Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

Comenzó a exponerse sobre el crimen de Damián Florentino Gómez. Rueda de reconocimientos y el perfil de los acusados

DECLARACIÓN. La jueza Stella Maris Arce le toma juramento a un testigo. DECLARACIÓN. La jueza Stella Maris Arce le toma juramento a un testigo.

“Él era uno de los que vinieron ese día”, sostuvo el testigo Luis Eduardo Décima mientras señalaba al imputado Pedro Orlando Reynaga (38 años). El vecino de Tala Pozo fue claro al asegurar que se trataría del desconocido que bajó de una moto (estaba acompañado por otros dos hombres) y le pidió un vaso de agua horas antes de que se confirmara que habían matado a un comerciante de ese pueblo. Décima ya había reconocido anteriormente a Reynaga en una rueda de reconocimientos, ayer revalidó su postura ante los jueces Stella Maris Arce, Guillermo Puig y Patricio Prado. El tribunal entiende en una causa que compiló tres homicidios ocurridos en zonas rurales de Burruyacu. Hasta el martes escucharon a los testigos del crimen de Juan Antonio Gómez (68 años) y hoy comenzaron a interiorizarse sobre el asesinato de Damián Florentino Gómez (78 años). Mañana seguirán con el caso del homicidio del productor rural José Porcel (89 años).

Asalto en Tala Pozo

Según la acusación, el 5 de enero de 2020 Juan Alfredo Acosta (41 años), Reynaga, José Ramón Rojas (29 años), Ismael Antonio Sánchez (36 años) llegaron al almacén de Damián Florentino Gómez y se sentaron a tomar una gaseosa y una cerveza. Luego, de manera planificada, emboscaron al comerciante, lo ataron, amordazaron y estrangularon hasta causarle la muerte. Luego huyeron del lugar con una escopeta, un atado de cigarrillos, dinero y un celular. Los cuatro fueron detenidos en agosto tras el crimen de Porcel. Reynaga es el único que llegó al proceso (imputado sólo por la causa Gómez) en libertad.

Los “ojos pintos”

La ronda de testigos comenzó con la declaración de Décima, quien vive a cinco casas de la víctima y contó que el día del hecho vio a tres desconocidos por Tala Pozo. El hombre dijo que se movilizaban en dos motocicletas y que le pareció sospechosa la actitud que tuvieron cuando uno de ellos le tocó la puerta para pedirle agua. “Los atendí desde atrás de la reja y di a entender que estaba con gente en la casa. No quería que sepan que estaba solo en ese momento porque la zona no es muy segura”, argumentó.

Décima pudo reconocer a Reynaga y no a los demás acusados. Los defensores José María Molina y Antonella Battaglia le cuestionaron porqué en la instrucción había descripto al hombre que luego reconoció como una persona de ojos verdosos que tenía la cabeza tapada con una remera. “Era él, ese día llegó con barba y la remera tapándole el sol. Lo reconozco por su contextura física y porque tenía los ‘ojos pintos’, no sé si verdes, pero tirando a verdosos”, aseguró el vecino.

Esa contradicción generó un debate entre esa defensa y la fiscal Estella Giffoniello que terminó cuando el tribunal dio como acreditada la aclaración del testigo sobre a qué tipo de color se refería.

También ayer declaró un adolescente de 18 años que explicó que también vio pasar a tres hombres sospechosos en una moto Yamaha YBR y en otra CG Titán. Dijo que escuchó que alguien había indicado a Reynaga como uno de los tripulantes. La defensora oficial Natalia Tasquer junto con Molina y Battaglia le pidieron al testigo más precisiones sobre ese rumor vecinal pero el joven no pudo fundamentarlo.

“Soy inocente”

Rojas y Sánchez eligieron el silencio. Acosta y Reynaga, en cambio, aceptaron declarar.

“La Policía me quiere involucrar. Dicen que con mi hermano y mi tío formamos una banda delictiva. No sé quiénes sostienen eso ni por qué. No tengo causas previas. Soy inocente y quiero que se aclare eso”, sostuvo Reynaga, que dijo ser cosechero, vivir en el paraje La Marta y no conocer a los imputados, que son de un barrio de la capital. Sostuvo además que no conoce Taco Ralo y que ya habían allanado su casa y secuestrado un celular tras el crimen de Antonio Gómez, en la cual no fue imputado.

Rojas, también cosechero, negó su participación en el hecho. Además dijo que no era amigo, pero que sí ubicaba a Reynaga porque habrían trabajado juntos en algunas fincas de El Chañar y Burruyacu. Luego se leyó una vieja declaración de este imputado en la cual le pedían que explicara por qué se había encontrado su ADN y el de Acosta en el pico de una botella que estaba tirada en la escena del crimen. “No lo sé. Es más, a Acosta lo conozco porque tuve problemas con él. Hay miles de testigos de que saben que somos enemigos”, se leyó.

