El metaverso todavía es ciencia ficción

El metaverso todavía es ciencia ficción

El mundo virtual que Facebook está tratando de construir ni ha conseguido demasiados entusiastas ni ha logrado cautivar a sus visitantes.

Snow Crash es una novela de Neal Stephenson que narra la historia de Hiroaki, un terrestre repartidor de pizza que, por lo demás, es un principe guerrero en el metaverso. Aunque haya sido escrita en 1992, mucho antes de los videojuegos de realidad virtual (RV), la obra de Stephenson conserva su actualidad, en el sentido de que lo que describe sigue siendo ciencia ficción. O al menos eso es lo que cuentan varios periodistas que pasearon por el páramo desolado de Mark Zuckerberg.

Hace poco más de un año, el 28 de octubre de 2021, el fundador de Facebook apareció en una videoconferencia para presentar el entorno virtual inmersivo que su empresa, ahora llamada Meta, está tratando de construir. Según Kevin Roose, cronista de The New York Times, en esa presentación Zuckerberg pintó una imagen del metaverso como “un mundo virtual limpio y bien iluminado”, donde las personas pueden “jugar juegos virtuales, asistir a conciertos virtuales, ir de compras para tener artículos virtuales, coleccionar arte virtual, pasar el rato con los avatares virtuales de los demás y asistir a reuniones de trabajo virtuales”.

Sin embargo, otro periodista de ese diario neoyorquino, Farhad Manjoo, considera que este utópico metaverso es, en realidad, un desierto caricaturesco. Después de ponerse el último visor de RV de Meta (que cuesta U$S 1500), Manjoo llegó a la conclusión de que “casi todo es una tomadura de pelo”. “La mayoría de estos lugares están abandonados: tendrás suerte si encuentras muchos recintos poblados con más de un avatar. Cada rincón del metaverso de Meta apesta a un abandono espeluznante, como el Estados Unidos posapocalíptico de la serie de juegos Fallout”, escribe. Y concluye: “conforme deambulas por ese lugar desolado, no puedes evitar pensar en cómo se han quemado todos esos miles de millones de dólares: ¿Zuckerberg gastó todo ese dinero… en esto?”.

Sucesora de internet

El hecho es que en tan solo dos años, las inversiones en RV de Meta han superado lo que, ajustado por inflación, gastó Estados Unidos en el Proyecto Manhattan (el de la primera bomba atómica). En 2021, los U$S 12.000 millones que costó el desarrollo de Reality Labs (la División Metaverso de Facebook) dieron como resultado U$S 2.300 millones en ingresos. Pero estas pérdidas no desmoralizan a Zuckerberg, cuya RV, según dijo, será la sucesora de internet.

Es cierto que algunos elementos sociales del metaverso ya pueden encontrarse en los juegos: el videojugador promedio de Fortnite, por ejemplo, pasa cientos de horas luchando e interactuando con los avatares de otros jugadores. Pero nada parecido ocurre en el mundo paralelo de Facebook, donde, de acuerdo con Manjoo, los lugares más poblados apenas tienen decenas de personas y las conversaciones a menudo profundizan poco más allá de “Hola” y “¿Cómo estás?”.

Tal vez no quede claro, por lo tanto, cómo una fiesta vacía sucederá a internet.

Hacia el futuro

Pero ¿qué es el metaverso, si no es la maravilla descripta por Zuckerberg? Brian Chen, escritor de tecnología de The Times, lo define como la convergencia de dos ideas que han existido durante muchos años: la realidad virtual y una segunda vida digital. “En teoría, pasaríamos mucho tiempo interactuando con nuestras amistades y colegas en el espacio virtual. Lo que daría como resultado que también gastemos dinero ahí comprando atuendos y objetos para nuestros avatares digitales”, dice.

Sea como sea, Meta no es la única corporación interesada en la versión ¿real? de Snow Crash. Hace un año, Microsoft pagó U$S 68.700 millones por una empresa de videojuegos con el fin de obtener una posición en el metaverso. Google, por su parte, ha trabajado en tecnología relacionada con el metaverso durante años. Y Apple prepara sus propios dispositivos relacionados…

En la novela de Stephenson, que se desarrolla en Los Ángeles en nuestra época, el Gobierno de EEUU les cede la mayor parte de su poder a las empresas que controlan el metaverso. Ante tanta inversión propia de un proyecto nuclear, ¿también esto será ciencia ficción?

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