Días atrás, desde sus redes sociales, la agrupación Mujeres que No Fueron Tapa que cuestiona fuertemente todo lo que sucede a nuestro alrededor con respecto al género, lanzó una nueva campaña bajo la consigna: #HermanaSoltáElReloj. ¿De qué se trata?

“Hay mucho de cómo se construye en este sistema político y económico el relato de la vida, hay como un checklist donde vos tenés que cumplir estas cosas en este determinado tiempo y si no, no servís”, dijo Lala Pasquinelli, fundadora del colectivo @MujeresQueNoFueronTapa cuando relató el objetivo de la campaña que es evidenciar la presión que sienten las mujeres de que el tiempo siempre está en su contra. “El relato hegemónico dice que la vida de las mujeres más o menos se termina un poco a los 35 años, y las mujeres de entre 45, 55, 65 años son una generación invisible, en este momento no tenemos ni idea de qué hacen, dónde están, cómo son, cuál es la apariencia de sus pieles, de sus cuerpos, de nada”, reflexionó Pasquinelli en redes sociales y medios que se hicieron eco de su propuesta.

En cuanto a cómo son educadas las mujeres, se menciona siempre el disciplinamiento, es decir, la manera en que la sociedad y la cultura {el famoso patriarcado que afecta a mujeres y varones por igual) aleccionaron a las mujeres para que hagan o dejen de hacer determinadas actividades y cumplan los roles de maternidad, cuidado y el de las tareas domésticas. De una mujer se esperan muchas cosas siempre: que sea buena, educada, profesional y que “materne”. Camino a la adultez muchas mujeres sienten que las presiones sociales avanzan y se les intenta marcar un ritmo sobre lo que pueden o no hacer a determinada edad. Pelo largo o pelo corto después de los 50, ¿canas? ¡qué hago!, bikini o malla enteriza, estudiar, trabajar, ser madre; todo se pone en una mesa de debate del que –pareciera- todos pueden opinar.

“Hay una idea muy fuerte de que, si sos mujer, tu vida tiene sentido si podés llegar a hacer un montón de cosas, antes de los 25 años. Ser mamá, profesional, estar de novia-casada. Me conmueven las historias de miles de chicas de 23, 25 años que sienten que su vida se está acabando. Puedo sentir el sufrimiento y la desesperación que generan esos mandatos”, dijo la fundadora de otra campaña exitosa durante el verano pasado: #HermanaSoltáLaPanza, que denunciaba la violencia estética que sufren las mujeres cuando llega el verano.

“Cuando cumplí 40 años me ofrecieron para interpretar tres papeles diferentes de brujas. Y creí que me estaban enviando una señal… sobre cómo ve Hollywood a una mujer que cumple 40 años”, contó entre sonrisas la multipremiada actriz Meryl Streep en una entrevista en el Reino Unido y agregó: “me sentí muy mal y me generó un gran peso sobre mis espaldas por lo que decidí no interpretar ninguno de esos roles”.

Basta con buscar el hashtag #HermanaSoltáElReloj en Instagram, o bien, pasear por la cuenta de @MujeresQueNoFueronTapa para conocer cientos de historias de mujeres que cuestionan los mandatos sociales y culturales que ubican a las mujeres en ciertos lugares y que buscan desde su accionar deconstruirlos.

“Voy a cumplir 40 y no tengo ni tuve la intención de tener hijos. Fue y es difícil que otros comprendan mi decisión. Siempre les digo: yo no voy a tener un hijo por las dudas, por si necesito que me cambien un pañal el día de mañana. Soy docente y veo día a día el sufrimiento de algunos pibes. Cada vez más segura en mi decisión”, publicó una usuaria en uno de los posteos sobre este tema en la cuenta de @MujeresQueNoFueronTapa en Instagram. “Las que somos madres sufrimos los mismos mandatos. Nos controlan qué le damos de comer, cómo los vestimos, peinamos, cuándo y cuánto los bañamos, que estén calzados, limpios, visitas a los abuelos, etc. Cuando nos liberamos de todo eso, aparece la maternidad deseada, disfrutada y no “sacrificada”. El sacrificio es hacer cosas que no querés con tus hijos solo porque se debe. Al final repetimos la crianza que nos dieron, esa producto del deber ser y no del deseo. ¡Que ande en pata! ¡Que no se bañe todos los días! ¿Hermosos peinados todos los días? ¿Ropa sin manchas? ¡Que llore en el negocio! ¡Abuelos no tengo ganas! Mamá hoy no cocina, pan y fiambre”, dijo una mamá de 2 mujeres.

Por último, una mujer de 60 años cuestionó también cómo a su edad se esperan algunas cuestiones de su rol que no está dispuesta a “transar”: “Soy una madre y abuela feliz y me siento joven. Tengo 60 años y soy muy activa laboralmente y me encanta viajar. ¿Podríamos hablar de la presión que se ejerce en ser “abuelitas perfectas”, de esas que cocinan, tejen y cuidan nietos para que los hijos puedan “irse de joda””? Y si no lo hacen las critican y los hijos se ofenden. ¿Qué pasa si no quiero ser ese tipo de abuela? ¿Qué pasa si aprendí a decir “no” a cualquier cosa que me obliguen con respecto a mis nietos? ¿Qué pasa si yo pido que se me respete si no quiero cuidar de mis nietos?”, cuestionó.

Las mujeres que se expresaron sienten una fuerte presión sobre cómo deberían llevar adelante su rol y la campaña #HermanaSoltáElReloj busca ‘hackear’ la idea de que a las mujeres el tiempo siempre les juega en contra y que envejecer es malo.

Esas son algunas de las historias de mujeres tan reales que hoy pueden cuestionar su lugar en el mundo y buscan cambiarlo.

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