Debate reiterado sobre un sistema patológico

El debate entre voto cantado o voto secreto duró casi una hora desde que el decano Juan Ramazzotti, de Arquitectura, mocionó que cada uno dijera por quién iba a votar para “hacer un gesto hacia la sociedad, transparentando esta votación” porque, dijo, el proceso había estado atravesado por desprolijidades publicadas en “medios de comunicación”. El pedido hizo arder la asamblea. La vicedecana de derecho, María Cristina Grunauer, dijo que el planteo iba contra todo el sistema electoral vigente en el mundo y “en contra de nuestro propio reglamento”. Destacó que la confidencialidad da las garantías para votar con libertad. Recordó que antes de 1912 -ley Sáenz Peña- el voto era cantado y fraudulento y citó la carta de Sarmiento a su amigo Oro para señalar que se trató de épocas aciagas en el país. Grunauer fue apoyada por Mario Leal (Derecho) que destacó el carácter individual del voto.

El decano de Filosofía y Letras, Sergio Robin, pidió coherencia porque -dijo- ya en la misma Facultad de Derecho hubo casos de voto a viva voz y justificó el voto cantado en que la asamblea se trataba de otra instancia del proceso eleccionario.

Pero la andanada opositora continuó. Milagro Gallardo Gambetta (Derecho) dijo que le parecía coactivo el voto cantado y sugirió que había relación con la libertad arrebatada, con los 30.000 desaparecidos, los 500 hijos “y en lo personal, media familia”. Marco Rossi (Derecho) añadió: “Jamás podemos reconocer como cuarto poder del Estado a los medios. Respeten el derecho individual”. Néstor di Lullo (Ciencias Económicas) sentenció “el voto a viva voz es anacrónico, extorsivo, intimidante y persecutorio”. Paula Moya (Derecho) dijo que ese voto condiciona la voluntad de los asambleístas.

La voz de María Inés Gómez, decana de Bioquímica, pareció poner calma. Dijo que estuvo en otras asambleas y relató que en 2017 la gente de Derecho –algunos de los cuales estaban ayer en la asamblea- había presentado una moción diferente, a favor del voto cantado, en el Consejo Superior. “Fue muy peleado el tema y se ganó por un voto”. También dijo que ese momento ella prefirió el voto secreto y que ahora “hay que darle a la sociedad una muestra de que no existe la compra de voluntades”.

Mateo Martínez (Medicina) dijo que “esta Universidad tiene una historia patológica con respecto a sus elecciones”, que “tiene que ver con coaccionar la voluntad de las personas”.

Un momento intenso ocurrió cuando Patricia Leiva, no docente de Derecho, pidió que sea secreto, porque –dijo- a ellos los presionarían si fuera cantado.

Robin volvió a hablar. Tras destacar que así como Derecho había cambiado de postura, todos tenían derecho a hacerlo y le pidió a Ramazzotti que retirara la moción. Este lo hizo y el conflicto volvió a foja cero.

Los rumores señalaron que durante el debate hubo negociaciones y amenazas de que los opositores se retirarían de la asamblea, y que el oficialismo decidió retirar la moción cuando tuvo convicción de que los números le cerraban.

Como sea, cada uno con sus razones, quedó claro que el sistema indirecto que rige es verdaderamente patológico. Se trata de un sistema que, como señaló Mateo Martínez, ningún gobierno universitario reformó. “No se supo, no se pudo o no se quiso”, especificó.

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