MERCADO. Las ventas de los bonos CER devoraron las ganancias en moneda local de cinco meses.
Los primeros 10 días del mes acumularon una notable cantidad de sucesos, noticias y resultados que reflejan señales en distintos sentidos, incluso opuestos. Factores tanto internos como externos, de carácter político y también económico, ligados algunos a lo financiero y otros a lo real, todos han contribuido a que el cierre del primer semestre del año se vaya materializando en un contexto de creciente volatilidad e incertidumbre, plantea Invecq Consulting. Los recientes datos de producción industrial y actividad de la construcción del mes de abril muestran incrementos del 5% y 5,4% respectivamente, y junto con el aumento en la recaudación en ese período, principalmente impulsada por aquellos tributos ligados a la actividad como el IVA (+8,6%), Seguridad Social (+9,6%), y los Débitos y Créditos (+20%), permiten pensar en que la dinámica positiva con la que cerró la economía el primer trimestre del año se extienda al menos hasta el cuarto mes.
Sin embargo, la crisis en la provisión de combustibles desplegada casi en la totalidad del país, y la ausencia de soluciones que lleven a una rápida salida de este problema, está poniendo un freno sobre gran parte de la cadena productiva, advierte la consultora dirigida por el economista Esteban Domecq. Peor aún, los conflictos políticos en torno a la licitación y construcción de un nuevo gasoducto amenazan con dilatar las complicaciones energéticas, transformando una problemática coyuntural en una dificultad de mayores proporciones, acota. Adicionalmente, los precios internacionales del gas y el petróleo prolongaron las subas en lo que va del mes, acumulando más de un 15% cada uno en los últimos 30 días, por lo que se complica aún más la posibilidad de abastecer la totalidad de las necesidades energéticas en los próximos meses, y la disyuntiva de tener que racionar la capacidad entre hogares o industria se hace cada vez menos lejana.
Durante la semana que pasó se confirmó también la aprobación de las metas del primer trimestre por parte del FMI, lo cual en teoría debería significar una clara muestra de respaldo que potencie la confianza en el sendero económico. Sin embargo, en la realidad el panorama fue totalmente opuesto, muestra de que el acuerdo no genera las bases para un crecimiento sostenible, señala Invecq.
El miércoles último, en menos de 24 horas huyeron de los Fondos Comunes de Inversión CER un 5% de los capitales, acumulando una salida de casi 9% en lo que va del mes. “Evidentemente el mercado no solo descuenta cambios en las condiciones de esos bonos a partir del próximo gobierno, sino que empieza a asignar mayor probabilidad de que eso ocurra incluso antes del cambio presidencial. Como consecuencia, el Riesgo País se ubicó en el valor más alto desde la reestructuración de deuda llevada a cabo en septiembre 2020, superando los 2.000 puntos básicos por primera vez desde entonces.
A su vez, las turbulencias en el mercado de deuda local pusieron fin a la calma que se observaba desde hacía semanas en el plano cambiario, dado que gran cantidad de los fondos que se encontraban en posiciones en pesos migraron hacia los dólares paralelos. De esta manera, el dólar CCL vio su mayor suba diaria en más de un mes con un salto de 4,5%, y extendió la brecha con el mayorista hasta llevarla nuevamente al 80%.
En este contexto, la acumulación de reservas por parte de la entidad monetaria que preside Miguel Pesce sigue en niveles críticos, ya que solo logra obtener U$S 27 millones en lo que va del mes, acumulando un stock total de reservas netas de aproximadamente U$S 2.800 millones. Por lo tanto, considerando que a fin de mes ingresarán U$S 4.000 millones por parte del FMI pero se tendrá que pagar un total cercano a los 2.700 millones, a falta de tan solo 12 ruedas el objetivo de alcanzar los 6.425 millones de dólares de reservas para fin del primer semestre, en ausencia de desembolsos extraordinarios por parte de otros organismos internacionales, sería posible únicamente captando más de 190 millones de dólares por día, lo cual sentencia casi definitivamente el incumplimiento de esta meta.
