"Chip sexual": ¿para qué sirve realmente este dispositivo?

El tratamiento conlleva beneficios a corto y a largo plazo. "Lo que se pretende es una longevidad saludable y funcional", resume una especialista en menopausia.

RELATO EN PRIMERA PERSONA. La actriz y modelo venezolana se implantó un chip sexual. ARCHIVO LA GACETA RELATO EN PRIMERA PERSONA. La actriz y modelo venezolana se implantó un chip sexual. ARCHIVO LA GACETA

A sus todavía 54 años y semanas antes de aquel marzo de 2020 en el que la pandemia nos cambiaba la vida, la actriz Catherine Fulop elegía cuidadosamente sus palabras al momento de explicar en qué se basaba el tratamiento hormonal al que acababa de someterse, conocido como chip sexual. "El nombre es muy marquetinero. Pero en realidad, consiste en la colocación de un pellet debajo de la piel. De a poco, va liberando las hormonas que te faltan cuando llega la menopausia", relataba en aquella ocasión para la revista "Lifestyle". Luego, explicaba que esto mejoró su sexualidad, su piel y su pelo. "Además, la panza no se te hincha tanto y te sentís con más energía", añadía esa vez.

Pero en concreto, ¿qué es el pellet? ¿Qué efectos conlleva? ¿Es recomendable a alguna edad en particular? "El pellet es un dispositivo del tamaño de un grano de arroz. Tiene testosterona y estrógeno, en forma de polvo comprimido. Se coloca en pocos minutos. Va debajo de la piel, en la zona de la cadera", explica la médica clínica y dermatóloga Luciana Müller, especialista en menopausia y medicina ortomolecular. Se recurre a esta técnica cuando faltan hormonas, añade. En la mujer esto suele ocurrir durante la menopausia. 

- ¿Cuáles son los principales beneficios?

- A corto plazo, el tratamiento de reemplazo de hormonas alivia la falta de energía; el insomnio; la depresión; el cansancio; la ansiedad y el dolor de cabeza; cambia el estado de ánimo y mejora el apetito sexual.

- ¿Y a largo plazo?

- Contribuye a evitar la osteoporosis; las enfermedades cardíacas; el alzheimer, la debilidad de la dentadura; la disminución de la vista; el parkinson y la diabetes. Además, no aumenta el riesgo de trombón, no afecta la salud del corazón y no causa cáncer.

Cathy Fulop no es la única que ha popularizado el chip sexual. Su pareja Osvaldo Sabatini; Sergio Goycochea; Carmen Barbieri; Georgina Barbarossa y Mónica Farro son otros famosos que estrenaron su pellet. "En este dispositivo se introducen las sustancias a las que se denomina hormonas bioidénticas, porque tienen una constitución similar a las que producen el ovario o el testículo. Derivan de una fuente vegetal natural", añade Müller.

De hecho, el tratamiento también se denomina terapia bioidéntica. Aunque tras la covid-19 los microchips de testosterona se han convertido en protagonistas de muchas conversaciones, se utilizan desde la década del ´30 en Europa para tratar los efectos de la menopausia y en los años '40 llegaron a Estados Unidos.

"El implante consta de un mecanismo de liberación lenta y continua durante todo el día, para evitar los efectos de impacto altos y bajos. Se inserta un solo pellet de testosterona en mujeres que no han llegado aún a la menopausia y en hombres mayores de 30 años, a fin de nivelar el desbalance hormonal. En los casos de aquellas mujeres que han entrado en la menopausia, se pone uno de estrógeno y otro más pequeño de testosterona", detalla la médica.

En un artículo del diario "Clarín", Sandra Magirena -especialista en ginecología y sexología clínica- subraya que la testosterona es la principal hormona sexual masculina. Su producción se ve afectada a medida que pasa el tiempo. Si de mujeres se habla, el escenario es otro: "la testosterona se produce a partir de sustancias preandrogénicas". A pesar de estas diferencias, en ambos géneros la disminución de la testosterona puede traer aparejado bajo deseo sexual; disfunción eréctil; fatiga y caída del pelo, entre otras manifestaciones.

Pero en la mujer, impacta más el descenso de estrógenos. Eso produce los famosos calores, una disminución de la masa ósea y una alteración del sistema cardiovascular, agrega Rita Caro, médica ginecóloga y presidenta de la Asociacion Argentina para el Estudio del Climaterio.

Consultada por la duración de los efectos, Müller asegura que comienzan a aparecer alrededor de las cuatro primeras semanas y duran unos seis meses. Finalmente, reitera que antes de la colocación se efectúa una historia clínica detallada, en la que se evalúan los signos y síntomas del déficit hormonal, entre otras aristas.

"Con este tipo de procedimientos, lo que se pretende es una longevidad saludable y funcional, que nos permita llegar a los 80 años con una buena calidad de vida. Para eso, además hay que adquirir otros hábitos, como una dieta saludable y la realización de actividad física regular", concluye.




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