráoz

La voz popular no suele equivocarse. Cuando la multitud se expresa es porque algo sucede y lo ocurrido cuando César Ceballo pitó el final del primer tiempo marcó que en La Ciudadela la paciencia de los hinchas se terminó.

Cuando los jugadores se dirigían rumbo al vestuario desde los cuatro costados bajaron silbidos. Si bien no fue masivo, el descontento se hizo sentir. Es que este San Martín no transmite nada; no juega bien, sus rivales casi siempre manejan la pelota y los tiempos de partido, tiembla en defensa cuando lo apuran y comete fallas infantiles que termina pagando con “sangre”.

El magro registro en goles (lleva seis en ocho partidos) es una clara muestra de lo poco que San Martín produce. Sus delanteros deben debatirse casi siempre solos porque el juego asociado y las triangulaciones casi no aparecieron en lo que va del campeonato.

Iván Delfino no come vidrio. Él había visto lo mismo que los hinchas durante un primer tiempo en el que el “santo” volvió a mostrarse timorato y con cero ideas. Por eso metió mano en el equipo con el triple cambio.

Pero ni la suerte acompaña a San Martín en un inicio de temporada que nadie esperaba en Bolívar y Pellegrini. Cuando el equipo intentaba generar algo de peligro sobre el arco visitante, un error en ataque de Claudio Pombo terminó traduciéndose en un gol en el arco propio.

El volante intentó patear desde afuera del área cuando la jugada pedía un pase a la derecha para terminar con un centro. Ese remate tibio fue interceptado y de ahí salió la contra con un San Martín totalmente volcado en ataque. Al pésimo retroceso se le sumó la mala fortuna de Juan Orellana, que terminó en el piso luego de un resbalón. Llegó un centro al medio y Martín Pino sólo tuvo que poner la cabeza. Gol, 1-0 y a remar en dulce de leche.

El “movete, ‘santo’, movete” tronó con fuerzas y al toque se escuchó el “jugadores, a ver si nos entendemos; nosotros alentamos, ustedes pongan huevo”. Y en ese contexto totalmente adverso, a ese equipo que todo le sale mal el resto se le hizo aún más cuesta arriba.

A partir de ese momento dio la sensación de que ni jugando cuatro partidos seguidos el “santo” podía llegar al empate. Los ataques eran apresurados y para colmo los rebotes nunca le favorecían. Claro, ese andar errático termina confirmando que el presente en el campeonato no es fruto de la casualidad.

En síntesis...

Anoche, Guillermo Brown demostró ser el rival más endeble de los que hasta acá visitaron La Ciudadela en esta temporada; y aún así logró desnudar las falencias del dueño de casa.

El local terminó el partido totalmente desordenado. Ni el aliento de los hinchas, que a esa altura habían entendido que era el momento de apoyar y de tratar de transformarse en el jugador número 12, logró contagiarlo.

Si la visita se lo proponía podía haber sentenciado el partido, pero prefirió esperar casi sabiendo que el “santo” no era capaz de generarle peligro.

¿Y ahora? ¿Qué se debe hacer? ¿Cómo se sale de esta situación? ¿Qué necesita San Martín para modificar un presente que no imaginaba ni el más pesimista de sus hinchas? Difícil encontrar respuestas, casi o más de lo que al equipo le cuesta adquirir juego.

Pero al hincha se le acabó la paciencia producto de un equipo que no genera nada. Es hora de parar la pelota, analizar el panorama y tomar decisiones fuertes. El público reprobó una actuación que huele a final de ciclo.

1 x 1

Darío Sand (5)

Devolvió la seguridad al arco; pero no pudo hacer nada en el gol de la visita.

Ismael Quilez (3)

Otro partido en el que no mostró buen nivel. Flojo en la marca y su tarea en la ofensiva es insuficiente.

Juan Orellana (5)

Comenzó siendo de lo más seguro en el fondo, pero terminó contagiándose de sus compañeros. Se resbaló y por su sector llegó el centro del 0-1.

Nahuel Brunet (4)

Se mostró desordenado tácticamente. Para colmo, las desatenciones de Banegas lo dejaron expuesto.

Nahuel Banegas (3)

Esta vez no aportó ni en ataque ni en defensa. Cuando lo encararon hizo aguas y en ofensiva no tuvo injerencia.

Matías Pardo (3)

Otra vez estuvo lejos del nivel esperado. No desequilibró ni fue relevante. Lo reemplazaron en el entretiempo.

Federico Bravo (3)

Una noche para el olvido. Nunca logró hacer pie, lo amonestaron en una de sus primeras intervenciones y se fue silbado cuando lo reemplazaron.

Gustavo Abregú (4)

Intentó aportar en la marca, pero se superpuso con Bravo. Fue reemplazado por Pombo en el entretiempo.

Enzo Martínez (5)

De lo mejor de un equipo lúgubre. Lo mejor se vio cuando se tiró al medio. En el carril no encontró su lugar.

Emanuel Dening (5)

Chocó demasiado. Pero en su defensa, la pelota casi no le llega y él intenta siempre generar sus propias chances.

Agustín Colazo (3)

Falló dos situaciones clarísimas en el primer tiempo y de ahí se vino abajo en el rendimiento. Se fue reemplazado en el entretiempo.

Matías Quiroga (4)

Intentó pivotear de espaldas. Poco y nada.

Iván Molinas (-)

Estuvo 12’ en cancha y se fue lesionado.

Claudio Pombo (3)

Tomó malas decisiones casi siempre

Brian Andrada (-)

Muchas ganas, pocas luces.

Leonel Bucca (-)

Entró a manejar la pelota. No lo consiguió.

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