La sucesión del poder preocupa al PJ

La cuestión electoral está presente en los movimientos de la dirigencia justicialista en distintas latitudes.

23 Junio 2002
Eduardo Duhalde prometió hace algunos meses que el 9 de Julio iba a anunciar el fin de la recesión. Tucumán había sido elegida como la sede de tan magno suceso.
La realidad contradijo después la palabra presidencial en forma rotunda. El país no sólo no salió de la parálisis económica, sino que se hundió más en el abismo.
Se completaron 15 trimestres consecutivos de retroceso de su desarrollo, en un proceso que empezó en 1998, cuando aún gobernaba Carlos Menem.
Lejos del fallido pronóstico duhaldista, la Argentina solamente supera a Paraguay, El Salvador, Ecuador y Nicaragua en el ranking de las repúblicas más empobrecidas del continente, a raíz del encogimiento de la economía.
El recuerdo de la profecía fracasada fastidia visiblemente al mundo oficialista. Ni el propio Julio Miranda dejó de sentirse incómodo cuando le preguntaron en Buenos Aires -relata la agencia DyN- si Duhalde persistía en el propósito de declarar sepultada a la recesión, durante los actos patrios, en tierra tucumana.
Al Presidente, de todos modos, lo aguarda una provincia que exhibe datos de descontento creciente. Está anunciada una huelga para el 8 de julio, que el mirandismo buscará desactivar desde mañana.
Fernando de la Rúa tampoco pudo esbozar un mensaje optimista, cuando -por única vez- presidió la celebración del Día de la Independencia.
Fue entonces cuando advirtió dramáticamente que el mundo financiero le había cerrado las puertas a su administración. Se abría la etapa del déficit cero, que acabó con el gobierno aliancista, pero no con el desbarajuste de las cuentas fiscales.
Ahora a Duhalde apenas le queda tiempo para pactar una tregua con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que probablemente consista en diferir las deudas con este organismo por un año más. Por lo tanto, la bomba del endeudamiento se transferiría entonces al próximo gobierno constitucional.
Esa administración -si se cumple la hipótesis- debería remar con las exigencias del FMI. La propagación del efecto "tango" por las regiones vecinas aliviará algo el cerco del FMI. Al menos, eso cree el peronismo.

La salida electoral
El otro frente que preocupa a Duhalde es el desemboque de su gestión. Sería catastrófico para él que el peronismo no retenga la Casa Rosada.
Por eso, el PJ acomodó la legislación electoral para impedir que algunos de los potenciales candidatos (Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá) rompan y se postulen por afuera.
De ese modo, pondría en peligro a la fórmula oficial. A tal objetivo responde el mecanismo de elecciones abiertas simultáneas de candidatos para todos los partidos. Los perdedores quedarían entrampados adentro.
Miranda participa de todos esos tejemanejes -el último fue ayer en Salta-. El gobernador no quiere estar afuera del armado político nacional con miras a su proyecto propio.
La reforma constitucional con reelección inmediata no desapareció de los planes mirandistas. Sisto Terán lo ha dicho con todas las letras.
El gobernador, no obstante, procura disipar la desconfianza de algunos de sus adversarios de signo justicialista. A estos les hace llegar mensajes de que no pretende la modificación de la Carta Magna, ni su reelección. La duda prende en ellos, porque si bien admiten que Miranda está desgastado, se rinden ante el hecho de que maneja los hilos del poder.
Los más escépticos piensan que el gobernador sólo gana tiempo y agrieta el frente opositor. En realidad, si aquel girara un proyecto de derogación de la reforma constitucional a la Legislatura, ganaría en credibilidad su renuncia al plan reeleccionista.
Las escaramuzas políticas no están terminadas en la arena mirandista. El senador José Alperovich se mueve de aquí para allá y no se inmuta por los dardos que le tiran dirigentes del partido.
En la propia bancada oficialista se llegó a discutir qué hombre podría acompañar a Alperovich en una eventual fórmula para 2003.Hace un gasto de energías propio de un candidato a gobernador, que está instalando su imagen por toda la provincia.
Dentro de la UCR aceptan que el senador tantea adhesiones como parte de una estrategia enderezada a crear aparatos adictos.
"Los radicales no aceptamos los pases de partido", advirtieron desde la nueva conducción provincial, que se esfuerza en poner disciplina.
De todos modos, el poder suele tentar a quienes están en el llano o necesitan de llaves que abran los accesos a la Casa Rosada. El derrumbe delarruista los dejó desamparados, en medio de una espantosa crisis.

Cuentas discutidas
La polémica no está cancelada, ni tampoco se pueden calcular sus derivaciones. El reparto de los Aportes del Tesoro Nacional abarcó los gobiernos de Julio César Aráoz, Ramón Ortega, Antonio Bussi y Miranda.
Durante la década del 90, se distribuyeron $102,6 millones. La diputada Olijela Rivas dice que todo lo que gestionó cuando era senadora nacional, llegó a sus destinatarios. Quiere diferenciarse de los otros operadores del sistema.
Sin embargo, acaba de conocerse que el Tribunal de Cuentas no registra las transferencias de los ATN, ni tampoco los audita. No existió el control para esos fondos.
Otra vez queda en la nebulosa el monto que realmente se transfirió a las municipalidades y comunas rurales beneficiadas.
En forma reservada, se habla de los "retornos". Se trata de un eufemismo con el cual se denomina el porcentaje presuntamente retenido por los encumbrados personajes que tramitaron las asistencias en la administración federal, en carácter de comisión. Empero, nadie identifica a alguien en especial como cultor de esa práctica política.
Aceptando la existencia de los "retornos", los interesados en descifrar los misterios de los ATN hacen cálculos y arriesgan cifras. Se preguntan si de los $102,6 millones acordados por la Nación, no habrían quedado en el camino entre $40 millones y $70 millones. Como en otros casos, a la Fiscalía Anticorrupción le cabría la responsabilidad de dilucidar el misterio. En Neuquén, la Justicia local está habilitando un cauce.

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