De la biografía histórica

(De "Biografías: la experiencia de volver a sentir la historia", por Patricia Pasquali, en "Clío" Nº 6, Comité Argentino de Ciencias Históricas, Buenos Aires).

23 Junio 2002
"Bajo el complejo de inferioridad surgido de la comparación con las denominadas ciencias duras, la Historia creyó encontrar en las décadas pasadas el medio para obtener un prestigio similar aproximándose a otras ciencias sociales (economía, demografía, sociología, etc.), cuyos léxicos especializados, sus métodos y el carácter de sus proposiciones la acercaban a aquel modelo exclusivo y excluyente.
Asimismo, la introducción de la mediación en el conocimiento del pasado, la apelación al cuantitativismo como la nueva ortodoxia, la proliferación del esfuerzo puesto en lo serial como preferente lenguaje historiográfico eran expresiones implícitas y encubiertas del reconocimiento de que sólo podía existir ciencia de lo general, objetivo y mensurable. Pero una variación radical se ha operado en el siglo XX -sobre todo en el campo de la física cuántica, que describe la realidad a nivel subatómico- al descubrirse, junto al macrocosmos, regido por la física continuista de certezas causales, la existencia de un microcosmos que obedece a unas leyes discontinuistas, en las que el principio de indeterminación sustituye la contundente certidumbre por la humilde probabilidad, lo que tan extrapolable parece como lógica aplicable a los mecanismos de la historia. De similares implicancias son los paralelismos o sugerencias que se desprenden de la verificación de la composición dualística universal, en tanto toda realidad -desde el electrón al hombre- está integrada por materia y energía; condición esta que permitió a su vez formular el principio de la complementariedad, según el cual cada una de las dos formas de describir el ser suministra una información de que la otra carece. Ese binarismo natural estaría representado en la historia humana por las categorías sociedad e individuo, las que no tendrían por separado representatividad explicativa suficiente del fenómeno histórico global del que forman parte. Así, pues, luego de que la historia fue forzada a aproximarse al canon del mecanicismo cerrado, ahora es la nueva ciencia la que -hablando figuradamente- se aproxima a la historia y a la vez posibilita que esta retome su verdadero cauce.
En función de ese trasfondo, la significación del retorno de la biografía va más allá de constituir una moda superficial y pasatista; por el contrario, se enraíza en una diferente concepción del hombre fundada en parte en los nuevos criterios científicos; de la misma manera que en el período anterior las leyes inmutables de la historia presentadas por Marx, la ciega lucha evolutiva de Darwin y las fuerzas tempestuosas de la oscura psiquis de Freud debían su inspiración, de alguna manera, a la teoría física galileo-newtoniana. Si en ese contexto era lógico que el género biográfico cayera en el descrédito y dejara de ser abordado por los historiadores, que no veían en él más que una colección de anécdotas ordenadas cronológicamente e irrelevantes para la explicación histórica, también su actual puesta en valor se explica por la superación de la creencia en la rigidez determinista que permite rehabilitar la fuerza positiva, audaz y creadora de la libertad humana, capaz de mover y dirigir, y reconocer en el protagonismo individual, en interacción dialéctica con la sociedad, uno de los principales agentes del dinamismo innovador operante en la historia.".

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