Una historia de avances tecnológicos y talentos en juego

Una historia de avances tecnológicos y talentos en juego

No fue un botón que se apretó 40.000 veces. De ninguna manera fue un acto repetitivo el que trajo a LA GACETA desde 1912 hasta el día de hoy ofreciendo noticias, opiniones, publicidades, entretenimiento y cultura a los tucumanos. Brevemente repasemos los silenciosos esfuerzos que hizo LA GACETA para presentarse a su audiencia, y lo hagamos siguiendo sus números redondos, de a 10.000:

- Cuando LA GACETA salió a la calle, el 4 de agosto de 1912, alquilaba un par de oficinas en calle 9 de Julio segunda cuadra. Sus periodistas, que se contaban con una mano, escribían con pluma, tinta y papel. Durante los primeros números se contrataba una imprenta ajena, así como los clichés de las primeras imágenes se hacían afuera. Recién al año siguiente se compró la primera imprenta propia, una rotaplana “Duplex”, y a partir de comienzos de los 20 se contó con dos fotógrafos. Las máquinas fotográficas eran cajas de madera con fuelle y los negativos eran grandes placas de vidrio. El primer gran triunfo del diario se vería en octubre de 1926 cuando una tirada de 8.000 ejemplares batió todos los récords del interior argentino.

- Cuando llegó al número 10.000, el 18 de marzo de 1939, LA GACETA tenía ya edificio propio en calle Mendoza 654, la actual sede en pleno microcentro tucumano, a la que había llegado en 1929. A ese lugar se habían trasladado sus oficinas comerciales, su cuerpo de periodistas y su planta impresora que, desde 1936, contaba con una rotativa “Hoe”, en la que se podían imprimir 10.000 ejemplares en una hora. Los periodistas usaban máquinas de escribir Remington y Continental. Los negativos fotográficos eran ya casi todos materiales flexibles. En la década del 30 se acoplaron nombres que dieron gran jerarquía al diario: Miguel Hynes O’Connor y Alfredo Coviello, se contaban entre las mejores plumas del diario; Alejandro Saravia, Ceferino Sirgo y Andrés Villá dieron a las noticias una impactante imagen. Con ellos, las fotografías de César Martínez Lanio dieron rostro a varios tipos sociales. Julio Alberto Castillo había dado los primeros pasos en el armado del Archivo.

- El 11 de marzo de 1967, salió el número 20.000. Entre los periodistas ya escribían Ventura Murga, Ruben Rodó, Eduardo Arnau y Arturo Álvarez Sosa. Julio Ardiles Gray y Ramón Pérez daban letra a la cultura, Carlos Páez de la Torre (h) comenzaba con sus columnas históricas. LA GACETA Literaria, que había iniciado unos 10 años atrás, como una sección dentro de una página, ocupaba ahora un lugar excepcional entre las letras nacionales. A finales del año siguiente se incorporó Ramón Leoni Pinto a la dirección del Archivo, lo que lo elevó a centro de referencia documental. Los hermanos Font reinaban en la fotografía local con sus máquinas Nikon con negativos 35 mm. En pocos años, en 1971, la imprenta se trasladaría a la avenida Siria, instalando una enorme rotativa Goss Metro Offset. Los equipos para componer los textos eran los MT 72 IBM Composer. Comenzaba la época de las computadoras.

- El número 30.000, del 4 de febrero de 1995, salió cuando LA GACETA se encontraba ya en pleno proceso de informatización. En 1981 se había implementado un sistema informático que completaba las mejoras de la década anterior, computarizando todo el trabajo previo a la impresión, pero desde 1994 los periodistas escribían ya con las últimas tecnologías disponibles: las adelantadas MacIntosh, con sistemas Quark Xpress. Los fotógrafos comenzaron a abandonar los rollos de negativos para usar máquinas digitales. En esos años la rotativa de avenida Siria dio un salto monumental para adaptarse a la impresión a color. El diseño gráfico reinaba entonces con un equipo que llegó a ganar más de 100 premios de diseño en EEUU. En 1997 dio comienzo la primera plataforma on line del diario: “Gacenet”. En 2005, junto a la última rotativa incorporada, se pusieron en marcha las primeras plataformas multimedia, productoras de contenidos en audio y video. Lo que ocurrió después es historia viva y caliente. Parece que fue ayer.

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