Soltá la panza: desde las redes buscan hackear la "operación bikini" - LA GACETA Tucumán

Soltá la panza: desde las redes buscan hackear la "operación bikini"

“Soltar la panza”, es salir de ese diálogo interno que tiene cada persona pero les habla mal a las mujeres porque no encajan, porque no “llegan al verano” para usar el traje de baño de moda y porque no son como cada mujer de cada publicidad.

11 Nov 2021 Por Paula Barbaran
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“Convocamos al hackeo de la operación bikini, llegar al verano con la operación: hermana, soltá la panza”, dice una publicación en Instagram que fue replicada numerosas veces. ¿Qué sucedió? Que los cánones de belleza exigidos para la mujer hicieron que muchas se enfermaran con trastornos alimentarios que pusieron en riesgo su salud y su vida.

Así, cientos de mujeres comenzaron a fotografiar sus panzas prohibidas, sus panzas de la vergüenza. La actriz Cecilia Dopazo se sumó “reposteando” el mensaje en sus redes. “Hermana, soltá la panza es mucho más que soltar la panza. Es soltar la vergüenza que nos siembran con millones de imágenes que no se nos parecen. Es empezar a salir del odio aprendido hacia nuestros cuerpos, de la vergüenza de no encajar en un modelo creado para que no encajemos”, dice el posteo de Mujeres que no fueron tapa, @mujeresquenofuerontapa, en Instagram. “Vivimos en una cultura que nos cosifica hasta convencernos de que es más importante salir sin panza de la pandemia que salir vivas. Que nos enseña a mirarnos como cosas, en partes y pedazos; y odiarnos así. Que educa para avergonzarnos de nosotras mismas y robarnos el goce y el disfrute, no usar malla, no sentir el sol ni el vientito o el agua fresca, no poder disfrutar de un encuentro sexual, no comer ni disfrutar de la comida. No gozar nunca. Soltar la panza es un gesto pequeño para empezar a decirle que no, a todo esto. Vamos de a poco, pero vamos que vamos #HermanaSoltáLaPanza”.

De a poco las seguidoras de esta cuenta y muchas otras, comenzaron a enviar las fotos de sus panzas, cómodas y sueltas con sus pupos al aire. “Paso veranos enteros en playa y pileta tapada, me encantaría que no me importe. Parecería que usar bikini y tener panza parecería ser un delito. Quiero disfrutar el sol y la pile”, dice una seguidora. “Me sorprende ver panzas tan parecidas a la mía pero en las demás las veo bellas y normales. Al mismo tiempo, veo mujeres hablar de que se avergüenzan de panzas que para mí están dentro de los cánones de belleza… o sea: ¡estamos todas perseguidas!” Las lectoras comenzaron a tomar nota de lo que sucedía y a liberarse de a poco: “empecé a registrar que todo el tiempo estoy metiendo la panza, ver las panzas de todas es un abrazo al alma, un saber que mi cuerpo es como el de todo el mundo y no que está mal. Lo que no vemos no existe y las redes y medios censuran a la mayoría de los cuerpos para vendernos que la realidad de muchas está mal y hay que corregirlo”, escribió otra mujer.

“Perdón, ¿por qué jamás se habla de la panza de hombre?”, dijo una usuaria de Facebook respondiendo a la consiga. “Porque a la sociedad, la panza del hombre no le parece que sea una abominación. Ni a los hombres les enseñan a apretar la panza para que no se les note. Y eso es lo que está bien. Pero así debiera ser para todes. Por eso, tenemos que reeducarnos nosotras”, respondió Débora, otra usuaria de esta red social.

Al final de día, ¿qué estamos enseñando y aprendiendo sobre querer nuestros cuerpos y el amor propio?

Porque “soltar la panza”, es una metáfora y una realidad, es salir de ese diálogo interno que tiene cada persona pero les habla mal a las mujeres porque no encajan, porque no “llegan al verano” para usar el traje de baño de moda y porque no son como cada mujer de cada publicidad. “Es exiliarnos del diálogo interno que nos maltrata, de tratarnos con la crueldad con la que ya nos trata el mundo, de decirnos cosas que por dolorosas no se las diríamos a nadie. Salir de ese diálogo, dejar de usar esas palabras y juicios aprendidos para referirnos a nuestros cuerpos es clave. Poner freno a quienes aun siendo próximos, aún queriéndonos, nos juzgan y pretenden decirnos lo que tenemos que hacer para encajar, también”, dicen las Mujeres que no fueron tapa.

Nutricionistas influencers buscan divulgar la alimentación saludable, para evitar caer en trastornos alimenticios. Ante el titular de un programa televisivo que indicaba: “¿Cómo llegar al verano?”, la nutricionista Agustina Murcho de @nutricion.arg publicó la siguiente reflexión: “¿No se aburren de todos los años lo mismo? Ver el ‘llegar en forma al verano’ en el 2021 es cansador y hasta quedó viejo. ¿Cuándo vamos a empezar a priorizar la salud mental? ¿Cuándo vamos a dejar de ver la nutrición como magia para tener cierto cuerpo? Estas cosas tienen que viralizarse y ser repudiadas para que esto deje de ser noticia”. Mientras tanto, en otro canal, un titular aseguraba: “Cómo armar una dieta barata para el verano”: “La nota estaba lejos del ‘dieta para el verano’, pero una vez más estamos viendo esa frase de todos los años de ‘llegar al verano’, que por más que la nota no tenga que ver con eso, hace que sigamos con esa idea de que tenemos que llegar de cierta manera al verano. Tenemos que comer saludable todo el año. No en septiembre para ‘llegar al verano’. Es evidente que eso vende. Uno mira la tele y ve eso, y deja el canal para escuchar, justamente porque seguimos pensando qué hay alguna manera mágica de ‘llegar al verano’ ” con un cuerpo ‘socialmente aceptado’, cuando todos somos diferentes y cada uno tiene su cuerpo”, dijo la especialista.

La noticia que conmovió a Córdoba en octubre pasado tuvo que ver con niño de 8 años internado por una picadura de un alacrán –quien fue dado de alta el 19 de octubre luego de haber recuperado su salud-. ¿Qué sucedió? Un grupo de compañeros le pusieron el alacrán en la panza “por gordito”, contó su mamá al diario La Voz. “Sus compañeros lo hostigaban permanentemente por su apariencia física”. Al final de día, ¿qué estamos enseñando y aprendiendo sobre querer nuestros cuerpos y el amor propio?

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