Cinco crímenes con tintes mafiosos generan alarma

Cinco crímenes con tintes mafiosos generan alarma

La muerte del joven en El Timbó fue el último de los tres casos. Surgieron más indicios sobre cómo lo asesinaron. Avances en otras causas

EN LA INVERNADA. Los homicidas tomaron todos los recaudos para que la quema del cuerpo de Gonzalo Brito fuese total para borrar evidencias.  EN LA INVERNADA. Los homicidas tomaron todos los recaudos para que la quema del cuerpo de Gonzalo Brito fuese total para borrar evidencias.

Con la muerte de un joven cuyo cuerpo fue encontrado a la vera de la ruta 312, son cinco los homicidios con tintes mafiosos que se registraron en la provincia en 15 meses. Todos los hechos fueron cometidos por personas que, al parecer, sabían perfectamente los pasos que debían dar para asegurarse la impunidad. Ninguno de los casos fue resuelto por el momento, aunque hubo en los últimos tiempos importantes avances que ayudarían a esclarecerlos.

El último de los hechos tiene ribetes increíbles. El lunes por la tarde, dos lugareños encontraron el cuerpo de un hombre en la banquina de la ruta 312. La víctima finalmente pudo ser identificada como Facundo Puentes, de 22 años. Una tía observó en las redes sociales el identikit post mortem que había ordenado realizar el fiscal Carlos Sale para conocer su identidad.

La víctima fue torturada antes de que la mataran. El cuerpo tenía heridas superficiales provocadas con un cuchillo, una puñalada en la zona de la espalda que habría lesionado uno de sus pulmones; y en la cabeza, signos de que lo atacaron con un machete. Pero su muerte se produjo por un balazo. El médico forense confirmó que le apoyaron el arma en el ojo izquierdo y efectuaron el disparo.

Huellas borradas
Los autores del crimen también buscaron la manera de que no sea identificado. Al parecer, pretendieron borrarle las huellas dactilares con una amoladora. Por ese motivo fue necesario que se realizaran tres tomas diferentes para tratar de identificarlo a través de este sistema. En el tercer intento sólo pudieron lograr su cometido en cuatro de los 10 dedos, lo que complicó conocer de quién se trataba.

Puentes, según los primeros datos aportados por sus familiares, tenía severos problemas de adicción. Los familiares explicaron que varias veces salía de su casa y demoraba días en regresar. Ese fue el motivo por el que no habrían denunciado su desaparición ante las autoridades. “Sospechamos en un principio que sea una persona de otra provincia que estaba de paso, o un trabajador golondrina. Por esa razón también habíamos realizado averiguaciones en las fincas de la zona”, añadió en una entrevista con LA GACETA.

El fiscal y los hombres de Homicidios, dirigidos por Juana Estequiño, Diego Bernachi y Jorge Dib, analizan una y otra vez el mismo dato. No entienden por qué buscaron la manera de borrarle las huellas dactilares para que no sea identificado y arrojaron el cuerpo en un lugar muy cerca de la banquina con el fin de que alguien lo viera. “Puede ser que los autores no sean tan expertos como se piensa o directamente fue un mensaje para alguien”, explicó un experimentado investigador.

En los brazos había cicatrices de cortes transversales, heridas que normalmente presentan presidiarios o personas que sufren severos problemas de adicciones. Ese dato alimenta, por ahora, dos hipótesis: podría tratarse de un caso de la mal llamada “justicia por mano propia” o que su muerte estaría relacionada a cuestiones de droga.

En Santa Lucía
El 24 de febrero Luis “Chano” de la Vega (52) abandonó su casa de Santa Lucía para dirigirse a Catamarca a adquirir granos. Nunca llegó al destino. Fue asesinado de un disparo y los autores del hecho le prendieron fuego en la camioneta en que se trasladaba. Mientras los peritos analizaban la escena del crimen, en la comisaría de esa localidad se denunciaba la desaparición de Walter de la Vega (25), el hijo de la víctima.

Su cuerpo fue encontrado dos días después, a escasos metros de donde había sido asesinado su progenitor, un lugar que había sido rastrillado por los efectivos. En esos días no se descartó que el cadáver haya sido arrojado ahí después del hallazgo del cuerpo de “CHano” de la Vega.

Hasta el momento se manejan tres hipótesis. La primera es que el doble crimen se haya cometido por un ajuste de cuentas por cuatrerismo. La segunda, que las muertes de padre e hijo podrían haber estado vinculadas al tráfico de droga, por lo que hubo una intervención de la Justicia Federal y la investigación quedó a cargo de Gendarmería Nacional por orden de la fiscala Mónica García de Targa.

La tercera, que cobró fuerza en los últimos días, es que haya sido motivado por una cuestión pasional, ya que, al parecer, podría haber existido un triángulo amoroso en el medio. Los familiares de la víctima señalaron a la ex esposa de “Chano”, pero no se entiende por qué mataron al hijo.

Pero más allá de todas las dudas, hay una sola certeza: el caso fue cometido por personas que sabían muy bien lo que hacían. Por segunda vez en menos de un año, los fantasmas del sicariato sobrevolaban el sur de la provincia.

En La Invernada
“Después de arduos trabajos, logramos sumar algunos indicios que nos ayudarían a esclarecer el caso”, señaló el fiscal Miguel Varela. La investigación del doble crimen de La Invernada, pese al tiempo transcurrido, avanza con la hipótesis de que está vinculado al tráfico de drogas y fue cometido por sicarios, es decir, personas que fueron contratadas para matar.

El 12 de marzo de 2021, Víctor Brito (58) fue encontrado sin vida en su casa de El Sacrificio, una pequeña localidad de La Cocha. Los peritos confirmaron que lo ejecutaron de un disparo en la cabeza, pero que antes había sido torturado. Cuando los investigadores analizaban la escena del crimen, los familiares de la víctima denunciaban la desaparición de su hijo, Gonzalo (18).

A las horas, baqueanos daban cuenta de que en un campo del paraje Palo Blanco había un auto incendiado. Allí encontraron el cuerpo del menor de los Brito. Lo habían asesinado de un disparo y después le prendieron fuego en el interior de un VW Gol. Los autores del homicidio habían tomado todos los recaudos para que las llamas garantizaran la impunidad.

“Todas las líneas de investigación nos llevan a que este doble homicidio se produjo por el tráfico de drogas. No estamos hablando de narcomenudeo, sino de cantidades importantes de sustancias”, explicó Varela, que se disculpó por no brindar más detalles para no entorpecer la investigación.

Sin embargo, fuentes cercanas a la pesquisa informaron que en la causa aparecen varios nombres de narcos que utilizan Tucumán como centro de acopio de marihuana y cocaína que luego es distribuida a otras provincias. En el expediente también fueron mencionadas personas que están alojadas en diferentes cárceles. En los próximos días, se producirían novedades en este caso.

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