Acusan a un transa de cometer un homicidio

Un joven de 28 años fue asesinado de un disparo en medio de una pelea. El sospechoso se presentó ante las autoridades

ANÁLISIS. Los peritos recogen evidencias en la escena del crimen.  ANÁLISIS. Los peritos recogen evidencias en la escena del crimen.

La escena se repite en diferentes rincones de la capital. Otra vez un transa aparece como el principal sospechoso de haber cometido un crimen. En este caso, el de un joven de 28 años en el barrio Alejandro Heredia. Uno de los dos acusados se presentó ayer a la tarde ante las autoridades y negó su participación en el hecho. Sus allegados dijeron que su muerte podría haber sido accidental.

El paisaje de Las Heras al 3.800 es similar al de otros puntos de la ciudad donde cada vez es más común que se registren estos tipos de homicidios. Allí abundan las necesidades y se nota a simple vista la ausencia del Estado. Las aguas pestilentes invaden las veredas; adolescentes presos de la adicción de las drogas caminan por las calles sin ningún destino; y comedores repletos de personas que van a buscar un plato de comida; forman parte de la realidad diaria.

Cerca de las 16.30, un llamado anónimo alertó al servicio 911 que en esa cuadra había una persona herida. Cuando los efectivos llegaron al lugar, descubrieron el cuerpo de Jorge David Gaspar. Personal de la división Homicidios, al mando de los comisarios Juana Estequiño, Diego Bernachi y Jorge Dib y el Equipo Científico de Investigación Fiscal (Ecif), dirigidos por el fiscal Ignacio López Bustos, realizaron las primeras averiguaciones del caso.

Según los testimonios de los vecinos, la víctima, acompañado de su hermano, se presentó en la casa de un tal “Dropi”. “Golpearon las puertas hasta que lo atendió una chica. Empezaron a discutir y después se armó un tiroteo. Creo que se tiraron todos, pero uno de los que fueron a buscar problemas terminó herido mortalmente. Los vecinos nos metimos dentro de nuestras casas por temor a ser heridos”, dijo Juana.

Los familiares del fallecido dijeron que David fue con su hermano que tiene problemas de salud -tendría colocado placas de platino en la cabeza- y que sería adicto, a reclamarle los malos tratos que recibía por parte de “Dropi”, al que señalaron como el transa de esa cuadra. “Él estaba con Miguel, uno que trabaja para él. Siempre andan haciéndose los malos en el barrio. Entre los dos dispararon sus armas contra los hermanos Gaspar y uno de ellos murió. Así de simple”, comentó Francisco Rivadeneira.

Otra versión

Los resultados parciales de la autopsia que le practicaron a la víctima fueron esclarecedores. Gaspar tenía un fuerte golpe en la cabeza provocado con un garrote o un pedazo de hierro. También presentaba una herida de arma blanca y un disparo en el pecho, presumiblemente efectuado con una pistola nueve milímetros. En la escena del crimen también se encontraron varias vainas de ese calibre.

Ayer por la tarde, acompañado por su defensor Aníbal Paz, “Dropi” se presentó en Homicidios. En las próximas horas se definirá cuándo será la audiencia en su contra.

Sus allegados contaron otra versión de los hechos. Dijeron que fueron los hermanos Gaspar los que se presentaron en su domicilio para generar problemas. Destacaron que al haber sido superados en número, el acompañante de la víctima sacó una pistola, comenzó a disparar para todos lados y uno de ellos impactó en el cuerpo del fallecido. “Ahora se vienen a hacer los buenitos, pero ellos son los que armaron todo. No vendemos drogas, esas son mentiras de los habladores del barrio”, comentó Lucía Medina, allegada a los acusados.

Malestar

Los vecinos, quizás por temor, no defienden a ninguno de los hombres que participaron en la pelea que tuvo el mortal desenlace. “La verdad es que en este barrio siempre pasa lo mismo. Estamos cansados de vivir en medio de la violencia. En estas calles cualquier gil anda con un ‘fierro’ y se agarran a los tiros por cualquier boludez. Ante solucionábamos los problemas a las piñas, pero aquí todos son hamponcitos de cuarta”, recalcó Luis Martínez.

“La vida en este barrio se transformó en un permanente peligro. Estamos abandonados, nadie se mete aquí. Ya ni las ambulancias quieren ingresar por temor a que les roben. Es un problema grave, pero como estamos alejados de todo y somos pobres, nadie dice ni hace nada por nosotros”, finalizó Martínez.

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