Confusa imagen externa

Por Angel Anaya

25 Junio 2002
Es lógico que el ministro de Economía haya afirmado en un foro con empresarios brasileños que la crisis de Brasil no es por el efecto contagio de la argentina, sino por una realidad financiera que castiga a la región. Pero cuando Roberto Lavagna se reuna pasado mañana en Washington con los máximos directivos del Fondo Monetario y concurra al Departamento del Tesoro, el incierto escenario regional será su mejor aliado, pues la simultaneidad de las situaciones, más que sus causas, es el hecho prioritario. El viaje del ministro ha sido precedido por una coincidencia extendida de analistas y observadores en cuanto a que el convenio con el FMI marcha en camino de concretarse, pero tambien es compartida la opinión -inclusive en el gobierno- de que la ayuda financiera será restringida al refinanciamiento de la deuda con el organismo y muy poco más. El acuerdo contingente permitiría concretar otros préstamos de organismos bilaterales que están en espera, así como contribuir a la recuperación de la confianza externa en la recuperación de la economía. Previamente, Lavagna tendrá su primera gestión en Nueva York con entidades financieras y de inversión para iniciar conversaciones sobre la renegociación de la deuda.

Como nos ven
El panorama que deja el ministro a sus espaldas no es el mejor para su gestión, pues la presente confusión política que resta fortaleza al gobierno puede acentuar la impresión externa acerca de la inconveniencia de acordar ayudas y garantías durante un dudoso proceso de transición. Por lo pronto, el aceleramiento de las internas en el PJ y la UCR está provocando discursos críticos muy severos y con la vieja dialéctica antifondista, que prometen un desconocimiento futuro de la política que Eduardo Duhalde trata de asegurar ante los centros de poder mundiales. La confusión mayor es la que presenta el peronismo, donde las rivalidades han reducido considerablemente la base de sustentación del gobierno y el propio Presidiente aparece en una relación tensionada con Carlos Menem, reciente defensor en Washington de una alianza estratégica con Estados Unidos. A su vez, el resto de los precandidatos justicialistas levanta entre sus banderas severas críticas de los compromisos de Duhalde.

Distanciamiento
Entre las reducidas compañías del gobierno justicialista de transición tampoco figura ahora la llamada CGT odficial, cuyo titular Rodolfo Daer ha definido tras su regreso de la samblea anual de la Organización Internacional del Trabajo, una posición muy sugestiva: la central obrera -dijo- no estará vinculada a lo que haga el peronismo; "se acabaron las épocas en que un liderazgo como el de Perón daba por sentado que fuésemos la herramienta sindical peronista". Daer no está solo en su definición, pues en el consejo directivo hubo acuerdo para tomar distancias mientras transcurre la confusa interna, lo mismo que de los sectores que propician un acortamiento de la transición.

Tamaño texto
Comentarios