Uruguay dejó flotar al peso y se le hundió

El colchón financiero.Para poder reactivar la economía, Montevideo abandonó el sistema de control cambiario que tuvo durante una década. Cuidar las reservas del Banco Central.

NUEVO SISTEMA. Las pizarras de Montevideo comienzan a adaptarse a los cambios bruscos del peso.
NUEVO SISTEMA. Las pizarras de Montevideo comienzan a adaptarse a los cambios bruscos del peso.
21 Junio 2002
MONTEVIDEO.- Presionado por las turbulencias económicas de sus vecinos y por su propia situación, Uruguay decidió dejar flotar libremente su moneda, el peso, tras más de una década de control cambiario, lo que provocó una depreciación del 30% frente al dólar. La medida fue calificada de valiente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, pero causó pánico entre los uruguayos endeudados en dólares. "La devaluación es una locura tremenda para nosotros", comentó un taxista que tiene que pagar en dólares las cuotas de su auto.
Pese a un respaldo de U$S1.500 millones prometido por el FMI, Uruguay, un pequeño país de 3,2 millones de habitantes que durante décadas se enorgulleció de su estabilidad financiera, resultó contagiado finalmente por la aguda crisis de la vecina Argentina. El "efecto tango" ha repercutido duramente en su comercio y en su turismo, y ha provocado una drástica reducción de los depósitos bancarios. También lo perjudica la actual situación de Brasil, otro de sus vecinos -también protegido por el FMI-, que sufre los coletazos de la crisis argentina y una fuerte crisis de confianza en los mercados provocada por los pronósticos sobre el próximo cambio de gobierno. "Los cambios en Brasil y en Argentina nos están agregando una muy fuerte incertidumbre", explicó el ministro de Economía, Alberto Bensión.

Un desafío para Batlle
La situación de Uruguay, cuya economía está en recesión, se tradujo en un creciente descontento social contra el gobierno del presidente Jorge Batlle, que en los últimos 15 días soportó dos huelgas generales contra los planes de austeridad que aplica por sugerencia del FMI. Batlle apenas tiene el apoyo de un 20% de la población, según algunos sondeos. Pese a ello, el gobierno presentó un paquete de medidas de ajuste del gasto público que incluye, entre otros puntos, la eliminación de dos ministerios y la fusión de empresas energéticas, además de un ajuste en el sobredimensionado aparato del Estado, de más de 200.000 empleados con escalas salariales totalmente distorsionadas.

La única salida
Varios analistas advirtieron que la libre flotación del peso no es una solución milagrosa para los problemas de la economía uruguaya, que no crece desde 1999, principalmente porque mantiene un fuerte déficit fiscal, aunque es un aliciente para los sectores exportadores. Además, la medida puede poner en riesgo el pago de su deuda pública en dólares -unos U$S9.000 millones-, equivalente al 50% de su PBI. Sin embargo, según analistas, el gobierno no podía tomar otra decisión ante la alarmante reducción de las reservas del Banco Central, que estaba ante la disyuntiva de mantener el sistema de bandas a costa de seguir perdiendo reservas, o abandonarlo. En lo que va de año, las reservas cayeron 40%, a U$S1.800 millones, por una fuga en el sistema financiero y para apuntalar la moneda. (Reuter)

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