25 Junio 2002 Seguir en 
"La bibliografía sobre Eugenio Montale en italiano es vasta y calificada desde que en 1925 dio a conocer su primera obra, Ossi di seppia. El libro que ahora presento no pretende ser un estudio crítico que sustente alguna tesis novedosa: es, simplemente, una reunión de artículos y notas periodísticas publicados desde 1970, fecha en que el poeta me concedió la primera entrevista en su departamento de Milán. Esta, como otra posterior realizada años más tarde, no han sido registradas nunca en su bibliografía, por lo que constituyen un material que podría denominar inédito para los estudiosos italianos. En la Argentina tampoco son demasiado conocidas, dado el carácter efímero que tienen las publicaciones periodísticas.
El material restante recoge también notas y traducciones realizadas a través de los años, ya que se fueron dando a conocer a medida que el poeta iba editando la última parte de su creación. No obstante haber publicado dos antologías de su obra y la traducción íntegra de sus dos primeros libros de poemas, me ha parecido útil reunir en este volumen el trabajo desperdigado en publicaciones periodísticas, porque registran, a través del tiempo, la continuidad de una admiración que no ha tenido declinaciones; por lo contrario, es cada vez más firme en mí la idea de que el conocimiento del poeta me dio un nuevo impulso para seguir creyendo en el valor esencial de la poesía.
Visité a Montale cuatro veces durante sus últimos diez años de vida. Lo más importante, y también lo más anecdótico, de esta afinidad amistosa a través del tiempo y de la distancia he querido reunirlo en este volumen que para mí significa no sólo un homenaje al gran lírico, cuya obra me impulsó a iniciar una hermosa tarea lateral de la poesía, como es la traducción, sino también un testimonio de gratitud a quien me descubrió zonas inéditas de la creación.
?He escrito siempre como un hombre común y no como un hombre de letras profesional. No tengo la autosuficiencia intelectual que algunos podrían atribuirme, ni me siento investido de una misión importante. He tenido el sentido de la cultura actual, pero ni siquiera la sombra de la cultura que hubiera deseado y con la cual probablemente no habría escrito un solo verso?...
Hace muchos años Eugenio Montale escribió estas palabras, que lo definen de cuerpo entero. Hoy, a los 74 años (1971), es el último poeta italiano viviente de esos tres o cuatro creadores mayores que puede producir un país a lo largo de un siglo: Saba, Ungaretti, Quasimodo... Estoy con él en su amplio y solitario departamento de Milán; falta -aunque no lo diga, lo sentimos- su compañera de siempre, la mujer por la que ahora, después de casi quince años de silencio, se alzará de nuevo la voz de su poesía. Un libro del que no ha deseado hablar en Italia y cuyas pruebas, sin embargo, me cede para que elija los poemas que he traducido y se publican en esta página con exclusividad absoluta. De las cien composiciones que lo integran, unas doce aparecieron hace algunos años en una edición casi secreta con el título de Xenia. Es una obra cargada de ironía escéptica y a veces de patético lirismo, con todo el peso de una vida tensa y abierta, una vida que trata de penetrar y compartir el mundo de los otros".
El material restante recoge también notas y traducciones realizadas a través de los años, ya que se fueron dando a conocer a medida que el poeta iba editando la última parte de su creación. No obstante haber publicado dos antologías de su obra y la traducción íntegra de sus dos primeros libros de poemas, me ha parecido útil reunir en este volumen el trabajo desperdigado en publicaciones periodísticas, porque registran, a través del tiempo, la continuidad de una admiración que no ha tenido declinaciones; por lo contrario, es cada vez más firme en mí la idea de que el conocimiento del poeta me dio un nuevo impulso para seguir creyendo en el valor esencial de la poesía.
Visité a Montale cuatro veces durante sus últimos diez años de vida. Lo más importante, y también lo más anecdótico, de esta afinidad amistosa a través del tiempo y de la distancia he querido reunirlo en este volumen que para mí significa no sólo un homenaje al gran lírico, cuya obra me impulsó a iniciar una hermosa tarea lateral de la poesía, como es la traducción, sino también un testimonio de gratitud a quien me descubrió zonas inéditas de la creación.
?He escrito siempre como un hombre común y no como un hombre de letras profesional. No tengo la autosuficiencia intelectual que algunos podrían atribuirme, ni me siento investido de una misión importante. He tenido el sentido de la cultura actual, pero ni siquiera la sombra de la cultura que hubiera deseado y con la cual probablemente no habría escrito un solo verso?...
Hace muchos años Eugenio Montale escribió estas palabras, que lo definen de cuerpo entero. Hoy, a los 74 años (1971), es el último poeta italiano viviente de esos tres o cuatro creadores mayores que puede producir un país a lo largo de un siglo: Saba, Ungaretti, Quasimodo... Estoy con él en su amplio y solitario departamento de Milán; falta -aunque no lo diga, lo sentimos- su compañera de siempre, la mujer por la que ahora, después de casi quince años de silencio, se alzará de nuevo la voz de su poesía. Un libro del que no ha deseado hablar en Italia y cuyas pruebas, sin embargo, me cede para que elija los poemas que he traducido y se publican en esta página con exclusividad absoluta. De las cien composiciones que lo integran, unas doce aparecieron hace algunos años en una edición casi secreta con el título de Xenia. Es una obra cargada de ironía escéptica y a veces de patético lirismo, con todo el peso de una vida tensa y abierta, una vida que trata de penetrar y compartir el mundo de los otros".







