Boris Johnson asume "la plena responsabilidad" por el "Partygate", pero persisten los pedidos de renuncia

Duro reclamo de la oposición por la violación a las medidas sanitarias durante las restricciones por la pandemia en Reino Unido.

BORIS JOHNSON. Celebración en plena pandemia y escándalo por el Partygate. BORIS JOHNSON. Celebración en plena pandemia y escándalo por el "Partygate".
25 Mayo 2022

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, asumió este miércoles "la plena responsabilidad" por el escándalo del "Partygate", desatado luego de la filtración de las reuniones ilegales en Downing Street, en plena pandemia de covid-19.

En su mensaje, el líder británico expresó su deseo de que el país "deje atrás" la polémica; sin embargo, en la oposición -e inclusive en sectores rebeldes del oficialismo- no están dispuestos a ello, y sostienen que el mandatario debe renunciar.

El informe independiente elaborado por la alta funcionaria Sue Gray sobre las fiestas celebradas en las oficinas del Gobierno británico durante la cuarentena (el llamado “Partygate”) insta a que los líderes del país “asuman su responsabilidad” por las infracciones de las reglas anticovid.

El documento de 37 páginas -acompañado por varias fotos de Boris Johnson- expresa que “muchos de esos eventos no deberían haberse permitido” y que “la forma en que se desarrollaron no se ajustaba a la normativa covid en ese momento”, consignó Infobae.

Gray investigó 16 reuniones a las que asistieron Johnson y su personal en 2020 y 2021, mientras la ciudadanía en el Reino Unido tenía prohibido socializar bajo las restricciones del coronavirus impuestas por el gobierno conservador de Johnson.

La autora remarcó que había habido “fallos de liderazgo y juicio en el Nº 10″, en referencia a la oficina del primer ministro en Downing Street.

“Aquellos que ocupan los puestos más bajos asistieron a reuniones en las que sus superiores estaban presentes, o incluso las organizaron”, enfatizó.

Entre los detalles del informe, se denuncia el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, manchas de vino en las paredes y maltrato del personal de seguridad y limpieza. También, se ignoraron las advertencias y hasta hubo declaraciones de sensación de impunidad.

Además, llamó la atención que una de las fiestas se realizó en la víspera del funeral del príncipe Felipe, y no fue una reunión mesurada: terminó alrededor de las 4.30 de la mañana.

Gray recalcó que la cuestión de medidas disciplinarias o sanciones queda fuera de su ámbito. “Nada de lo que se expone en este informe puede considerarse como una investigación disciplinaria o como las conclusiones de hecho apropiadas para tal fin. Sin embargo, ofrezco una reflexión: aunque no hay excusa para algunos de los comportamientos expuestos aquí, es importante reconocer que los que ocupan los puestos más bajos asistieron a reuniones en las que sus superiores estaban presentes, o incluso las organizaron”, señaló.

Poco después de la publicación, Johnson se presentó en el Parlamento para responder sobre varios temas. “¡Renuncia!”, le gritaron en la Cámara.

“Asumo toda la responsabilidad por todo lo que ocurrió bajo mi vigilancia”, dijo a los diputados en respuesta, señalando que el informe exigía que los líderes políticos y oficiales “asumieran la máxima responsabilidad y, por supuesto, lo hago”.

Sin embargo, Johnson no ha dado muestras de hacer caso a las peticiones de los críticos para que dimita por este asunto.

“Cuando vine a esta cámara y dije con total sinceridad que las reglas y las normas se habían seguido en todo momento, es lo que creía cierto”, dijo el primer ministro, negando así que haya mentido.

Esta defensa representó el pilar de su declaración, pues si una investigación parlamentaria demuestra que mintió a sabiendas a los diputados, se vería obligado a dimitir. Por eso, Johnson insistió en que, pese a que participó brevemente en varias de esas reuniones, sólo se rompieron las reglas anticovid una vez que él ya se había ido, a sus espaldas.

“No tenía conocimiento de cómo siguieron esas reuniones, porque no estaba ahí, pero me ha sorprendido y decepcionado, como al resto de la cámara. Y también me ha horrorizado el trato al personal de seguridad y de limpieza” por parte de los asistentes a las fiestas, aseguró.

El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, aseguró en su réplica al primer ministro que el informe de Gray es un “monumento a la soberbia y la arrogancia de un Gobierno que pensaba que había unas reglas para ellos y otras para el resto”. Para el laborista, los “fallos de liderazgo” recogidos en el documento son los mismos que han paralizado al Ejecutivo en medio de la crisis por el coste de la vida.

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