Pérdida de confianza
Los sucesos de los últimos días muestran que a la falta de confianza y credibilidad en las autoridades del Banco Central (BCRA) y el Ministerio de Economía, ahora también se suma la pérdida de herramientas de política monetaria. Es claro que el cepo al dólar ya no es efectivo para contener la disparada de las cotizaciones paralelas, los controles de precios no reducen la inflación, y ahora los bonos CER, casi la única herramienta con la que el gobierno podía captar pesos, tampoco serán suficientes para atraer el total de fondos necesarios.
Ante cotizaciones en baja en el mercado secundario, el Tesoro tendrá que buscar la forma de incrementar los incentivos por la deuda local que deba refinanciar y además obtener dinero extra.
Del mismo modo, el acuerdo con el FMI tampoco sirve ya como ancla, y el reordenamiento macroeconómico al que debían dar lugar el cumplimiento de las metas no fue tal. Por lo tanto, cambios superficiales como los que ya se anticipan sobre esas mismas metas por otras más laxas y alcanzables serán simplemente una cuestión nominal, y no contribuirán a generar los fundamentos que nuestra economía necesita, puntualiza Invecq.
Los analistas advierten que, el de mañana, será un “supermartes” que puede marcar el ritmo del mercado financiero. Por un lado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundirá la inflación de mayo que, según un Relevamiento de Expectativas del Mercado elaborado por el Banco Central, estaría en el 5,2%. Por otro, será un día en el que se definirán tasas de interés a partir de las licitaciones que realice el Tesoro Nacional.
Con respecto al accionar de la política monetaria, sin confianza ni credibilidad, el riesgo de agudizar la desconfianza en los títulos públicos es creciente, advierte un reporte de GMA Capital. En concreto, una suba de tasas de interés podría tener un efecto indeseado sobre la curva indexada. Según esta firma, ya se observa una migración desde Fondos Comunes de Inversión FCI CER hacia FCI MM (money market o flujo de pesos de corto plazo) y plazos fijos, una especie de “flight to quality criollo” desde el riesgo del Tesoro hacia el riesgo BCRA. “A pesar de que la tasa real es negativa, aumentar el premio de la alternativa a priori más segura (la más demandada en tiempos de incertidumbre), podría agregarle más combustible a la fuga desde los soberanos en pesos, señala GMA.
Para colmo, el deterioro del mercado argentino de la semana pasada contaminó aún más los títulos en dólares, que también fueron golpeados por el pésimo clima internacional. El riesgo país en 2.038 puntos básicos, el máximo nivel desde la reestructuración, es la contracara de bonos que perdieron casi 50% desde el canje hace menos de dos años, argumenta la firma.
Así, el mercado baraja varias hipótesis detrás del sell-off como necesidades estacionales de fondos por parte de las empresas, el adelantamiento de los temores de reperfilamiento y movimientos de entes oficiales, entre otros.
“En cualquier caso, los acontecimientos mostraron con crudeza lo vulnerable que es la curva de pesos y las limitadas opciones que le quedan al Gobierno para cumplir el programa financiero”, finaliza GMA Capital.
Reservas: el costoso trabajo del Central para acumular dólares
Con un Banco Central al que le cuesta hacerse de dólares pese a exportaciones récord, la relación Reservas netas/Importaciones se ha deteriorado sostenidamente, limitando la posibilidad de garantizar el sostenimiento de la actividad sin descuidar la meta de reservas. En este sentido, indica Ecolatina, la cantidad de dólares disponibles para importaciones no energéticas se verá limitada. La consultora estima que la disponibilidad de divisas será insuficiente para atender al mismo tiempo un incremento en las importaciones por encima de los U$S 6.000 millones actuales y garantizar la meta de recomposición de reservas.
¿Qué abanico de opciones se le abren al Gobierno ante esta encrucijada? Descontando un escenario de aceleración devaluatoria brusca o salto cambiario que frente importaciones e induzca una contracción de la actividad, Ecolatina sostiene que se abren dos principales caminos: un relajamiento de la meta de reservas que permita darle aire a la economía o una mayor restricción a las importaciones que enfriaría la actividad y recalentaría la inflación.












