Los impuestos transitorios se convierten en permanentes

Analistas advierten que la economía ya no resiste más gravámenes. La voracidad de un Estado que necesita más financiamiento

RECALCULANDO. Como AEA, la Mesa de Diálogo de Tucumán reclama al Estado una reducción de impuestos para ganar competitividad.  RECALCULANDO. Como AEA, la Mesa de Diálogo de Tucumán reclama al Estado una reducción de impuestos para ganar competitividad.
Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 08 Junio 2022

La inflación es un tema que atraviesa a toda la sociedad. Los precios siguen subiendo y no hay plan efectivo que contenga las expectativas inflacionarias. Para cubrir sus necesidades financieras, el Estado necesita recaudar más. Los ingresos por el cobro de tributos están por encima de la inflación pero, aún así, el Gobierno precisa más dinero. Les ha pedido a las empresas que aporten ahora por la Renta Inesperada, un nuevo tributo que nace transitoriamente pero, como sucedió con otros (a los Créditos y Débitos Bancarios), con el tiempo se tornan en permanentes, según coinciden los analistas consultados por LA GACETA.

Durante el Foro organizado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA), sus autoridades dejaron en claro su postura de rechazo al incremento de la carga tributaria. “En la Argentina hay una muy elevada presión tributaria para el sector formal de la economía, que creció muy fuertemente en los últimos 20 años. Por eso, la propuesta de un impuesto a la renta inesperada es un retroceso”, sostuvo el presidente de la entidad, Jaime Campos, en el foro al que asistió el ministro de Economía, Martín Guzmán, que defendió la iniciativa. Con este proyecto, el Estado cree que puede obtener una recaudación extra de unos U$S 1.000 millones con el aporte de unas 350 compañías.

Tras afirmar ante los empresarios que no cree que los argentinos paguen 165 impuestos, Guzmán reconoció la complejidad del sistema, al afirmar que, de los 28 impuestos nacionales, una docena de ellos aportan el 94,5% de la recaudación federal. También recalcó que, progresivamente, irán reduciéndose o desapareciendo los tributos regresivos, nacionales y provinciales.

El tributarista César Litvin coincide con el ministro en la complejidad del sistema tributario nacional (partiendo del esquema de reparto de la coparticipación), pero acota que gran parte de los impuestos creados como extraordinarios o transitorios terminan convirtiéndose en permanente. Ese puede ser el caso de Renta Inesperada.

“Se crea un impuesto inesperado por una renta inesperada con un fracaso esperado. Las empresas que tienen ganancias ya están pagando una alícuota de impuesto cercana al 40%”, remarca el profesor de Teoría y Técnica Impositiva de la UBA. En una charla con LA GACETA, el consultor y docente explica que, en un ranking de carga impositiva, en base a un estudio del Banco Mundial de 2020, la Argentina se ubicó en el penúltimo lugar: por cada $100 de utilidades comerciales se tributa 106.35%, cuando el promedio mundial es un 41%. Litvin expresa que se ha ingresado en un terreno peligroso en el que la curva de Laffer (representa la relación entre los ingresos fiscales y las tasas impositivas, mostrando cómo varía la recaudación al modificar las tasas) no siempre significará que un aumento de impuestos generará más ingresos. “Ante tanta presión, el contribuyente cierra su empresa o invierte en otro lugar. Estamos cerca de ese límite”, explica.

Según el economista Clemente Babot, la decisión oficial de avanzar con el impuesto a la Renta Inesperada es producto de la improvisación y de la falta de planificación del Estado. “Cuando un emprendedor, un empresario o alguien que pretende crear valor planifica su negocio espera obtener un resultado. De alguna manera, formal o intuitivamente, planifica, presupuesta y organiza su empresa. Para planificar considera lo que producirá o venderá, tendrá en cuenta la logística, el almacenamiento, el precio de venta y los costos en que incurrirá para lograr su meta”, expresa.

Una parte fundamental, según el Master en Análisis Financiero, es cumplir con las obligaciones fiscales. “En algún punto tendrá que pagar impuestos que incrementarán sus costos y disminuirán sus ingresos y por lo tanto sus ganancias”, fundamenta.

Babot agrega que los impuestos forman parte de los costos y, cuanto más estables sean, más previsible será el resultado y se estará dispuesto a invertir. La improvisación genera más incertidumbre y menos inversiones, advierte el experto de la Fundación Federalismo y Libertad.

A su entender, el Estado argentino en un creador nato de impuestos. “El año pasado se discutió largamente el impuesto a la riqueza. En el ámbito provincial la firma del consenso fiscal terminó de sepultar el pacto fiscal de 2017 que comprometía a las provincias a bajar y eliminar impuestos”, recuerda. También rememora que el presidente Alberto Fernández intentó incrementar retenciones para desacoplar los precios internos de los mercados internacionales. “Luego se discute un nuevo impuesto a la renta inesperada, un impuesto a las rentas por la guerra para empresas que incrementen sus ingresos por el aumento de precios debido a la invasión Rusa a Ucrania. Con este criterio cualquier evento que genere aumento de precios por cuestiones climáticas, comerciales o productivas serían una buena razón para crear nuevos impuestos”, dice.

El economista señala que la verdadera razón del aumento de impuestos se encuentra en el incremento continuo de los gastos del Estado. “La sociedad argentina está cansada de pagar el costo de un estado gigantesco que solo genera impuestos y que no presta servicios de calidad. El estado ineficiente no tiene en cuenta que los ajusten se deben hacer de una forma o de otra”, indica.

“La creación permanente de impuestos y la suba continua de las alícuotas provocan inseguridad y desalientan la inversión, sin la cual crecer, generan empleo, es solo una utopía”, finaliza.

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