Crimen de José Porcel: “sólo quise robarme un perrito; estoy muy arrepentido por todo”

Crimen de José Porcel: “sólo quise robarme un perrito; estoy muy arrepentido por todo”

Uno de los imputados se quebró, le pidió perdón a la hija del agricultor y complicó con su declaración a los demás acusados

MARCHA EN APOYO. Productores y empleados rurales se manifestaron frente a Tribunales pidiendo justicia por tres crímenes que se registraron en fincas de Burruyacu. MARCHA EN APOYO. Productores y empleados rurales se manifestaron frente a Tribunales pidiendo justicia por tres crímenes que se registraron en fincas de Burruyacu. La Gaceta / fotos de Inés Quinteros Orio

Luego de presentarse ante el tribunal, el imputado Marcelo Bernardo Alderete (34 años) pidió permiso y giró con su silla de ruedas para ver a la hija de la víctima, Ana Lía Porcel. “Quiero pedirle perdón a la señora por lo que hicimos, estoy muy arrepentido. Todo pasó como lo contó la fiscal. Estoy dispuesto a contar toda la verdad porque necesito sacarme este nudo de la garganta. Lamento mucho la muerte de su padre señora”, sostuvo, y giró nuevamente para mirar al tribunal. Por momentos se le quebraba la voz.

Lo primero que le preguntó la fiscal Estela Giffoniello fue por qué ahora necesitaba una silla de ruedas para movilizarse si al momento de su detención los testigos lo vieron de pie y con la capacidad de caminar. “Estoy así porque una vez me dispararon en el fémur para robarme y me curé mal. Me quedó una enfermedad que me va comiendo los huesos y que ya me afectó la cadera. Luego del hecho, cuando volcamos con el auto, quedé complicado y peor aún por la paliza que me dieron los policías”, explicó el acusado.

El crimen de “Pepe”

Ayer, en el juicio que intenta esclarecer tres crímenes que ocurrieron en localidades rurales de Burruyacu, comenzó a tratarse el caso del homicidio del productor José “Pepe” Porcel, de 80 años. Según la acusación, el 26 de junio de 2020 Alderete y Juan Alfredo Acosta (41 años) fueron a bordo de un auto junto a José Ramón Rojas (29 años) y Antonio Ismael Sánchez (36 años), que iban en una moto, hasta la finca de la víctima, en La Ramada de Abajo.

La teoría fiscal sostiene que Rojas y Acosta vieron que una perra había tenido crías y le pidieron un cachorro a Porcel. El hombre accedió y se los regaló. Los dos hombres se fueron pero, Acosta regresó minutos después con Sánchez diciendo que necesitaban ayuda para arreglar su moto. Porcel envió a su empleado, Guillermo Luna a buscar unas herramientas a un galpón. En el fondo de la propiedad, Rojas lo sorprendió con un arma, lo ató y le robó su celular. En simultáneo, Sánchez y Acosta asaltaron a Porcel y a su esposa. Le dispararon en el pecho al agricultor y le causaron la muerte, razón por la que aligeraron su escape sin llevarse cosas de demasiado valor.

Los cuatro mencionados llegan a juicio por homicidio en ocasión de robo, pero Rojas y Sánchez están imputados también en los crímenes de José Antonio Gómez (noviembre de 2019), ocurrido en La Marta, y de Damián Florentino Gómez (enero de 2020), cometido en Tala Pozo. Acosta también está acusado en ese último caso.

Afuera de Tribunales, familiares, productores y empleados rurales de Apronor y la Sociedad Rural se manifestaron pidiendo justicia por estos crímenes. Decenas de personas mostraron fotos de las víctimas y carteles pidiendo perpetua para los responsables.

Una “pendejada”

Alderete contó que una semana antes del hecho había recorrido la zona de La Ramada de Abajo por un trabajo particular. Dijo que pasó por la casa de Porcel y que vio a los cachorros. “Tengo debilidad por los animalitos, le pedí que me regalara uno y el señor me dijo que eran recién nacidos, que volviera en unas semanas”, relató.

“El día del hecho me encontré con Acosta en una canchita de Villa 9 de Julio. Aparecieron Sánchez y Rojas, a quienes no conocía, y tomamos una gaseosa. Les conté que había andado por unas fincas y que no me quisieron dar un perrito. Ahí uno, creo que Rojas, dijo: ‘vamos y lo robemos’. Me convencieron y fuimos, lo vi como una aventura de ir a llevarme un cachorro, nunca plantearon un asalto en la casa ni dijeron que llevaban armas”, aseguró el imputado. Luego, llorando, agregó: “lo mío fue una ‘pendejada’ realmente. Por ir a buscar un perro causamos algo de lo que me arrepiento todos los días. La vida me hizo pagarlo caro. Hoy estoy en esta silla y mis hijos tienen un padre discapacitado, no puedo ni llevarlos a la plaza”.

La fiscal le preguntó por qué no declaró y se disculpó antes. “Por consejo de mis abogados. Siempre quise hablar y desahogarme. Mi actual defensor (Augusto Avellaneda) fue el único que aceptó mi pedido y me dejó hablar”, aseguró.

Según Alderete, por su dificultad para caminar, nunca se bajó del auto, que habría estacionado fuera de la estancia. Dijo que Acosta y Rojas entraron a la finca en la moto y regresaron diciendo que Porcel quería vender el cachorro. “Al rato volvieron a entrar. A los 10 minutos volvieron con el perro diciendo ‘¡vamos! ¡vamos! acelerá!’, y yo arranqué el auto. Doblé mal en un momento y perdí el control. Terminamos volcando el auto”, sostuvo. “Cuando la Policía me detuvo me reclamaban que había matado a una persona. No entendía nada, me enteré lo que había pasado al día siguiente cuando amanecí en una comisaría”.

Réplicas

Los defensores de los demás acusados cuestionaron a Alderete. Cristina Pastor, abogada de Rojas, le preguntó cómo se animó a hacer semejante viaje con dos supuestos desconocidos. “Yo confiaba en Acosta, ellos estaban con él y yo no sabía que los buscaban por otras causas. Me sentí en confianza”, respondió el imputado. La defensora profundizó su planteo: “¿para qué fueron en un auto y en una moto si la intención era sólo buscar un perro?”. Según el acusado, Rojas y Sánchez tenían su movilidad y eligieron ir en moto. “Nunca me plantearon que asaltemos al hombre”, insistió.

Los demás imputados se abstuvieron de declarar, pero no se descarta que la próxima semana elijan hablar luego de lo que se conoció en esta audiencia. Ayer además declaró el primer testigo de esta causa, que dijo haber visto a dos encapuchados en moto días antes del crimen del agricultor. Habrían sido algunos de los autores del hecho haciendo inteligencia en la zona.

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