EN TURQUÍA. Derinkuyu, la ciudad subterránea que tenía viviendas, cuartos para almacenamiento de alimentos secos, establos de ganado, capillas y hasta una escuela. FOTO/THE NEW YORK POST

El Valle del Amor, en Capadocia, Turquía, es conocido en todo el mundo por sus paseos en globo aerostático y por sus singulares formaciones geológicas de aspecto cónico, similares a obeliscos naturales. Sin embargo, bajo ese paisaje emblemático se oculta uno de los mayores secretos de la región: una antigua ciudad subterránea de 18 niveles de profundidad que constituye una de las maravillas arquitectónicas más impactantes creadas por el ser humano.
Antiguamente conocida como Elungubu y hoy llamada Derinkuyu, esta ciudad subterránea llegó a albergar a unas 20.000 personas bajo la superficie de Capadocia. Se trata de la ciudad excavada más grande del mundo y una muestra extraordinaria de ingeniería antigua.
Derinkuyu permaneció activa durante miles de años, pero fue abandonada en la década de 1920. Desde entonces quedó oculta y olvidada hasta 1963, cuando un granjero local y criador de pollos descubrió de manera accidental un pasadizo secreto dentro de su vivienda. Ese acceso condujo a la misteriosa urbe subterránea y dio inicio a una serie de excavaciones que sacaron a la luz su enorme complejidad.
Ubicada a unos 85 metros de profundidad, Derinkuyu está compuesta por una intrincada red de túneles y pasadizos que se extienden a lo largo de sus 18 niveles. A lo largo de su historia, la ciudad cambió varias veces de manos como consecuencia de guerras, saqueos e invasiones. Originalmente fue construida por los frigios, luego ocupada por los persas y, siglos más tarde, utilizada por los cristianos durante la era bizantina.
Tras la derrota en la guerra greco-turca de principios del siglo XX, la ciudad fue abandonada por los griegos de Capadocia, que huyeron en masa hacia su país natal. Sus habitaciones con forma de cueva se extienden por cientos de kilómetros y se cree que están conectadas con otras 200 ciudades subterráneas de la región, formando una extensa red bajo la superficie.
Luego de 43 años de abandono total, el hallazgo fortuito permitió iniciar trabajos de excavación que revelaron viviendas subterráneas, depósitos para alimentos secos, establos, bodegas, capillas y hasta una escuela. La magnitud y organización de estas estructuras dan cuenta de que Derinkuyu albergó a una verdadera civilización que supo desarrollarse bajo tierra.
Una vez acondicionada para las visitas, la ciudad comenzó a recibir a millones de turistas de todo el mundo. En 1985, su valor histórico y cultural fue reconocido oficialmente al ser declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
La historia de Derinkuyu sigue siendo objeto de debate entre los especialistas. Aunque no existe consenso absoluto sobre su fecha de fundación, un libro escrito por Jenofonte de Atenas en el año 370 a.C. menciona por primera vez la existencia de personas que vivían bajo tierra en casas excavadas en Anatolia, cerca de Capadocia.
Más allá de su origen, los expertos coinciden en que Derinkuyu cumplió un rol fundamental como refugio defensivo. Excavada a gran profundidad y distribuida en múltiples niveles, esta red de túneles y salas permitía proteger a miles de personas frente a invasiones, conflictos armados y persecuciones religiosas.
El diseño respondía a una lógica estrictamente estratégica: entradas ocultas, pesadas puertas circulares de piedra para bloquear accesos, pasadizos angostos que dificultaban el avance de enemigos y sistemas de ventilación capaces de garantizar aire incluso en los niveles más profundos. Además, la ciudad contaba con establos, cocinas, prensas de vino y espacios religiosos, lo que hacía posible una permanencia prolongada bajo tierra.







