Hay tratamientos eficaces y cómo prevenir; se sabe también que, si está indetectable, el virus no se transmite en las relaciones sexuales sin protección... Ninguna otra vida debería apagarse por enfermedades oportunistas que “aprovechan” la inmunodeficiencia que causa el virus si no se hace el tratamiento. Pero, esta otra pandemia, que cumplió 40 años, se cobró en 2021 en promedio, una vida por minuto (650.000 muertes). Es uno de los datos que “golpean” del informe que Onusida presentó el jueves, en vísperas de la Conferencia Internacional sobre Sida 2022.
VIH y covid-19
Después del boom mediático que generaron primeros casos de sida, la de VIH es una pandemia “silenciada”; en lo social y cultural (discriminación, estigmatización y hasta criminalización) sigue siendo un desafío, a pesar de los inmensos avances médicos y científicos. Pero, según el informe, la confluencia de pandemias y otras crisis mundiales frenaron los avances y redujeron los recursos disponibles para cumplir las metas: las cifras globales indican una caída de nuevos casos, pero fue sólo del 3,6% entre 2020 y 2021, las más bajas desde 2016. Y América latina sigue entre los lugares del planeta (con Europa del Este, Asia Central, Oriente Medio, y el norte de África) que siguen registrando crecimientos anuales.
“Los datos muestran que la respuesta mundial está en grave peligro. Recordemos los millones de muertes evitables que estamos tratando de detener”, señaló al presentar el informe la directora ejecutiva de Onusida, Winnie Byanyima.
Las cifras son duras: en 2021 se registraran casi 1,5 millón de nuevas infecciones, un millón más que los objetivos mundiales. Y de mantenerse el ritmo, en 2025, para cuando el objetivo era menos de 370.000, superarán 1,2 millón.
Financiamiento
Enfrentar una pandemia -lo hemos visto con la covid-19- requiere mucho dinero. Sin ir más lejos, en nuestro país los testeos y la medicación son gratuitos... para el usuario del sistema de salud; pero deben ser financiados. La sumatoria de crisis actual ha hecho que -cuando es más necesaria que nunca la solidaridad internacional- muchos países de renta alta estén recortando su ayuda, advirtió también Byanyima: “los recursos internacionales disponibles para VIH durante el año pasado fueron un 6% inferiores a los de 2010 y la ayuda de donantes bilaterales, aparte de los Estados Unidos de América, se desplomó un 57% en la última década”. “Pero todavía es posible que los líderes vuelvan a encauzar la respuesta para acabar con el sida en 2030”, se permite soñar Byanyima.
Tratamiento
El informe también muestra que el objetivo del acceso al tratamiento está incumplido: durante 2021 creció más lento que en toda una década. Y aunque el 75 % de las personas que viven con VIH cuentan con sus antirretrovirales, todavía hay 10 millones de personas que no. Otro dato preocupante: la brecha en la cobertura de tratamiento entre niños y adultos aumenta en lugar de reducirse: sólo el 52% de los niños que viven con el virus tienen acceso a la medicación.
Nuevo test
En busca de facilitar el acceso a diagnóstico, la OMS precalificó una autoprueba para el sector público en países de renta baja y media. Es muy importante porque, según muchas investigaciones, la autoevaluación es una opción conveniente y confidencial, además de segura, precisa y eficaz. Y significa una gran ayuda para llegar a personas que de otro modo no se testean.
Hasta la fecha, la OMS ha precalificado seis autopruebas, tanto en fluidos orales como en productos a base de sangre, y asegura la calidad y la facilidad de su uso.
En clave de género
Las mujeres y las niñas lideraron los casos de nuevas infecciones en 2021
También estas cifras preocupan. Para poder imaginarlo: sumando niñas, adolescentes y adultas se contabilizó una nueva infección cada dos minutos. El crecimiento de VIH en clave de género -las mujeres que lo están pasando peor son las africanas- coincidió con la interrupción, por la pandemia, de los servicios de tratamiento y prevención de la infección; con que millones de niñas no pudieron asistir a la escuela, y con el aumento de embarazos adolescentes (lo que indica sexo no protegido), además de la violencia de género. Estadísticamente, la mayoría de las mujeres con VIH se infecta en relaciones sexuales con su pareja masculina estable.








