La Cámara y el PE velan sus armas

Federico van Mameren

25 Junio 2002
Sostener la palabra dada parece ser una de las cosas más difíciles en los ámbitos políticos. El propio gobernador Julio Antonio Miranda dijo que la operatoria FET (por la que se canjean bonos por efectivo) se haría a 35 días. Lo repitió varias veces, e incluso llegó a firmar un decreto. Era lo que un gran sector de la sociedad esperaba para que la espuria y alicaída moneda tucumana recupere la credibilidad y el valor. El emperador dijo e hizo lo que pedían tanto empresarios como ciudadanos.
La operatoria FET siempre se hizo por decreto, pero la Legislatura decidió redoblar la apuesta para darle más tranquilidad y seguridad al manejo de bonos, e hizo una ley. No hacía otra cosa que reforzar lo que se quería.
Con el proyecto de ley la Cámara puso en aprietos al Ejecutivo; la operatoria, al tener un respaldo legal mayor, obliga al gobierno de Miranda a cumplir sí o sí con el canje de los bonos. De lo contrario, corre el riesgo de recibir un aluvión de juicios en contra. Hasta ahora, como siempre se rigió por decretos, el Ejecutivo modificó la operatoria como quiso. Pero había algo más. La Cámara decidió que la de la FET sea la única operatoria de cambio, y por lo tanto volteó la paralela, esa con la cual el Gobierno provincial canjeaba bonos por cuerda separada con algunas empresas privilegiadas como Edet, Cervecería Quilmes, Droguería Suiza y Disco, entre otras.
El proyecto no le cayó bien a Miranda y mandó a avisar que la ley sería vetada. Borró con el codo lo que había escrito con la mano. No fue el único que quedó entre la espada y la pared. Sisto Terán también salió a criticar la decisión de la Cámara y terminó dejando en claro que el presidente de la Legislatura es más del Ejecutivo que del Legislativo. Esas fueron sus declaraciones públicas, pero por lo bajo despotricó contra el propio mandatario. Terán siente que puso muchas veces la cara en el Ejecutivo y tuvo más perjuicios que beneficios. Esta encrucijada lo obliga a definirse de una vez, para que sus posiciones públicas coincidan con las reflexiones que hace por lo bajo.
Si el Ejecutivo veta la norma, el peronismo y la oposición estarían dispuestos a insistir en la ley. Para ello necesitan 27 votos. Ayer hubo algunos adelantados, como José Gutiérrez, Teresa Felipe de Heredia, Lilia de Castro, Leonor Barquet de Delgadino y José Orellana que fueron a confirmar su fidelidad a Miranda y a anunciar que no apoyarán la insistencia de la ley. Mientras Miranda piensa cómo conquistar al Movimiento Independiente y a otros socios para sumar las 14 voluntades, algunos oficialistas analizaban sacar a Gutiérrez y poner a Juan Carlos Mamaní en la presidencia del bloque del PJ. La Cámara y el PE ya están velando sus armas.

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