Investigación reservada: la pesquisa policial fue cuestionada por una de las defensas

El efectivo Emmanuel Matías Zamorano intervino en la investigación de los tres crímenes. Leyendo las actuaciones policiales, el defensor José María Molina le remarcó al policía un informe que decía que los vecinos no habrían aportado datos determinantes en los interrogatorios. Luego le pidió que explique a qué se refería con “investigaciones reservadas” y por qué con esa herramienta la Policía obtuvo elementos para sospechar de su defendido, Pedro Orlando Reynaga. “Hay veces que por miedo los vecinos se niegan a decir ciertas cosas y dar su nombre. Lo dicen desde el anonimato. También tenemos informantes”, sostuvo Zamorano. La defensa intentó deslegitimizar esa información. El efectivo siguió argumentando: “la gente a veces da datos desde el anonimato, que por sí solos no sirven de nada, pero toman relevancia cuando nosotros hacemos un seguimiento y verificamos que pueden tener sustento. En los informes incluimos esas cosas porque consideramos que pueden llegar a ser consideradas útiles, luego la Fiscalía decide si les da relevancia y pide alguna medida al respecto, o las descarta”.

Crimen en La Marta: el dueño de la finca distinguió las prendas de José Antonio Gómez, el casero asesinado

Ayer, antes de pasar a la segunda acusación de este juicio, el tribunal llamó a un testigo para que examinara los secuestros de la causa por el crimen de José Antonio Gómez (68 años).

Gómez era mecánico y casero de una finca de La Marta (Burruyacu). Ayudaba a José Orlando Nieva (60) arreglando los tractores y se quedaba a cuidar su casa cuando Nieva salía por trabajo a vender caña a los ingenios y eventualmente podía volver dos días después. El primer día del juicio dio un largo testimonio sobre cómo se vive en esos parajes rurales y sobre lo poco que conocía sobre la víctima. Ayer fue llamado nuevamente para reconocer los secuestros. El hombre distinguió la gorra y las alpargatas de la víctima, también identificó el celular que le habían robado al casero y que habría sido vendido por un hermano del imputado Antonio Ismael Sánchez.

Con esta medida se dio por concluida la exposición de ese hecho y se pasó a tratar el caso del crimen de Damián Florentino Gómez, ocurrido en Tala Pozo.

Imputados

› Antonio I. Sánchez

Está imputado en los tres crímenes. Tiene 36 años y dijo que trabajaba en una gomería. Se encontró su ADN en la casa de una de las víctimas. Llegaron a él a través de un teléfono que habría robado.

› José Ramón Rojas

Está imputado en los tres hechos. Tiene 29 años. Dijo ser cosechero y ubicar a Pedro Orlando Reynaga por ese oficio. Se encontró su ADN en la casa de una de las víctimas. Es vecino de Sánchez y Acosta.

Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

› Juan Alfredo Acosta

Está imputado en dos de los hechos. Tiene 41 años y dijo ser ayudante de albañil y haber trabajado en una gomería. Se encontró su ADN en la casa de una víctima. Es vecino de Sánchez y Rojas.

Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

› Pedro O. Reynaga

Acusado en el crimen de Tala Pozo. Tiene 38 años y dijo ser cosechero. Asegura desconocer a los demás imputados. Fue señalado por un testigo en una rueda de reconocimiento. No tendría causas previas.

Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

› Marcelo B. Alderete

Aún no se informaron sus datos personales. Está imputado exclusivamente en el crimen del productor José Porcel, en La Ramada de Abajo. Quedó detenido horas después de ese hecho.

Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

Víctimas

› José “Pepito” Porcel

El productor de La Ramada de Abajo tenía 80 años cuando cuatro ladrones entraron a su finca y lo mataron de un disparo. Además ataron a un empleado.

Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

› Damián Florentino Gómez

Tenía 78 años cuando una banda lo atacó en su despensa de Tala Pozo. Los ladrones lo ataron, maniataron y estrangularon para asegurar su impunidad.

Distinguieron por sus “ojos pintos” a un imputado

› José Antonio Gómez

Nacido en Buenos Aires, el hombre de 68 años vino a Tucumán y llevaba 18 años viviendo en el paraje La Marta, donde trabajaba como mecánico y cuidador de las fincas. En la última casa que cuidó fue atacado por delincuentes que lo maniataron, amordazaron y dejaron abandonado. El hombre murió asfixiado. No hay fotos suyas.



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