Vivir a cuenta

Un acuerdo provisorio con el FMI.

21 Junio 2002
Por Marcelo Aguaysol

Lo peor de la crisis ya pasó. Casi por mímesis, el gobernador Julio Miranda percibe la misma sensación que el presidente Eduardo Duhalde. Pero esa realidad dista mucho de la nacional y de la tucumana.
En Buenos Aires se comenta con insistencia que antes de finalizar julio se irían Mario Blejer del Banco Central y Roberto Lavagna del Ministerio de Economía. Y en ese orden. Por eso el gerente del FMI, Horst Koehler, condicionó el apoyo financiero a la Argentina a lo que suceda en los próximos días. Ese organismo sólo desembolsará fondos en un acuerdo provisorio, hasta fin de año, porque esperaría una definición política respecto de las elecciones anticipadas.
Si lo peor de la crisis ya pasó, entonces ¿por qué Miranda no firmó aún el acuerdo fiscal definitivo? La respuesta, a simple vista, parece sencilla. Más allá de que lleguen fondos externos, la Nación no le garantiza nada respecto del envío de la coparticipación que caería ostensiblemente en el segundo semestre del año.
Miranda en Buenos Aires dijo que hay tranquilidad en la gente y que a eso lo palpan los que están, como él -según sus palabras-, en contacto diario con la población. Precisamente, ese no es el fuerte del gobernador; el acercamiento a la gente es una materia que Miranda, en sus casi tres años de gestión, no pudo aprobar.
"El déficit no pasa por el salario del trabajador, sino por la reducción del gasto de la política y de la estructura del Estado". Este es otro concepto discutible que salió de boca del titular del PE. Ni Miranda ni sus antecesores pudieron dar señales claras de reforma del Estado, de reducción y hasta de optimización de los gastos, frases acuñadas por los sucesivos gobiernos para evitar la palabra ajuste. Sólo hubo maquillajes en las cuentas y, pruebas al canto, la deuda pública creció a $1.700 millones, antes de la devaluación del peso.
Lo peor ya pasó. En la Casa de Gobierno parece que adoptaron aquella vieja usanza de la libreta del almacenero. Vivir a cuenta o al fiado. De ese modo, pueden explicarse los reiterados anticipos financieros que pide constantemente Tucumán a la Nación para sostener el canje de bonos.
Cuando el Gobierno empiece a destruir bonos, a reducir el gasto político, y a aplicar un plan de acción para calmar los ánimos de los trabajadores, entonces Miranda podrá decir que lo peor ya pasó.

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